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"Me gusta hablarle al oído al oyente"

José Antonio Luque recogerá el próximo 12 de diciembre, en el Círculo de la Amistad, el XXXIII premio Córdoba de Periodismo que le ha concedido la Asociación de la Prensa de Córdoba por su comprometida labor periodística a lo largo de 45 años de profesión. Una excusa perfecta para hablar de radio con un hombre entregado a "este bello oficio" al que dice que llegó "como por cosa del destino" cuando apenas tenía 16 años y que desde entonces ejerce con el objetivo irrenunciable de "intentar que la radio sea un lugar donde todo el mundo se sienta a gusto"

Nuestro invitado puede presumir de tener una de las carreras profesionales más dilatadas de la radio cordobesa. De hecho, comenzó a coquetear con los micrófonos apenas cumplidos los 16 años, allá por el año 1975, en la Voz de Andalucía, donde presentaba el programa "Fraternidad en marcha" dedicado a la integración social del minusválido. De ahí dio el salto a Antena 3 Radio y posteriormente, en 1991, al equipo fundador de Canal Sur Radio en Córdoba, donde todavía sigue.

Según mis cuentas llevas haciendo radio 43 de tus 59 años. Eso sí que es toda una vida …

Toda una vida, sí

¿Cómo ha pasado esa vida, rápido, despacio?

Cuando ya tienes 59 años ves que el tiempo corre demasiado, pero en relación con la radio te aseguro que ha sido una vida profesional venturosa. Solo tengo palabras de gratitud para ese destino que un día me coloca en la radio de manera fortuita. Fue en los años 70 cuando eso que hoy es tan normal de hablar de integración social, de normalización del empleo para las personas con discapacidad, era una utopía.

José Antonio Luque formó parte de “un grupo de entusiastas” a los que a principios de los 70 el párroco de San Agustín cedió unos minutos de la retransmisión de la misa dominical, que por entonces ofrecía en directo Radio Córdoba. Un valioso tiempo que estos jóvenes con minusvalía, como él, aprovecharon  “para decirle a la sociedad que una persona con discapacidad puede vivir, puede estudiar y puede trabajar”. Una aventura radiofónica que con el tiempo se convirtió en un programa semanal en La Voz de Andalucía con el que llegaron a conseguir un premio nacional.

¿Dirías que lo tuyo con la radio ha sido más casual que vocacional?

Lo mío con la radio yo lo considero un destino. Os mostraba una fotografía que alguien me hizo llegar, que yo no sabía ni que existía, en la que siendo un niño aparecía delante de un micrófono en el Teatro Duque de Rivas presentando un espectáculo con Radio Popular. Yo estaba allí porque alguien dijo “que José Antonio vaya y que presente”. Desde entonces yo considero que cada movimiento que he hecho para llegar a la radio ha sido como empujado por algo o por alguien. He sido tremendamente feliz porque la radio me ha hecho conocer gente maravillosa de la que he aprendido, de las que aprendo y que sin duda son los que más me han aportado.

¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta de este oficio al qué has dedicado media vida?

A mí de este oficio me encanta la relación con las personas y el hecho de estar en permanente situación de aprender. Es como el niño que va cada mañana al colegio y se mete en un aula, un aula mágica que no tiene puertas ni ventanas, que es amplísima, como la propia radio y no sabes con quién te vas a encontrar cada día. Eso es lo que más me gusta. Lo que menos me gusta es, como en general sucede a veces en el mundo de la comunicación, las posturas hipócritas: el que mostremos ante el micrófono algo que no tiene que ver con lo que realmente somos y sentimos.

Licenciado en Magisterio, durante muchos años, José Antonio Luque compaginó el trabajo en la radio con su labor docente en el colegio Juan de Mairena, adscrito al que entonces se conocía como Tribunal Tutelar de Menores, en la Fuensanta.

¿Te ayudo ser maestro a la hora de enfrentarte al micrófono, o fue al revés?

