El Almería manda en su Estadio exhibiendo orden y contundencia

Almería 3-0 Las Palmas

La celebración. /

El Almería firma otra gran actuación ante su públicoy golea a uno de los gallitos del grupo en un encuentro descomunal de los rojiblancos que arrinconaron en la lona al oponente para tumbarlo con tres golpes certeros. No hubo sorpresa en la formación local. Finalmente Juan Ibiza pudo ser de la partida y Juanjo Narváez ocupó la plaza del sancionado Corpas, en detrimento de Chema, como casi había anunciado el técnico de forma de metáfora en la rueda de prensa previa.

 

 

En el conjunto isleño, sólo una variante sobre lo previsto. Giménez entendió que Fidel iba a estar especialmente motivado en su vuelta al Mediterráneo, como ocurrió, y le dio un puesto en el once inicial. Suele ser habitual que los partidos tengan una fase inicial de tanteo. El de anoche en el Mediterráneo no lo tuvo.

El primero en romper las hostilidades fue el Almería con un disparo de Juan Carlos que roza la escuadra, fue un aviso que confirmó el cuadro local con una gran jugada colectiva que nació en la banda y culminó Narváez a servicio de Álvaro Giménez, que había salido en offside. Era el estreno goleador del colombiano.

El partido se vuelve loco. La presión adelantada de ambos conjuntos provoca una sucesión de pérdidas que llevan a que las metas se vean sometidas a un bombardeo.

Agresión, en el minuto 16, del violento Araujo a Eteki al que le arranca un diente. Iglesias Villanueva duda, se aprovecha Araujo y salva René.

Pudo llegar el segundo local en una doble oportunidad salvada por Raúl que Álvaro Giménez manda alto a puerta vacía. Owona entra por Saveljich, lesionado, a la media hora. Hasta el final se suceden las llegadas con un gol bien anulado a los canarios por fuera de juego y el empate que pudo llegar en una acción que nació en offside de Fidel.

Tras el intermedio el Almería creyó, porque es una de las muchas virtudes de este Almería, su convicción, y en lugar de guardar la ropa se fue a por Las Palmas.

Fran Fernández fue valiente, movió sus piezas con acierto y el segundo sólo tardó diez minutos en subir al electrónico fruto de una jugada colectiva con intervención de Owona y Narváez y culminación de Juan Carlos.

Se forma el bloque de las grandes temporadas en el campo y en la grada del Estadio Mediterráneo y el cuadro local impone su ley manteniendo el orden, la presión coordinada y el trabajo colectivo. La guinda llegó muy cerca del final con tanto de Lemos en propia meta tras un centro magistral de Chema, que salió en la segunda parte.

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