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"El secreto está en el trabajo, en la calidad, en ser honesto"

Antonio Ruz, Premio Nacional de Danza

Antonio Ruz , Premio Nacional de Danza 2018 /

Antonio Ruz. Cordobés. Bailarín y coreógrafo independiente. Está considerado como uno de los creadores de danza más importantes del país. Tiene compañía de danza propia y una trayectoria impecable compartiendo escenario con los mejores, Víctor Ullate, Nacho Duato….

Su trabajo con compañías internacionales como la alemana Sasha Waltz & Guests, el Ballet del Gran Teatro de Ginebra o el de Ópera de Lyon, la Compañía Nacional de Danza, el Ballet Nacional, han fomentado la apertura de sus capacidades creativas en los nuevos lenguajes de la danza.

Con el Premio Nacional de Danza recién otorgado, esta semana, Antonio Ruz, ha vuelto a Córdoba, para estar con los chicos y chicas que estudian hoy en el Conservatorio Profesional de Danza ‘Luis del Río’ de Córdoba, del que él también fue alumno, hasta que con 16 años se marchó para cumplir su sueño.

Antonio, eras muy joven cuando te marchaste…

Sí, tenía 16 años cuando me fui a Madrid. Primero estuve con 15 años haciendo un curso de verano con Víctor Ullate, y un año convenciendo a mis padres para que me dejasen irme a bailar a Madrid, a estudiar allí. Y con 16 añitos, en 1992 me fui. Un año importante en España.

Ahora cuando llegan los premios, todo el mundo valora el trabajo y todos se deshacen en halagos pero nadie se acuerda del esfuerzo, del trabajo, de las horas malas, del trabajo que cuesta estar donde tú estás y ser lo que eres. Es complicado, ¿no?, ¿compensa?.

Sí, claro que compensa… sino no seguiríamos en esto qué es una profesión tan complicada. Pero bueno la mía como muchas otras. Porque no estoy de acuerdo con que el arte sea más difícil que cualquier otra profesión, pero es verdad que es duro. Es duro hay que hacer mucho sacrificio y también cuando uno apuesta por algo, por un lenguaje, por un estilo, o por una manera de hacer muy personal y una identidad, pues cuesta mucho más, ¿no?.

Porque no estamos simplemente agradando o complaciendo a todo tipo de público, sino que estás trabajando en una en una línea un poco más arriesgada.

Yo he sido un bailarín que me he formado en muchas disciplinas y estilos de danza y es verdad que he pasado momentos difíciles, pero el otro día con el premio pues, por supuesto que me venían todas las lesiones que he tenido, que han sido lo peor de mi carrera como bailarín, creo.

Lo peor no solo el dolor físico, sino el dolor emocional y el dolor psicológico. Y luego muchos momentos de inestabilidad. Yo vivo en la cuerda floja, aunque no lo parezca.

¡Qué bien te va!, ¿no?. Todo el mundo dice: qué bien que no paras… Sí que no paro pero es constantemente estar en la cuerda floja. Hay una estabilidad financiera en tu vida, y ya con una edad, eso se lleva cada vez peor. Y yo a lo mejor dentro de unos meses pues no sé que va a ser de mi vida, no sé cómo voy a pagar mis facturas. Entonces todo eso hace que también cuando te entregan un premio así y te reconocen el trabajo, la trayectoria y todo lo que has hecho, pues claro pues tienes un subidón de confianza, de energía, de fuerza, de motivación, todo eso, de ganas de seguir, de apostar, de seguir creyendo en lo que hago.

Ese premio viene, entre otras cosas por tu trabajo, pero también por los nuevos lenguajes en la danza. Parece que se valora por primera vez que no haya barreras, ¿no?

Eso es bonito, eso es de lo más bonito de este premio, para mí que muchas veces no he querido clasificarme, ni etiquetarme, ni autodefinirme. Y es verdad que cuando se premia lo híbrido, que es tan raro y que no todo el mundo entiende y acepta, o comprende; pues todavía para mí tiene más valor este premio. Sí yo desde hace años estoy colaborando con Estévez Paños, con flamenco y danza española, tengo una formación clásica, y eso lo sigo mezclando en todas mis producciones.

He hecho cosas con teatro, he hecho cosas con danza inclusiva, bueno pues todo ese eclecticismo, o esa versatilidad, también la uso en mis creaciones de una manera muy natural. Pero es verdad que para el público muchas veces ver flamenco con danza española, con danza contemporánea, con orquesta, con una cantaora; como en el caso de Electra, ese ballet que he creado para para el Ballet Nacional de España, pues es verdad que sí eso se premia, no vamos tan mal. Y yo agradecidísimo al jurado que me ha dado este premio, a la gente que me ha apoyado siempre, a mis profesores, mis maestros, coreógrafos y a mi familia, que siempre ha estado ahí en los momentos difíciles y en los bonitos también.

¿El público llega a reconocer ese esfuerzo, esa capacidad de abrir nuevos caminos?

Sí, yo creo que al público si se le da calidad, y se le da honestidad y verdad, ya puedes estar hablando de un árbol, que la gente se conmueve, y entra, y conecta con lo que está viendo.

Yo creo que el secreto es el trabajo, la calidad, ser honesto, ser muy disciplinado, tener mucho rigor, pero yo creo que el problema está más en la gente que programa, los programadores, en los directores de teatro, en las instituciones que tienen muchos miedos.

