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Jugamos como casi siempre, la metimos como casi nunca

Os dejamos el editorial (VÍDEO y texto) con el que ha arrancado Pedro Morata el SER Deportivos tras la victoria del Valencia ante el Young Boys

El Valencia hizo ante el Young Boys ni más ni menos que lo que debía: ganarle a un equipo inferior de una liga muy inferior, con un resultado holgado. No hay nada que celebrar. Sucedió lo normal. Vaya eso por delante. Pero SÍ hay que alegrarse de algo que, debiendo suceder de manera mas frecuente, no está sucediendo: ganar. Y el Valencia C. F. normalmente debe ganar muchas más veces que no ganar.

Conviene, no obstante, no escupir al cielo ni hinchar el pecho y ponerse en la vía del tren para parar el AVE. La humidad siempre es aconsejable y de vez en cuando aparece un Leganés que se lo recuerda al Barça o un Levante que se lo recuerda al Real Madrid.

El Valencia C. F. ganó con el mismo entrenador cabezón o firme en sus ideas, según con el color que se quiera ver. Ganó con la misma alineación que perdió ante el Girona. Ganó con la misma banda derecha que para muchas opiniones no tiene profundidad: Wass y Carlos Soler. Pero esta vez resulta que tuvo profundidad y peligro. Es más, la victoria se edificó desde la banda derecha.

El Valencia le ganó al Young Boys con el mismo sistema, el 4-4-2 tan válido la temporada pasada para resucitar a un cadáver y tan discutido esta temporada desde el caldo de cultivo del empate, la no victoria y la negación ante el gol.

El Valencia ganó con menos ocasiones claras de gol que ante el Girona. Pero esta vez el VCF no hizo internacional al portero contrario. Ante los suizos, el Valencia tuvo al poste como aliado. Ante el Girona, Santi Mina mandó el rechace del portero al larguero y no hubo gol. Carlos Soler mandó en una de sus internadas el balón al poste y el rechace lo metió entre los palos Santi Mina.

Porque la vida cambia tanto en segundos, de meterla a no meterla, que a veces hasta el mejor trabajo se ve condicionado por la puntería y el control. Y da vértigo pensar en las consecuencias de cómo cambia el futuro de que entre o no entre.

Ante el Young Boys tampoco jugó Carlos Soler por el centro pero, a pesar de ello, el Valencia generó estabilidad y juego y ocasiones. Esta vez Carlos Soler, quien yo creo y me reafirmo que es un jugador sobrevalorado, NO porque no tenga la calidad, que la tiene, sino porque la exhibe (como sí hizo ante los suizos) pocas veces.

Y para mí la diferencia entre un gran jugador y un buen pelotero está en dos detalles cruciales:

- Que destaque como ante el Young Boys en al menos 6 de cada 10 partidos.

- Que no lo haga en una temporada, sino que se alargue en 3-4 temporadas.

No me valen partidos sueltos. No me vale 10 partidos de 40. No me ciega que sea de aquí o de allá (de Valencia o de Zaragoza). No me ciega la necesidad de referentes. Intento elevarme desde mi humilde opinión de aficionado al fútbol, para no resultar facilón por cuatro partiditos ni tampoco excesivamente exigente para quien se lo merece. Pero la clave está en demostrarlo.

La calidad se paga cuando la demuestras NO cuando la tienes. En el alto nivel se paga por la eficacia. También en un entrenador. No me olvido. Un entrenador es más bueno cuanto más veces es capaz de hacer rendir e influir, POR ENCIMA DE SUS POSIBILIDADES REALISTAS, al rendimiento colectivo de un grupo de 25 que no depende de que el entrenador en solitario meta un gol debajo de la portería.

Y este es un análisis que también hago para Guedes. No es lo mismo el Guedes de inicio de temporada pasada como el Guedes de final de temporada. No es lo mismo el Guedes del Girona que el Guedes del Young Boys. ¿Cuál es el Guedes real? Porque ahí está la diferencia entre un gran jugador y un buen pelotero.

Ahí está la diferencia entre valer 40 millones u 80. Entre cobrar 2 millones brutos o 3 netos. Que un gran club se plantee si para fichar a Rodrigo este pasado verano vale la pena pagar 80 millones por él, porque es el Rodrigo de las 3 primeras temporadas o el de SÓLO la pasada temporada.

Ante los suizos el Valencia ganó con el mismo público en Mestalla, pero yo al menos percibí que con una predisposición mejor a ayudar porque todos sabían que era una situación que se acercaba a límite si no se ganaba.

