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Juana Castro: "Las escritoras ya no ven el feminismo como algo negativo"

La poeta de Villanueva de Córdoba nos habla de amor, cuidados, feminismo, premios y literatura

 Juana Castro (Villanueva de Córdoba, 1945) visita Radio Córdoba.

Poeta, maestra, articulista, académica, feminista. Lejos de las prisas, y cerca de la naturaleza que la vio crecer, y de las emociones ligadas a una poética sugerente y sensorial. Maestra de poetas. Con su marido y compañero de vida, el también maestro Pedro Tébar, amaron las letras. Y a la poesía la llevaron desde el grupo poético Zubia que siguió a Cántico. Con los que también ha tenido contacto a lo largo de su extensa trayectoria.

Autora de obras como Arte de cetrería, Fisterra, Del dolor y las alas, El extranjero, Los cuerpos oscuros o No temerás y protagonista de distintas antologías. Su obra ha sido traducido a distintos idiomas y ha obtenido importantes reconocimientos como la Medalla de Oro de Andalucía, el Premio Nacional de la Crítica, el Juan Ramón Jiménez. El último, el Ricardo Molina por su poemario Antes de que el tiempo fuera.

Qué significa en tu trayectoria tu último poemario.

Es la reflexión del paso del tiempo, el envejecimiento. Significa que no me he dado de baja en la escritura sino que ahí seguimos.

Qué importancia tiene el tiempo para la poesía. Los temas que nos acucian... ¿Está más para otros géneros?

No, pueden ser los mismos temas que nos preocupan, lo que pasa es que la poesía tiene que tratar esos temas con otro lenguaje, pero perfectamente cabe todo. De hecho, en este libro vuelve a salir el dolor, la enfermedad, la relación con la madre, la mirada al universo, la mirada al pasado... O sea, al final los temas son los temas eternos de la poesía pero que también son todos los temas.

¿Cómo ves lo que están haciendo las jóvenes poetas?

A ver, ahora mismo estoy disfrutando mucho leyéndome libros de los premios en los que soy jurado este año. Pronto va a ser esta semana el fallo de premio Juana Castro, de mi pueblo, y es que cabe todo. Lo que está haciendo la gente joven este año me gusta. Yo estoy disfrutando porque se han presentado jóvenes poetas, digo yo que serán jóvenes, que hacen virguerías con el lenguaje. Una maravilla.

Así que sí has sido profeta en tu tierra, en Villanueva de Córdoba. El mundo rural ha sido muy importante en tu poesía, que está muy cerca de la naturaleza.

Sobre todo de las estrellas, ahora que también mi pueblo es curiosamente una reserva 'Starlight'. El mundo rural ha sido mi escenario de la infancia, que es el periodo de la vida que nos marca más y que nos hace personas, creo yo. Porque te das cuenta que eso que viviste en esos años se queda muy marcado y como que vuelve una y otra vez. Quizás con el paso del tiempo y a esta altura de mi vida más todavía. las vivencias de ese tiempo siguen saliendo.

Juana Castro, Con Rafael Alberti en Granada (1983). / Cadena SER

 Antes de dedicarte a escribir, entiendo, deber haber sido una gran lectora. ¿Cómo empezaste a amar la lectura?

Ay, qué vicio y qué gozo era leer en todo tiempo. Desde que aprendí a leer me gustaba hacerlo en altavoz. En los veranos, cuando ya estaba en el colegio pero nos íbamos al campo, por las tardes les leía a las mujeres del cortijo mientras ellas cosían. Y ahí aprendí a decir los poemas en altavoz porque yo no he tenido maestra y maestro en eso, sino que me gusta decir los poemas y no recitarlos. A medias entre la dramatización y la lectura. En mi casa no había libros, era una familia de campesinos, pero me encontré con que en el colegio de Cristo Rey, que era de monjas, tenían una biblioteca y yo podía sacar los libros y leerlos. No es que tuviera acceso a muchos de lo que me hubiera gustado leer, pero sí a bastantes. Yo leía mucho a la vez que estudiaba contra la voluntad de mi madre, porque mi madre creía que leer libros que no fueran de estudio era perder el tiempo y entonces tenía que hacerlo un poquito escondida.