Tienen mucho miedo apostar por artistas nuevos, o por artistas ya consagrados que quieren probar y hacer otras cosas. Y si eso no se programa, si eso no se muestra en los teatros, no vamos a avanzar. Y luego hay un problema en la educación. Los niños no solo deben ir a conciertos de Mozart, tienen también que ir a conciertos de música contemporánea, de música electrónica, de música actual, y lo mismo pasa con la danza. No puedes llevarlo solo a ver el Lago de los Cisnes, que sí, que también hay que llevarlo; pero hay muchísimos otros estilos y danzas actuales que forman parte de la historia, ya no de la de la contemporánea,de la moderna.

Yo creo que sí, yo creo, y confío, y tengo fe y esperanza en que la cosa va a ir abriéndose, y en lo que a mí me toca pues sí que este premio quizás pues me abre, me da más visibilidad.

 

 

Esta tarde les vas a hablar a los alumnos y alumnas del Conservatorio Profesional de Danza, ¿cómo va ser?, ¿qué les vas a decir?

Y es una responsabilidad para mí por eso te comentaba antes que estoy un poco nervioso…

Bueno es muy bonito, el momento bonito también, estoy en un momento dulce de mi carrera, en el que estoy consiguiendo cosas importantes, pero yo voy a seguir trabajando y apostando y desde cero como siempre. Yo estuve 5 años en el Conservatorio, cuando empecé a bailar aquí en Córdoba. Primero empecé en una Academia de Flamenco, con Concha Calero, por mis aptitudes, o por mi estilo me recomendaron empezar en danza española en el Conservatorio y fueron 5 años muy bonitos, donde aprendí muchísimo, donde me enseñaron el rigor. Msi profesora Eva y Nuria Leiva nos dieron muchísima caña, con el clásico, con la danza española, con el flamenco. Estudié también de manera paralela con Javier Latorre, con Araleo Moyano que es la gran maestra del ballet de Córdoba, que me hizo irme a Madrid.

La verdad es que viví esos años con muchísimo cariño y lo recuerdo pues con mucho amor Pero es verdad que ahora hablar a esos alumnos y a su profesores, que también me formaron, incluso mi familia que me va a oír te contar todo eso, pues bueno voy a intentar que los alumnos se lleven un poco una idea de que no tengan prejuicios y darle algún consejo desde mi humilde lugar, pero bueno sí qué va a ser un momento bonito.

¿Cómo influyen esos prejuicios para un profesional de la danza?

Los prejuicios nos limitan, nos ponen barreras, nos hacen estar estancados, y no avanzar .Eso sí lo extrapolas a la danza, es exactamente lo mismo. Yo creo que tanto como los maestros como los alumnos tienen que intentar, por lo menos desde su lugar, abrir las mentes de sus alumnos, y hay que enseñarles a que le den valor a todo que se hace: ballet clásico, danza contemporánea, danza española y flamenco, o si de repente siente que tienen que hacer jazz o danzas urbanas, que lo hagan pero que no que no por eso limiten o infravalores las otras disciplinas.

Yo creo que lo interesante es que hay que ver danza, hay que estudiar danza, hay que formarse, hay qué ver danza en directo y en vídeo, usando las tecnologías que ya tenemos. Ahora tenemos la suerte de tenerla, cuando yo estudiaba no había internet , solo había VHS o Betamax.

¿Hacías muchas horas de ver videos?

Muchas. Yo estuve, sobre todo los primeros años de entre los 12 a los 16 años sin parar de ver el vídeos. Videos que me inspiraban muchísimo y que eran referentes para mí. Tanto es así que Sylvie Guillem, la gran bailarina del siglo 20, la que yo admiraba en vídeo, pues al final termine bailando con ella en París en Carmen de Mat Ek's.

¿Y cómo fue?

Se me acaba de poner la carne de gallina. Muy bonito, fue un momento precioso y además bailé con ella, un paso o dos. Fue un momentazo. Muy bonito

¿Cómo va a ser la Electra que venga al Gran Teatro con otra cordobesa Premio Nacional de Danza, Olga Pericet?

Bueno que Olga Pericet sea Premio Nacional de Danza 2018 ya sí que ha cerrado el ciclo porque la admiro, porque es una compañera increíble, porque es muy humilde ,porque se lo merece.

Cuando yo la invite a trabajar conmigo en el Electra como coreógrafa invitada, yo no tenía ni idea de esto, pero ahora que los dos somos Premio Nacional pues es bastante gracioso , y es como un guiño a las cosas pero, todo pasa por algo.

Y la Electra que va a venir al Gran Teatro, va a ser más o menos la misma que hicimos la Zarzuela, ahora como más asentada .

Para mi va a ser maravillosa, porque va a ser con la Orquesta de Córdoba, con Sandra Carrasco al cante, con el Ballet Nacional en plena forma, con Antonio Najarro en su último año de dirección. Es un momento muy chulo.

Yo creo que en Córdoba Electra puede quedar muy bonita. El Gran Teatro es verdad que tiene un escenario quizás un poquito pequeño, pero lo vamos a adaptar la escenografía

Y aquí pues será muy especial para mí, es otro momento que estoy deseando que llegue además más, cada vez que hablo de Electra es que se me pone la sonrisa, porque ha sido un proceso tan bonito y de tanto aprendizaje, de tanto intercambio , no sé: cómo que soltado ahí toda mi mochila, toda mi vida y incluso mi infancia, mi familia, mis padres, el flamenco, lo rural, lo contemporáneo…

Está todo esto, y todo yo ahí. Pero a la vez está el Ballet Nacional, que es una institución y que tiene también su tradición, su academicismo y su clasicismo. No es un espectáculo para transgredir, para nada. Es un espectáculo contado una historia contada de una manera muy clásica donde los personajes salen a contar su historia a través de la danza y de los cantes de Sandra, pero es una propuesta bastante clásica en el sentido verdad, con una estética más contemporánea. Pero es una obra de la que yo estoy muy orgulloso y que espero que viva muchos años

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