El western vuelve a su casa

Arranca el Almería Western Film Festival. Un puente cargado de homenajes y actividades lúdicas. La entrega del premio Tabernas de Cine a Claudia Cardinales será el jueves

Comienza el festival de cine de Tabernas. /

Las nubes amenazan con tormenta. Niños juegan en las sillas de forja con las que Tabernas recuerda a los homenajeados de su festival. Un policía local con media sonrisa mantiene a raya a los osados que se atreven a aparcar a pesar de la señal de prohibido. Un problema de sonido retrasa unos minutos el inicio la gala inaugural y, de repente, un grito: “Yiha”. La figura de unos vaqueros se recorta en la sombra del patio de butacas. Y en el escenario, un pianista empieza a interpretar bandas sonoras.


Un olor fuerte recorre el Teatro de Tabernas. ¿Los tipos duros del poblado han hecho de las suyas? No, es pintura. Además, se escuchan sprays agitar. Al fin se hace la luz y es el cartel del Almería Western Film Festival (AWFF) recién pintado. A oscuras. En apenas unos minutos. Con colores fluorescentes.


Alberto de Paz, pianista y ‘showman’, ejerce con soltura de maestro de ceremonias. “Tengo que agradecer la valentía del pianista, porque venir a un festival de western y ser el pianista es un atrevimiento”, bromea minutos después el consejero de Turismo y Deporte de la Junta, Francisco Javier Fernández, en alusión al fatal destino que suelen correr los músicos en el género que hoy nos convoca.


El director del AWFF, Juan Francisco Viruega, repasa algunas de las cifras de esta edición: diez largometrajes (siete de estreno en España, cuatro de estreno europeo y uno a nivel mundial) y veinte cortometrajes de cuatro continentes.


Pero lo que de verdad nos reúne esta tarde noche de martes es el homenaje al actor Sal Borgese, del que Viruega dice que “su rostro amigable y su mirada maliciosa contaminan de humanidad cada plano hasta el punto de parecer que se están haciendo en ese instante”.

 

“Estoy muy emocionado por tanta atención hacia mí. Muchas gracias a todo el mundo, a Almería y a la organización”, alcanza a expresar Borgese. Con 140 títulos en su filmografía, su nombre está unido a otros como Terence Hill y Bud Spencer. En Almería, rodó ‘Voy... lo mato y vuelvo’, ‘Adiós, Sabata’ y ‘Los Corsarios’.


El alcalde de Tabernas, José Díaz, convence al público de que este octavo Almería Western Film Festival “no es una edición más”. “El equipo que dirige Viruega ha llevado a cabo un trabajo que nada tiene que envidiar a otros festivales y que es un aliciente para el turismo cultural”, subraya.


Y se viene arriba: “El western siempre ha estado en nuestro ADN, es un patrimonio cinematográfico con más de 60 años. Y el AWFF no solo atrae a la industria y genera empleo y riqueza, sino que es el único festival de western de Europa, punta de lanza de esos proyectos que persiguen perpetuar un género tan nuestro”.

 

 Por su parte, el consejero de Turismo, Francisco Javier Fernández, tira de metáfora cinematográfica al asegurar que el alcalde de Tabernas “no está ‘Solo ante el peligro’ como Gary Cooper”, porque ha sabido integrar al pueblo. “Es uno de los grandes festivales de Andalucía, que ha aprovechado sus condiciones propias al hacer una ventaja competitiva de su paisaje y de su experiencia como plató de rodajes”, dice.


Por último, el diputado de Cultura, Antonio J. Rodríguez, valora el hecho insólito de que los tres poblados -Oasys MiniHollywood, Fort Bravo y Western Leone- se hayan sumado este año a la cita, “ellos que mantienen vivo el cine todo el año”, concluye.


Un juego del maestro de ceremonias cierra el acto: improvisa con el público la archiconocida melodía de ‘El bueno, el feo y el malo’. No es escuchar a Morricone en las Termas de Caracalla, pero funciona.

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