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Pesadilla en Riazor

El Real Oviedo perdió 4-0 ante el Deportivo de la Coruña en un encuentro que pagó muy caro sus graves errores defensivos.

David Simón conduce el balón ante Christian Fernández. /

Sin acierto arriba y con errores de bulto atrás. De esta forma se puede concretar el varapalo que ha sufrido el Oviedo ante el Dépor en Riazor y que deja bastante tocada la imagen de Juan Antonio Anquela.

Escucha la rueda de prensa de Anquela tras la conclusión del partido.

El técnico jienense decidió reforzar el centro del campo y utilizó un 3-5-2 con un trivote formado por Tejera, Folch y Javi Muñoz, y Christian Fernández y Alanís como novedades en defensa. El encuentro empezó igualado, sin un dominador claro y con acercamientos sin verdadero peligro en los metros finales por ambos equipos. Pero esos instantes, en los que aparentemente no sucede nada, son los que merman al Oviedo que, como si de una pájara se tratase, los jugadores bajan el nivel de concentración y acaban pagando caro el mínimo despiste. Y esa falta de intensidad llegó en el minuto 20 con el gol del Dépor tras un error en el marcaje de Alanís en un saque de esquina botado por Carles Gil y que fue rematado por Domingos Duarte completamente solo en el punto de penalti. Un nuevo gol encajado a balón parado, que lastra a un conjunto azul que falla otra vez en aspectos decisivos cuando consigue trabajar relativamente bien el juego que se desarrolla durante los 90 minutos, pero tiene errores muy importantes en las dos áreas que le penalizan a menudo. Así se puede resumir una primera mitad en la que el Oviedo solo llegó a la portería de Dani Giménez a los cuatro minutos de partido en una ocasión que, tras una serie de rebotes, terminó con un disparo alto de Ramón Folch. El resto de las acciones ofensivas de los carbayones se quedaban en nada, bien por la falta de precisión o por el buen hacer defensivo de los gallegos.

La segunda mitad transcurrió con una posesión más elevada para los visitantes y con los locales esperando su oportunidad a la contra. El equipo de Anquela parecía que se estiraba un poco más. Joselu fue el encargado de realizar el primer disparo entre los tres palos y puso a prueba a Giménez con un cabezazo en el minuto 60, que logró detener sin mayores problemas. Acto seguido Bárcenas, que fue el más incisivo, conectó un lanzamiento lejano que Giménez envió a córner. A partir de ese momento llegó el caos en la zaga ovetense. Tres contras del Dépor en diez minutos, y tres goles. Primero Quique le gana claramente en velocidad a Forlín, que estuvo demasiado lento, y su tiro se coló por debajo de los brazos de Champagne, que pudo hacer mucho más en su intervención. La película de terror no había hecho nada más que comenzar. Ocho minutos después de ese segundo tanto llegó la sentencia con el gol de Carlos Fernández, que se plantó solo frente a Champagne ante la pasividad defensiva carbayona, y picó el esférico por encima del portero argentino. Y sin tiempo para digerir dicho mazazo, el cuadro de Natxo González puso la puntilla al Oviedo con el doblete de Quique. Carlos Fernández, protagonista del tercer gol, apuró la línea de fondo y vio solo al delantero, que empujó el balón a la red. Ya en el tiempo añadido Ibrahima lanzó un tiro al poste, que pudo suponer el gol del honor para los azules pero ni la fortuna estuvo del lado carbayón.

El Oviedo quedó tocado y hundido. Incluso los más de 2000 oviedistas despidieron a su equipo con pitos y pañuelos al viento en señal del enfado patente tras la imagen de resignación ofrecida por los suyos, sobre todo en la segunda parte.Ya van dos veces en las que el Oviedo pierde un encuentro esta temporada por cuatro goles de diferencia, y ahora se avecina una semana complicada en el seno del club carbayón tras esta dura derrota antes del partido ante el Sporting de Gijón, que se celebrará el próximo sábado desde las 20:45h. en el Carlos Tartiere.

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