Y en el fondo el aficionado responsable (fuera de la rabia del momento que unos expresan dando la nota y otros masticando dientes y yéndose a casa en silencio) sabe que echar a Marcelino hoy o dentro de 15 días, cuando lo ves con frialdad y con lo que ha pasado aquí no hace mucho, te genera una sensación de desprotección ante lo que pueda venir.

También a veces el entrenador no encuentra dirección adecuada, o se obceca, o sus manías le bloquean, y alguien por encima tiene que identificar el problema, asumir el riesgo y cambiarlo o mantenerlo. Y luego te sale bien o no. Te puede ocurrir un Muñiz o un Ayestarán. O un Alcaraz y luego con Rubi no arreglarlo e irte a Segunda. O un Cúper: mantenerlo y quedar tercero a final de temporada.

Ante el Young Boys el VCF volvió a dejarse empatar cuando se había adelantado 1-0. Pero esta vez Mina marcó el 2-1 antes del descanso. Podría no haberlo marcado como ha sucedido en otros partidos y el panorama cambia mucho de irte al descanso con los antecedentes y de donde veníamos que irte con 2-1.

Y estos detalles, que son incontrolables al entrenador y sólo son propiedad del azar, el destino, el acierto y la suerte (gracias a Dios, porque si no el futbol no tendría emoción), son los que en ocasiones más allá del buen trabajo deciden ganar o perder. Porque hay veces que haciendo un buen trabajo, preparando bien tu faena, no te sale bien. ¿O no le ha pasado a usted?

Hay veces que haces las cosas bien, las repites conforme al guión que te han salido bien, no las cambias porque no crees que esa sea la solución y a pesar de todo te salen mal. Y te reúnes contigo mismo y no sabes el porqué. ¿O no le ha pasado a usted?

¿Usted siempre sabe el motivo y la razón de por qué no le salen bien las cosas aunque usted crea que las está haciendo bien? Yo no siempre sé el motivo de por qué no me salen bien las cosas en el trabajo. Aunque mi trabajo también sea identificar el problema. Yo reconozco que no siempre tengo las respuestas. Si usted sí, siéntase afortunado.

Pero a veces es poste y gol, ganas y te sientes seguro. O poste y fuera, pierdes y te sientes inseguro. ¿Qué cambió realmente ante el Young Boys?

Que Santi Mina sigue acertado cara al gol y que Soler emergió impulsado por su evidente calidad. Y que, cuando Rodrigo y Guedes esta vez no aportaron filo, salieron otros dos, Mina y Soler, a aportarlo, que es lo que no hacen Gameiro y Batshuayi.

Y que cuando Kondogbia no acaba de ser el que conocemos, emerge el amor propio y el oficio de Coquelin. El problema era cuando no lo aportaba nadie y los mejores eran Gayà y Neto.

Yo me agarro a que quedan por apuntarse a la fiesta los mejores, mis mejores Guedes, Parejo, Kondogbia y Rodrigo. Si esos cuatro se suman a Mina y Soler y estos dos pueden mantener el nivel 6 de cada 10 partidos, el Valencia VOLVERÁ. Y estará a tiempo de intentar ser cuarto cuanto antes empiece la fiesta con los buenos vestidos de esmoquin y no en pijama.

Y a veces el azar trae sorpresas. El Valencia empezó ganando en Suiza y acabó empatando y gracias. El Manchester iba a perder este miércoles ante la Juve. Había perdido y acabó ganando 1-2. El Madrid había empatado en Valladolid, faltando 5 minutos para acabar el partido, y un jardín en el trasero de Florentino hizo que Vinicius chutara, desviara un defensa del Valladolid y el Madrid acabara ganando. Y el Barça había perdido en Vallecas faltando 3 minutos. Pero en 3 minutos marcaron 2 goles y ganó el Barça.

¿Quién puede asegurar que al Valencia no le puedan pasar alguna de estas cosas?

a) Que el Manchester no le gane al Young Boys y que, aunque pierda el Valencia en Turín, LE GANE EL VCF AL MANCHESTER EN MESTALLA A VIDA O MUERTE EN EL ÚLTIMO PARTDO Y SE CLASIFIQUE.

b) Que gane el VCF en Turín y en Mestalla al Manchester y pase a octavos.

No genera el Valencia la confianza actualmente para ello. Lo sé. No soy un iluso ni un forofo con la bufanda en los ojos. Pero yo no voy a apostar contra el Valencia, ni contra el azar, ni contra el destino. ¿Lo va a hacer usted?

PD.- Si el Valencia no pasa a octavos de final de la Champions League no es un drama. En un grupo en el que el Valencia cayó con la Juventus y el Manchester United, era bastante posible que pudiese no clasificarse. Pero todavía puede hacerlo.

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