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El Salamanca CF, abierto en canal. Y ahora, ¿qué?

A la mala situación deportiva se une ahora el abismo en el plano institucional

La derrota ante el Sanse del Salamanca CF (0-3) este domingo en el estadio Helmántico abrió en canal la división entre la afición del conjunto blanquinegro y dos personas: el presidente y propietario del club, Carlos Martín, y el ya exdirector general y deportivo del club, José María Movilla.

Todo venía motivado por los malos resultados de inicio de temporada, la situación clasificatoria del equipo -inmerso en el descenso-, la considerada por la afición mala planificación de la plantilla por parte de Movilla, y el hastío hacia el presidente de la entidad, Carlos Martín.

Así las cosas, tras la destitución de José Miguel Campos la pasada semana, y la marcha de Movilla de la entidad este martes, el espectáculo mediático al que el club se ha expuesto con el apoyo cerrado de los aficionados, jugadores, trabajadores y empresarios mexicanos al exdirector general, solo queda una persona al frente del club, como propietario de la entidad.

El presidente, Carlos Martín, es el dueño y propietario del club desde el año 2014. Sin embargo, el funcionamiento del club está ligado a la inversión económica que aporta Desarrollos Empresariales Deportivos (SL) -conocidos popularmente como los mexicanos-. Asimismo, y este es un detalle fundamental, hay que recordar que el Salamanca CF, antes Salmantino, no es el dueño del estadio Helmántico. El propietario de la infraestructura donde juega el conjunto es la empresa mexicana, quien se lo tiene cedido para su uso a la entidad presidida por Carlos Martín.

En medio de los mexicanos y Martín está Víctor Iglesias, hijo del empresario Agapito Iglesias, conocido en el Zaragoza. Desde este verano, Iglesias es apoderado de la empresa Desarrollos Empresariales; es decir, trabaja estrechamente con los mexicanos. Es Iglesias quien maneja el día a día del club en la sombra, y lo cierto es que este martes este ha escenificado la ruptura con el presidente Martín tras personarse en la lectura del comunicado de los jugadores, sin preguntas de los medios, y en la reunión que Movilla mantuvo con las peñas.

Por tanto, el escenario es este: a Carlos Martín se le pide su dimisión, dimisión de un lugar que es 'su casa', puesto que él es el propietario; los mexicanos y Víctor Iglesias no confían en él, a tenor de lo visto este martes. Y en medio de esta situación, los jugadores y Movilla hicieron pública ayer la existencia de un bloqueo de cuentas, aunque este extremo no quedó esclarecido: se desconoce con claridad a quién afecta ese bloqueo de dinero, y por parte de qué administración, institución o entidad se ha efectuado.

Los trabajadores tampoco apoyan a Martín, y la solución no parece clara en este miércoles en el que, al cierre de esta publicación, el equipo de Segunda B sigue sin entrenador. Queda comprobar si los inversores mexicanos y Víctor Iglesias fuerzan más para que Martín abandone el club definitivamente.

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