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Mujeres de Carne y Verso, último libro de Ana Moreno Soriano, el poder de la palabra para las mujeres

Se trata de un libro de poemas que rememora vivencias personales de la autora

Momento de la intervención de la autora, Ana Moreno (en el centro) /

El acto, en la sala de conferencias de la Casa de la Juventud, contó con la presencia de la autora, Ana Moreno Soriano, fue presentado por Enrique Yerves, concejal de Educación del Ayuntamiento de Jódar, e Isabel Herrera Benítez, ejerció de presentadora del libro y de la autora.

El concejal, Enrique Yerves, abría el acto, “…Una nueva tarde dedicada a la literatura… Creo que el último libro que presentamos fue el de Ana, y retomamos la presentación de libros, nuevamente con Ana. Lo pactamos y así lo hemos hecho, y encantados, como siempre, de que vuelvas a este tu pueblo, que es tu casa… Buenas tardes Isabel, 'seño' Isabel, que va a ser la presentadora de este libro… Se conoce desde hace muchísimo tiempo, fueron componentes del grupo Andaraje… Creo que es la cuarta o la quinta vez que coincidimos en la presentación de un libro… Espero que no sea la última, el próximo libro ya sabes que lo tenemos aquí comprometido… Siempre para hablar de literatura, de la buena, de poesía… Que dediques una parte de tu tiempo a que hablemos de literatura, a que reflexionemos, a que, poco a poco, la cultura en Jódar cada vez tenga mayor peso, un peso específico, y que tú contribuyas a ello… Reiterar una idea, en la divergencia siempre es posible encontrar coincidencias, destinos y viajes, aparentemente distintos, caminos que se entrecruzan, que guardan similitudes, y también alejarse de caminos trillados, de gustos, criterios impuestos desde arriba, no es mal principio vital ser un poquitín heterodoxo…”.

Por su parte, Isabel Herrera, presentaba a la autora y el libro, recurriendo a la juventud que compartieron juntas, con testimonios de amigos comunes y recitando alguno de los poemas del libro, “…Para hablar de Ana Mary, yo creo que nadie mejor que sus amigos, los que estudiaron con ella en aquel tiempo, aquellos que la conocen muy bien, porque son amigos de entonces, pero son amigos de siempre… Me dice Juani Peñas, que ella quiere que conozcáis a la Ana Mary que jugaba a la ‘Mariancha’ con ella, cuando venía del colegio… Que daban largos paseos por los ‘peces’, que iban detrás de sus dos hermanas… Esa Ana Mary que cantaba con ella, con Juani Peñas, en el coro, y dice que cantaba con una voz rotunda y bien afinada… Los recuerdos de tanta risa, de su risa, que la identifica… Y también dice de los guateques, de muchos guateques, escuchado a ‘Los Indios Tabajaras’ y ‘Paul Simon y Art Garfunkel’Manuel Soriano dice… No es fácil concretar el momento o el lugar en el que Ana Mary entra en nuestro entorno, de alguna forma Ana Mary siempre ha estado allí con nosotros, ha sido parte del inicio de nuestras actividades, de las inquietudes y de los proyectos de futuro que compartimos, con la ilusión y la fuerza de la juventud, de nuestros ideales por avanzar en una sociedad mejor… Desde un principio, su fuerte personalidad se manifestó, entre nosotros, en sus dos claras vocaciones, su amor por la poesía y la literatura y su compromiso social. En mi recuerdo, los ratos que echábamos en nuestro pueblo con nuestros amigos, sobre esos proyectos de juventud, y después en Granada, de estudiantes de facultad, con sus estudios de Filosofía y Letras… Así mismo, su compromiso social, que le llevan a la política, de la que no ha renunciado de sus principios, pese a la excelente candidata que hubiera sido para cubrir otros espacios, de cuota de representación, a los que despachaba, a nivel coloquial, diciéndome ‘Anda ya, nene’… Jesús Barroso, desde Sevilla, me manda también unas letras y él le pone hasta título: Yo me subí a un pino verde. Hablar de mi amiga Ana Mary, es hacerlo del tiempo de despertar a todo, cuando todo estaba por hacer… Mis recuerdos me llevan al instituto, a las clases de latín, historia y literatura, era en todo brillante, porque era una gran trabajadora. Así debió entender su familia ese oficio de estudiante, como un trabajo, que ella convirtió en camino hacía el conocimiento. Que, en el mejor de los casos, y así ha sido para Ana, la llevaría a ser la escritora, poeta, profesora, articulista que hoy es… Pero mis recuerdos pasan, ineludiblemente, por las primeras formaciones del grupo Andaraje, por los ensayos, por las primeras formaciones, los primeros conciertos, por ‘El Molondrón’, la Plaza de Tánger, y como no, las canciones populares recogidas por Federico García Lorca, que también fue nuestro santo y seña, de un tiempo que todavía perdura. Cantaba muy bien, con voz potente y bien timbrada y era valiente… Es un placer cuando encuentras, a tu amiga, leyendo su tesis, presentando un libro, siendo madre, dando clases o de concejala en un ayuntamiento o todo eso junto. Siempre nos hemos preguntado ¿Cómo sería aquel camino de Damasco? Que torno ciertas formas, entre comillas, ‘Cuasi monjiles’, en lucha de trinchera, en lucha obrera… Lucha por conseguir algunas conquistas que hoy disfrutamos, y que hay que conservar. Por la libertad, la justicia, la igualdad, la mujer… Y siempre desde unos planteamientos de la izquierda culta y civilizada…”.

