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Historias de duendes en la catedral de Cuenca y en Horcajo de Santiago

¿Eran duendes los causantes de los sucesos inexplicables durante las obras de construcción de la catedral? ¿Qué travesuras hacía el duende Martinico de Horcajo de Santiago?

Reflejo de los colores de las vidrieras en la catedral de Cuenca. /

En Hoy por Hoy Cuenca inauguramos un nuevo espacio que se emite los martes bajo el título de Misterios conquenses en el que cada semana hablaremos de brujas, fantasmas, ovnis, fenómenos paranormales, profecías, apariciones, lugares malditos y otras historias siempre interesantes que encontramos a lo largo y ancho de la provincia de Cuenca. Nos traen estos relatos a la radio los amigos de la asociación Exso (Exploradores de lo sobrenatural) Sheila Gutiérrez y Miguel Linares. En el primer programa hemos hablado de duendes.

'Misterios conquenses' en Hoy por Hoy Cuenca. / Paco Auñón

En este programa hablamos de criaturas mágicas y mitológicas, de sus fechorías y travesuras. Seres sobrenaturales presentes en diferentes culturas y religiones, adorados y perseguidos, capturados a la fuerza. Ruidos, risas estridentes, cambio de objetos de lugar, son características de las fechorías de estos duendecillos. Protección y conocimientos son algunas de las ventajas de poseer duendes en un hogar, dándoles cobijo y el calor de una hoguera. Hacemos un repaso por historias que nos trasladarán a una época donde la Inquisición juzgaba a aquellas personas que tuvieran relación con estos seres. Relatamos los sucesos inexplicables que ocurrían mientras los obreros construían la catedral de Cuenca. Y algunos casos ocurridos en la provincia de Cuenca que relacionan a importantes personajes y de gran relevancia con los duendes. ¿Es real que un obispo contaba en su poder con tres duendecillos? ¿Habían oído hablar del duende Martinico de Horcajo de Santiago y de sus fechorías?

Duendes

Los duendes son seres sobrenaturales, criaturas mitológicas que tienen cabida en nuestra cultura y folklore, juguetones o malignos son capaces de apoderarse y atormentar cualquier hogar o estancia. Cuenca es un lugar donde la historia y las leyendas han hecho de ella una provincia mágica, donde estos seres sobrenaturales tienen un huequecito dentro de la cultura conquense.

Los duendes no entran dentro de la creencia cristiana, es más, hasta el siglo XVII muchos demonólogos de la época los tachaban de demonios, practicando rituales y misas dentro de aquellos lugares donde supuestamente se encontraba un duende para expulsarlo del lugar.

Una de las leyendas más llamativas es la que son espíritus que, cuando Lucifer se levantó contra Dios, no se pusieron de parte ni de este ni de aquel. Dios habría suspendido su sentencia hasta el día del Juicio Final, y mientras tanto estos seres circularían por el orbe “infranatural”, es decir, por debajo de la órbita de la Luna, pues por encima estaría lo sobrenatural. Algunos habrían caído a la Tierra y por eso habitarían en cuevas o lugares subterráneos.

Ilustración para 'Entre gnomos y trolls' de Alfred Smedberg. / Fine Art ImagesHeritage ImagesGetty Images

Duendes en la catedral

Según la cultura popular las manifestaciones de estos seres comenzaron cuando se derribó la mezquita donde se erigió la catedral de Cuenca tras la reconquista de la ciudad por Alfonso VIII de Castilla. Dentro de la mezquita vivían unos seres sobrenaturales llamados Jinn, genios que pertenecen a la mitología árabe. Por lo general, estos seres son invisibles, aunque por momentos pueden adoptar diferentes formas (antropomorfas, plantas, o animales) y tienen la capacidad de influir espiritual y mentalmente en el ser humano.

A estos genios no les debió gustar la idead del derribo de su hogar y, según contaban los obreros que trabajaban en la construcción de la catedral, los accidentes no cesaban, se oían ruidos ensordecedores de los que desconocían su procedencia e incluso se desmoronaban andamios.

Los obreros musulmanes que ayudaron en la construcción estaban convencidos que los fenómenos eran producidos por los jinn. El Islam considera a los genios seres creados de fuego sin humo, dotados como el ser humano de libre albedrío y que pueden obedecer a Dios o bien a Iblís, el demonio, a quien a veces se describe como ángel caído, y a veces es considerado genio: Hemos creado al hombre de barro, de arcilla moldeable / antes, del fuego ardiente habíamos creado a los genios.

