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Francisco de Vitoria, el magisterio universal desde Salamanca

Todavía hoy se sigue estudiando su doctrina en las facultades, que iluminó la denominada Escuela de Salamanca

Bajo el cielo de Salamanca creció una de las mentes más abiertas del Derecho, la Teología, la Ética o la Economía. Francisco de Vitoria. Hoy, aún, se sigue hablando de su obra y continúa siendo influyente. Su rastro en Salamanca es muy evidente. Comenzando por su escultura.

Francisco de Toledo es el autor de la impresionante escultura a Francisco de Vitoria. La elección del escultor fue una decisión personal del alcalde, Pablo Beltrán de Heredia, catedrático de Derecho Civil de Salamanca, hombre muy relevante en la judicatura española y miembro del Consejo de Educación del Infante Juan Carlos de Borbón. En la elección estuvo por medio su amigo Fernando Chueca, que se lo recomendó. El escultor partió del retrato de Vitoria existente en el convento de San Esteban. Se inauguró el 6 de septiembre de 1975 a punto de abrirse la feria salmantina. Fue una inauguración solemne en lo justo, con presencia de dominicos, concejales y miembros de la comunidad universitaria, pero muy pocos ciudadanos. La inauguración tiene lugar en su emplazamiento, la plaza del Concilio de Trento, junto al puente construido para salvar el arroyo de Santo Domingo, con la fachada plateresca de San Esteban al fondo, puerta de entrada al convento dominico donde Francisco de Vitoria alcanzó fama.

Fama y prestigio por su revelación de los derechos humanos o derechos de gentes, clave para el desarrollo posterior del Derecho Internacional. Ello dotó de derechos a los indígenas. Este desarrollo ético llevó la ética a elementos como la Economía, dando lugar a la Escuela de Salamanca, que avanzó elementos económicos aún hoy en vigor y discusión. Vitoria encabezó, también, una renovación teológica y junto a él es preciso mencionar a Soto, Azpilicueta o Francisco Suárez. Naturalmente, Vitoria tuvo un gran vínculo con la Universidad de Salamanca. Como alumno y profesor. Había nacido en Burgos, profesó hábitos en San Esteban, y tras una estancia en el extranjero gana cátedra en Salamanca, donde alcanza un enorme prestigio que llega a oídos de la Corona, que le convierte en consultor del emperador, como lo sería después de ciudadanos. Las lecciones y relecciones de Vitoria apasionan a sus alumnos, dando lugar a la historia de que cuando no podía andar era llevado en silla hasta la cátedra. Muere en Salamanca y sus restos se encuentran en el Panteón de los Teólogos de San Esteban.

Pero la huella de Vitoria en Salamanca va más allá de su escultura. En el propio Edificio Histórico hay una sala, junto al Paraninfo, llamada Aula Francisco de Vitoria con representaciones monumentales de la sala de Vitoria del edificio de la ONU en Ginebra. Una sala que hay que ver con detalle y calma. Vitoria tiene también colegio público en Salamanca y su figura es clave en los estudios de Derecho, en cuya facultad lleva el nombre de la biblioteca, además de tener calle y medallón en la Plaza Mayor, obra de Jacinto Bustos inaugurada en 1974.

 

 

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