¿Y cuándo empezaste a escribir?

Cuando tuve conciencia de que yo tenía que transmitir lo que lo que sentía o lo que me parecía el mundo. Ya las redacciones que nos mandaban como ejercicio en el colegio ya me daban la medida de que me gustaba escribir. Yo creo que con conciencia ya de querer que las cosas quedaran y hacerlo con un cierto estilo y una cierta belleza fue a partir de los 13 ó 14 años.

¿Cómo vas creciendo para establecer ese primer contacto con el grupo Zubia?

Fue en los años 70 cuando vinimos a Córdoba, ya era maestra y tenía dos hijos. Mi marido y yo fue pensábamos pedir plaza de maestro en nuestro pueblo y de hecho teníamos ya pensada una vivienda, pero en ese tiempo es cuando se abre la Facultad de Filosofía y Letras en Córdoba y entonces empezamos los dos estudiar la licenciatura. Por eso nos vinimos. Yo hice solamente primero y segundo y mi marido sí terminó la licenciatura de Geografía e Historia, porque me encontré con los poetas del grupo Zubia y ya entonces no podía estudiar y a la vez tener las sesiones de poesía que teníamos. Reuniones semanales que me sirvieron como ahora pueden ser útiles los talleres literarios. Cada semana cada cual si quería leía algo de lo que había escrito y los demás destripábamos y lo analizábamos. Era una manera estupenda de escribir. Aparte de eso pues también cuando Pablo venía a Córdoba, Mario López, Vicente Núñez. Era todo muy rico. La pena es que las mujeres digamos que no estaban entonces en Córdoba. Solamente Concha Lagos, a la que la conocí mucho más tarde. Pero yo siempre tenía mucho interés por por las mujeres escritoras y las mujeres poetas. De hecho, el primer libro que compré para mi biblioteca propia fue un libro de Juana de Ibarburu, a la que conocí por referencia en un recital de mi pueblo y se lo pedí contrareembolso a la viuda de Luque (librería Luque). Ella me mandó uno titulado Poemas, que era una antología que todavía la conservo.

La poeta, junto a Julia Uceda en 2004. / Cadena SER

Las mujeres estaban silenciadas. Dicen que diste una nueva identidad femenina a la poesía. Fuiste una de las mujeres que consiguió dar esa identidad que no se daba en los poemas escritos por hombres. Cóncava mujer, tu primer poemario, ya establece esa voz.

Yo siempre tuve conciencia de ser mujer y y estaba contenta con serlo, pero la vez sabía que el mundo no estaba bien organizado, no había una justicia de sexo/género y entonces necesité escribir ese primer libro con esa conciencia. Y luego lo que ha pasado es que las mujeres que escribían en Córdoba pues, no sé por qué, no se han dedicado tan de lleno como yo. No porque yo tuviera más tiempo sino porque, como dice Antonio Gala, cada cual tiene que ser fiel a su a su destino. Sacaba tiempo de donde fuera, pero no he dejado de ser madre, de ser esposa, de ser abuela ni de ser maestra. Sacaba tiempo del Sueño. En todos mis poemarios hay feminismo, aunque se pueda ver más claro en unos que en otros.

Hablabas del premio que lleva tu nombre en tu pueblo. Cómo ves la presencia de las mujeres en los jurados de premios literarios. En festivales como Cosmopoética, donde nos hemos encontrado con poetas comprometidas...

En estos momentos sí. Es que hubo un tiempo en el que las escritoras no querían ser feministas o no querían que se dijera y cuando se les preguntaba ellas contestaban "no, yo no soy feminista y además en la literatura las mujeres no lo hacen de distinta manera que los hombres". Parecía que ser feminista era como si se las minusvalorara. Ahora, sin embargo, como se ha puesto de moda pues parece que que ha llegado el momento de que todas las mujeres digan y se den cuenta de que ser feminista no es algo negativo, sino que es sencillamente reconocer a las que nos precedieron que con tiempos más difíciles consiguieron muchas cosas y también hacer que mujeres y hombres tengamos los mismos derechos y las mismas oportunidades.