Pero no fueron hechos aislados ya que en posteriores rehabilitaciones hay testimonios en los que se relatan como en muchas ocasiones se escuchaban gritos, risas que aseguran que provenían del subsuelo. El miedo se apoderara de los operarios.

Triforio de la catedral de Cuenca. / Guillermo Román

El obispo y los duendes

En 1379, Biedma fue nombrado obispo de Cuenca, un personaje del que se cuenta que convivía día a día con aquellos seres que habitaban en galerías y subsuelo de la catedral. Pensarán por qué el obispo no había salido despavorido del lugar y ahí es cuando comenzamos su personal y curiosa relación con los duendes.

Nos cuenta la tradición que él mismo poseía tres duendes que los guardaba dentro de una botella debido a su diminuta estatura, que poseían características mágicas que le permitían viajar en un abrir y cerrar de ojos desde España a Roma. Tomándolos como sus guardianes y protectores de todo mal que le quisieran causar, incluso ayudándole y aconsejándole en decisiones que debiera tomar tras su nombramiento como obispo.

El licenciado Torralba

El doctor Eugenio Torralba fue acusado en el siglo XVI de tener a su servicio un genio o diablillo con un aspecto bellísimo capaz de cautivar a cualquier hombre. Esta criatura tenía nombre propio y respondía al nombre de Ezequiel, quien no sólo prestaba los servicios de protección, revelación de secretos y fórmulas que le ayudaban al doctor en la curación de sus pacientes, sino que también poseía la capacidad de poder transportarle por el aire desde las tierras manchegas a los dominios del papado.

Tachado de brujo, hereje, y demás calificativos peyorativos por parte del pueblo fue condenado por la Inquisición a cuatro años de cárcel. Quizá la mejor pena, ya que como todos sabemos la quema, el ahorcamiento y llevar un sambenito de por vida podrían haberle llevado a un fatal desenlace al licenciado Eugenio Torralba.

El duende de Horcajo de Santiago

El Martinico es un tipo peculiar de duende, el más característico de la mitología de algunos lugares de España. Escritores como Calderón de la Barca lo describe como "fraile tamañito" o "duende capuchino".

Duende Martinico en el grabado Duendecillos de los Caprichos de Francisco de Goya. / Wikipedia

Goya los representa como enanos cabezones o de gran cabeza, con manos grandes y vestidos con hábito franciscano. Son muy bromistas, especialmente con los avaros, a los que suelen chasquear cruelmente convirtiendo su oro en carbón, y con las doncellas, haciendo ruidos en las alacenas, apagando súbitamente candiles o candilejas, tirando pucheros o engañando a los humanos de varias maneras.

Horcajo de Santiago es un municipio perteneciente en sus orígenes a la Orden de Santiago, orden religiosa y militar surgida en el siglo XII. Su objetivo inicial era proteger a los peregrinos del Camino de Santiago y expulsar a los musulmanes de la península ibérica que nos trasladaron una cultura rica en creencias en seres sobrenaturales.

Muchos son los testimonios de personas que afirman haber visto a este duende Martinico en los años de la postguerra. Se aparecía por la noche en forma de gato en una carrasca asustando a los que allí se sentaban a cenar o daban un paseo romántico por los alrededores. Tiraba todos los platos, vasos y esparcía la comida encima de aquellos que allí se encontraban o saltaba encima de los amantes furtivos que paseaban por la oscuridad para esconderse de las habladurías de la gente.

Le gustaba cambiar de apariencia ya que existen historias en las que cuentan que el mismo duende se trasformaba en cordero y cuando la gente llegaba a la altura del hospital caminaba junto a la persona y luego desaparecía aterrorizando a aquellos que habían vivido la experiencia. Cansados de pasear atemorizaros localizaron la carrasca en la que vivía. Se cuenta que dentro del árbol había una cueva que rellenaron de piedras y sellaron después. Tenían la convicción que era el hogar del duende, convertido en aquel ser fruto de una maldición. Cuando se hundió el hospital debido a las malas condiciones del edificio nunca más se volvió a hablar ni escuchar ninguna otra experiencia con el duende Martinico.

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