Salinas, el músico que serenaba el aire y lo vestía de hermosura

Personaje clave de la historia universitaria tiene su huella en la ciudad y en las Escuelas Mayores

Bajo el Cielo de Salamanca encontramos una escultura al pie de la Casa de las Conchas dedicada a Francisco de Salinas. Un músico que merece ser más conocido de lo que es.

El 13 de septiembre de 1993, a punto de inaugurarse las Edades del Hombre en Salamanca, se inauguraba la escultura dedicada a Francisco de Salinas gracias a la decisión municipal del Concejo de Jesús Málaga, alcalde. Al acto acudió el escultor, Hipólito Pérez Calvo, que se mostró muy emocionado y fue felicitado por el público asistente, que fue numeroso. Tras el acto tuvo lugar un concierto del Coro Francisco de Salinas en la Clerecía con un repertorio de temas del siglo XVI.

La escultura muestra la imagen de un hombre sentado, con evidente cegera y un elemento que evoca su condición de músico, los tubos que le sirven de fondo, que recuerdan los de un órgano. Hay, además, otro elemento por el que Salinas es muy conocido: si nos fijamos en el perganimo que lleva en la mano veremos la primera estrofa de la Oda que le dedicó Fray Luis de León: “El aire se serena y viste de hermosura y luz no usada, Salinas, cuando suena la música extremada por vuestra sabio mano gobernada”.

 

¿Cuál pudo ser la razón por la que Fray Luis le dedicó esta Oda?

Primero por amistad, ambos coincidieron en la misma universidad, pero también por el apoyo que le dio a Fray Luis durante su proceso con la Inquisición. Y no era poca cosa porque Salinas era considerado en la Corte, donde su padre había sido tesorero de Carlos I, y él mismo había sido organista de la capilla del duque de Alba cuando fue virrey de Nápoles, lo que nos lleva a recordar algo del Salinas universitario, y lo más importante es que fue catedrático de música. Una cátedra que alcanzó por aclamación, por unanimidad del claustro, y para la que no tuvo ningún opositor. Un contemporáneo que le vio, Vicente Martínez Espinel, dijo de él que “el más docto varón en música especulativa que ha conocido la antigüedad” y aludía más adelante a “el instrumento de tecla que dejó en Salamanca en que hacía milagros con las manos”. De su obra sólo ha llegado a nosotros “De música libri septem”.

Salinas había nacido en Burgos, estudió lenguas clásicas en Salamanca y marchó a Italia, donde estuvo 20 años. En 1553 comenzó a ser organista de la capilla del Duque de Alba. Luego estuvo en Sigüenza, León y recaló finalmente en Salamanca, donde vivió 20 años, hasta su muerte en 1590. Ese instrumento de tecla que se ha mencionado es el conocido como órgano de Salinas, que se encuentra en la Catedral Vieja, donde hay dos “realejos” del siglo XVI. Uno de ellos es llamado órgano de Salinas porque era el que tocaba el músico. Este tipo de órganos se llamaban también positivos y se empleaban tanto para citas profanas como religiosas. Es de tamaño pequeño y hay quien dice que se llevaba para acompañar desfiles o procesiones.

En septiembre de 1985, después de una notable restauración, se estrenó en un concierto enmarcado en el encuentro “España en la música de Occidente”. Lo tocó entonces Enrique Ayarra. Ayuntamiento y Diputación costearon su restauración en la empresa Arrizabalaga, donde fabricaron 375 tubos nuevos.

Además de este órgano, el recuerdo de Salinas se encuentra en el Edificio Histórico de la Universidad de Salamanca.Hay en él un Aula de Salinas, que era antiguamente General de Derecho Civil, aunque con el tiempo derivó en un aula vinculada a la música, en concreto a la Cátedra de Música. Ahí se han celebrado conciertos y conferencias. De su decoración destacan tres retratos de reinas: Ana de Austria, esposa de Felipe II, Margarita de Austria, mujer de Felipe III, e Isabel de Borbón, esposa de Felipe IV.

Volvemos, por último, a la escultura de Salinas para conocer a su escultor: Hipólito Pérez Calvo. Zamorano, de 1936, es una referencia de la imaginería de la Semana Santa de Zamora. Su tesis doctoral en Salamanca tenía de argumento precisamente esa imaginería. Fue alumno de profesores muy destacados en escultura –como Juan Cristóbal—y fue profesor en Magisterio y Bellas Artes. Falleció en 2009. Además de Salinas, Salamanca cuenta con una escultura de mujer que recuerda a las de Botero cerca de la iglesia de San Juan de Sahagún.

 

 

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