Tú has trabajado mucho por ella Colectivo de Mujeres Poetas en Córdoba, también estás en 'Clásicas y modernas', pero no se encontraban referentes en el entorno durante la década en la que empezaste a escribir.

Es verdad, no había o había que buscarlas con una linterna, pero yo tuve la suerte de encontrarme con la revista 'Vindicacion feminista' en un quiosco de las Tendillas y entonces descubrí que eso que yo sentía se llamaba feminismo. Que tenía una historia y una serie de mujeres que habían luchado y habían defendido esos ideales y eso me abrió a mí un horizonte. He tenido mucha suerte de encontrarme con personas, con escritos y con libros a lo largo de mi vida que me han enriquecido muchísimo.

Entre poetas, junto a Pablo García Baena. / Cadena SER

Me gustaría preguntarte por la presencia que la mujeres tienen tanto en festivales, hablábamos de Cosmopoética, como en los jurados de los premios literarios.

Ahora se ha tomado conciencia y las instituciones, que lo tienen que hacer porque así lo establece la Ley de Igualdad, tienen que hacer que los jurados sean paritarios. Así es como debe ser. En los festivales observo, sin entrar en contar aunque a veces cuento numéricamente, que aunque se diga que los festivales son feministas, como este último de Cosmopoética, te das cuenta de que la inauguración, el cierre y los momentos estelares los ocupan los varones. Además esos varones están laureados con premios importantes. Y esos premios importantes, que los da el Ministerio, como son el Reina Sofía como son el Premio Nacional de las Letras o el Cervantes, los tienen los hombres. Fue Julia Uceda en 2003 la primera mujer que obtuvo el Premio Nacional de Poesía. Cuatro tenemos en total.

En cuanto a tu pulso creativo, ¿Hay poemarios más rápidos y otros que requieren mucho tiempo?

Claro. Puede que en las edades más jóvenes los libros se acerquen en el tiempo. Cuando tenía 40 años años me urgía escribir. Luego las cosas se remansan, llega la lentitud y el libro tarda más en hacerse. Aunque algunas veces puede venirte la inspiración. Pero ya no tengo esa urgencia porque es como si el mundo lo hubieras aceptado aunque no te guste (risas) y además tienes la conciencia de que tampoco es tan importante lo que tengas que decir. Mejor es hacerlo más tranquila y mejor porque ahora para mí lo más importante es el lenguaje. Si no hay un trabajo de experimentación, mezclando como he visto lenguaje actual con el clásico, con la informática, con la calle...Pero eso hay que saberlo hacer con mucho arte y mucho genio. Y hay que haber leído mucho.

¿Qué lees ahora?

Novelas cortas, libros de poesía que me mandan y libros de mi biblioteca que no había tenido tiempo de tomarlos. Lo último que me he leído es la novela de una francesa llamada Las retrasadas, que narra la historia de una madre y una hija. La madre es retrasada mental y tienen una relación muy intensa y conforman ellas solas un mundo donde no dejan pasar y no quieren relacionarse con nadie más. Y ese tipo de novela es lo que yo quiero escribir. Primero pensaba en ser novelista, antes de la poesía, y me gustaría un día escribir una novela así, cortita, intensa, así que a ver si a ver si me da la vida salud e inspiración.

¿Cómo es tu biblioteca?

Un desastre (risas) Las mujeres tenemos que atender tantas cosas... Resulta que mi despacho está lleno de libros pero también hay cajas, perchas, de todo... Lo tenía antes muy bonito pero ahora está hecho un desastre. Con cajas de los libros de los concursos. Y luego tengo libros en el dormitorio, en el pasillo...No sé qué va a pasar con los libros porque aún no lo he hablado con mis hijos (más risas).

Acaba de publicarse una nueva antología poética tuya...

Sí, se llama Nunca estuve tan alta que es un verso de un poema mío. Y me ha venido bien porque un librito como de bolsillo para poderlo leer fácilmente y puede ser también un primer encuentro con quien no me conozca. A la vez, como se ha publicado a la vez que el premio 'Ricardo Molina' y al ser una verde y otro rosa como que se complementan.

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