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A la guerra se llega mejor tras una victoria

El Valencia se quitó de encima cierta dosis de ansiedad después de ganar el miércoles en Champions y pretende aprovecharlo para conseguir por fin una inercia ganadora en un campo y ante un rival de lo más duro, que siempre actúa al límite del reglamento. Vuelve Parejo a una convocatoria en la que no está Batshuayi. Marcelino podría repetir once por tercer partido consecutivo o, en su defecto, los cambios serán mínimos.

VCF /

Volvemos al horario que ya podemos denominar clásico de los partidos recientes del Valencia: los sábados a las 16:15. Ya parecen de asignación directa por parte de la Liga de Fútbol Profesional. De los últimos, contra el Leganés y contra el Athletic, sábado a esta hora; luego el del Girona del fin de semana pasado fue un poco más tarde, a las 18:30; pero ahora de nuevo a las 16:15, pero es que de los siguientes, contra el Rayo lo mismo, contra el Real Madrid será sábado aunque a las 20:45, pero contra el Sevilla volverá a ser sábado a las 16:15. Así que de la jornada 9 a la 15, cinco partidos de siete con la paella todavía sin digerir.

Al mal tiempo, buena cara. Con la victoria del miércoles contra el Young Boys, el Valencia ya ha ganado en todas las competiciones. Es un pobre consuelo, pero podría ser un primer paso. Ha ganado el único partido de Copa del Rey que ha jugado, contra el Ebro; ha ganado uno de los cuatro que ha jugado en Champions, ése del otro día; y ha ganado uno de Liga, en Anoeta, pero el problema es que aquí, en la madre de todas las competiciones, ya llevamos once partidos disputados.

Mientras haya tiempo suficiente por delante para revertir la situación, lo lógico es que sigamos fijándonos en la distancia que hay respecto al cuarto puesto y, aunque el Valencia se haya dejado ya bastantes puntos por el camino, esa diferencia es remontable. Ahora mismo el cuarto es el Atlético de Madrid con veinte puntos y el Valencia tiene once, así que hay tres partidos perdidos por uno y ganados por el otro de distancia.

Lo del miércoles contra el Young Boys puede ser un buen ensayo general para la batalla de Getafe, porque los suizos repartieron estopa de lo lindo y el Getafe se caracteriza precisamente por eso, por la dureza de sus jugadores a la hora de entrar al choque. Así que avisados están los de Marcelino por lo que ocurrió el año pasado allí en el Coliseum, y a lo mejor ha venido hasta bien la contundencia con la que se emplearon el otro día Sanogo, Ngamaleu y compañía para que los jugadores del Valencia ya estén preparados al respecto.

Allí en el Coliseum es donde el Valencia perdió el año pasado su imbatibilidad. Fue ya en diciembre, en la jornada 14. El Valencia llegaba con nueve victorias y cuatro empates. Nada que ver con los números actuales. Y se encontró con un césped deficiente; con una temprana expulsión a su favor que, lejos de ayudar, hizo que el árbitro subiera muchísimo su listón de exigencia para castigar a partir de ahí con más contundencia las sucesivas patadas de los jugadores locales; y se encontró también con un gol en contra, medio de rebote, que fue incapaz de remontar.

Ese Getafe, con esa filosofía futbolística tan cuestionable como legítima, consigue sus metas de forma muy solvente desde que Pepe Bordalás implantó su impronta. Cogió un equipo a la deriva en Segunda División y lo ascendió a Primera hace dos años, el año pasado lo clasificó octavo quedándose a sólo tres puntos de las posiciones europeas, y este año está también octavo, a un punto de los puestos de Europa League y a cuatro de los de Champions.

Bordalás tiene la habitual baja por lesión de Markel Bergara, pieza fundamental en su esquema la temporada pasada, pero que está siendo perfectamente suplida por el ex valencianista Maksimovic, traspasado por 5,5 millones de euros. Además, tampoco podrá contar con otro de los destacados del pasado curso, el togolés Djené por acumulación de tarjetas. Su puesto en el centro de la defensa lo ocupará Bruno. 

En el Valencia los nombre propios de la previa son dos, uno para bien y el otro para mal. Para bien Parejo, que vuelve a una convocatoria tras su lesión aunque, por lo dicho por Marcelino en la rueda de prensa previa, si Coquelin y Kondogbia están bien recuperados de los golpes del partido del miércoles, lo más probable es que no haya apenas cambios en el equipo titular. Quizá podría haber uno en el lateral derecho, puesto que Wass cometió dos errores de bulto ante el Young Boys por no ser un lateral derecho específico, y por ahí es posible que el técnico asturiano pueda apostar esta vez por Rubén Vezo.

El nombre propio en negativo es el de Michy Batshuayi. Radio Valencia ya adelantó el lunes que en el vestuario no estaban nada contentos con la actitud del delantero belga, sobre todo en los entrenamientos. Marcelino el miércoles ya le dio dos toques de atención: uno, dejándole sin jugar ni un solo minuto, ni tan siquiera salió a calentar; y dos, diciendo en rueda de prensa que Santi Mina destaca porque siempre piensa en el equipo y todos debían hacerlo así, con lo que mandaba un mensaje implícito a Batshuayi. Lo siguiente ha sido cepillárselo de la convocatoria para Getafe. El belga le cuesta al Valencia nueve millones de euros esta temporada, y eso que está cedido por el Chelsea.

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