En su presentación, recitaba hasta media docena de los poemas del libro, rescatamos el titulado ‘Republicana’:

Tenías el rostro enjuto

y surcado de arrugas,

a los cincuenta años,

ya eras una anciana,

un poco de lechuza

y un poco de minerva,

con tus gafas redondas

sobre tu frente ancha,

y aquel pañuelo blanco siempre a mano

y aquel pañuelo oscuro

que enmarcaba tu cara…

Ahora pienso que fueron muchos años

de eterna duermevela,

agolpando de pronto en tu costado

el dolor, la nostalgia y la impotencia

dejándote sin aire y sin palabras…

Solo una tregua, a veces: los recuerdos

esponjaban tu alma dolorida,

derramados en lágrimas,

y decías, apretando tu pañuelo:

“He amado, y he luchado, y he cantado…

Y estoy viva, porque vivir es eso:

enarbolar banderas y esperanzas…”.

 

La autora, Ana María Moreno Soriano, iniciaba su intervención mostrando su agradecimiento y lo a gusto que se encuentra cada vez que viene a su pueblo, “…Me siento muy feliz de pensar que este libro, estos poemas, puedan ayudar a esa lucha por la igualdad… Quisiera que encontrara un hueco en la vida y en el corazón de las personas que están aquí… El título, ‘Mujeres de carne y Verso’, es de un poema de Ángela Figuera… Este libro está dedicado a tres generaciones de mujeres, a mi madre Josefina, a mi hermana Plácida y a mi hija Isabel, y a todas mis amigas a las que tanto quiero… Está lleno de citas de mujeres… El libro tiene cuatro partes, la primera ‘En la Memoria’, ‘En el camino’ la segunda, ‘Paso de Baile’ y ‘La Hora Violeta’.

Explicaba que en los poemas se recogen y recuperan momentos del pasado, “… Las tardes de escuela y de colegio, lo que era la escuela aquí en el pueblo, y al mismo tiempo, que yo recuerdo, como se despertaba, también a la literatura, con el poema ‘Platero en la Escuela’… Las mujeres estamos ‘En Camino’, la vida es un camino, y en el camino encontramos el dolor, la explotación, la pobreza… Y encontramos la palabra. La palabra es algo que a las mujeres nos han negado muchas veces. Tomar la palabra es un acto subversivo, hacer uso de la palabra, nombrar el mundo como nosotras lo vemos. Y eso, muchas veces, no nos han dejado, el mundo se ha nombrado a medida de los hombres, que son los que siempre han ostentado y han detentado el poder, eso es bastante injusto, por eso las mujeres reivindicamos la palabraLa palabra es poder…”.

Además de recitar también algunos de los poemas incluidos en el libro, Ana María Moreno cerraba su intervención explicando que no se trata de un proyecto preconcebido, “…Un libro de versos no es una cosa que se pueda escribir, voy a escribir un libro de versos. No, es una cosa que sale, que los vas guardando y que al final se convierten en un libro, y que le das esa forma. Son experiencias propias, compartidas, testimonios, más o menos lejanos, lecturas, todo eso se va cogiendo y al final resulta que es un libro…”.

De entre los poemas que recitó, nos quedamos con ‘Asaltar los cielos’:

¿Recuerdas?, Hace años, tú y yo, jóvenes:

tus vaqueros gastados, mi melena rizada,

tu cigarrillo negro y mi falda de flores;

buscábamos el mar bajo los adoquines,

mirábamos al cielo y nos crecían las alas.

Recorrías mi cuerpo con tus manos

y yo asaltaba el cielo de tu boca,

nombrando al mundo con palabras nuevas,

compartiendo promesas y esperanzas.

Apresabas un instante en los dedos,

le ponías un nombre y una música,

lo guardaba mezclado en tus papeles

para vivirlo de nuevo conmigo

en un revuelo de apuntes y sábanas

siempre inédito y siempre repetido

en cada noche y en cada madrugada.

Han pasado los años… Ya tenemos

arrugas y también alguna herida,

han perdido su brillo las palabras

que invocábamos como sortilegios

dejamos de fumar y nos vestimos

de forma diferente, vigilamos

la tensión y la espalda

que dueles a veces con cualquier esfuerzo.

Media vida ha pasado e imaginamos

Que aún nos queda camino

Por recorrer, y que lo haremos juntos

cómplices y felices

porque el amor-revolución es esto:

que cuando asalto el cielo de tu boca,

sigo pensando en asaltar los cielos.”.

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