30 cámaras vigilarán el acceso de vehículos al Casco Viejo

El sistema controlará maniobras indebidas y tendrá comunicación directa con la Policía municipal para tramitar las multas

El Ayuntamiento de Bilbao lleva años persiguiendo una "peatonalización efectiva" en la parte histórica de la villa. En 2014 se dieron los primeros pasos para reordenar la circulación mediante restricciones horarias y fijando un sentido específico por cada calle, "para evitar que los coches puedan callejear", explicaron entonces.

Ahora se da un paso más. La Junta de Gobierno ha sacado a licitación el contrato implantar un sistema de control de acceso automático del Casco Viejo. El pliego contempla "inicialmente" la colocación de 30 cámaras en el perímetro de la Ribera, además de otros puntos de acceso como Esperanza, Askao, Prim, Ronda o Iturribide.

AYUNTAMIENTO DE BILBAO

El sistema detectará, no solo las entradas y salidas de vehículos, también registrará el tiempo de permanencia y las maniobras no autorizadas. Estará integrado con los sistema de la Policía municipal y les facilitará las pruebas pertinentes para agilizar la tramitación de las sanciones a los conductores que infrijan las normas de circulación.

Tendrán permitido el paso residentes, comerciantes y hosteleros para facilitar la carga y descarga, transportistas, servicios públicos y los hoteles podrán solicitar autorizaciones temporales para sus huéspedes. Los usuarios dispondrán de una app para facilitar la gestión.

Es un contrato mixto, con un valor estimado de un millón de euros, que contempla tanto la obra civil -la realización de trabajos de suministro eléctrico y tendido de cableado- como el despliegue del sistema ITS para la gestión de la movilidad y el equipamiento e infraestructura de comunicaciones. La previsión es que todo el proceso esté completado para 2021.

Una mesa de coordinación con la participación de las áreas de Movilidad y Sostenibilidad, Obras y Servicios y Cimubisa (la plataforma municipal encargada de la plataforma de nuevas tecnologías) supervisará el despliegue al tratarse de una zona "sensible" a nivel urbanístico y de movilidad.

El consistorio solicita al contratista que prevea "escalabilidad" de la plataforma. Es decir, que a futuro pueda extender a zonas ya identificadas como Ledesma, Ercilla, Indautxu, Muelle y calle Marzana.

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