Hombre, yo creo que mutuamente. Es una relación mutua de comunicación, de aprender. Hay estrategias de comunicación que cuando tú has estado con público, cuando estás con gente, siempre te sirven y cuando después te metes un estudio de radio pues son fundamentales, porque esto es un bonito oficio.

¿En quién piensas cuando te diriges a los oyentes? ¿Les pones rostro?

En una persona concreta. Eso nos lo dicen en los manuales de estilo: hay que hablarle a un oyente. A mí me gusta hablarle siempre a esa persona que, aunque no estoy pensando en su rostro, sé que está ahí, conduciendo, trabajando, recuperándose de una enfermedad, que está metido en el interior de una prisión, que está creando arte, que está haciendo la comida, que está dando un paseo y lleva los auriculares. A esa persona concreta le hablas al oído.

La dilatada trayectoria profesional de José Antonio Luque ha sido merecedora del último premio Córdoba de Periodismo que concede la Asociación de la Prensa y que recibirá el próximo 12 de diciembre en un acto que tendrá lugar en el Real Círculo de la Amistad

¿Qué supone para ti recibir este reconocimiento de tus compañeros de profesión?

El hecho de que sean mis compañeros quienes me lo otorgan le da un valor tremendo porque somos muy cainitas en general. Que me consideren un compañero válido para mí supone un orgullo tremendo. Es un poco cómo ver recompensada esa ilusión que tú pones en el día a día de la radio.

El jurado ha valorado “el compromiso con colectivos culturales y religiosos y sociales, siempre desde la honradez, y una especial sensibilidad que confieren proximidad y calidez a su trabajo” ¿Entiendes la radio local si no fuera una radio cercana?

Mira, yo entiendo la radio como un lugar donde todo el que aparece se tiene que sentir a gusto. Puedo contar con los dedos de una mano, y me sobran, las veces que alguien que ha estado sentado en el estudio echando un rato de radio conmigo, y mira que son años, no ha salido de allí feliz. Para mí ese es el reto. Si la persona que llega a la radio no está a gusto, no está disfrutando, malamente puedo comunicar lo mucho que trae. La gente piensa que cuando va la radio somos nosotros los que le hacemos un favor, pero son ellos los que nos lo hacen a nosotros. Si esa persona allí es feliz, si está a gusto, va a dar de sí, va a contar cosas muy interesantes, por tanto para mí es fundamental esa cercanía y no creerte por encima de nadie. Cuando llego a la radio veo gente tan valiosa que me quito el sombrero. Yo he oído a compañeros referirse a la gente del carnaval como “esa chusma”. Eso es durísimo. Cuando ves todo el trabajo que hacen, yo no tengo empacho en decir “señores del carnaval”. Y los cofrades, que trabajan, luchan y crean artesanía y tienes que quitarte el sombrero también. Pero es que llega la gente de las peñas y hay que darles un espacio, como a los artistas, a los investigadores o a los políticos. Yo intento que quien llega a la radio, llegue a su casa.

Buen ejemplo de esto que nos estás contando es que fueras nombrado pregonero de la Semana Santa de Córdoba, pero también del Carnaval y de la Federación de Peñas. Hay quién encontrará en estos tres perfiles una contradicción. Tú no, ¿verdad?

Yo no encuentro ninguna contradicción porque siempre se da el hecho común de estar ante personas que luchan por crecer, por hacer mejor la sociedad, por ser felices y por hacer felices a los demás, y por tanto me parece todo importantísimo. Y todo esto sin olvidar, ojo, a aquellos que tienen un problema y no tienen voz.

¿Cómo seguimos dándole espacio a toda esa gente cuando las radios locales estamos sufriendo continuos recortes en nuestros ya de por sí escasos minutos de programación?

Me preocupa mucho porque entiendo que todas las emisoras prestan un servicio contando lo que ocurre en Andalucía en España o en el mundo, pero a la gente le interesa sentir el calor y la proximidad de la cercanía. El programa Paso a Paso es un buen ejemplo de eso porque te cuenta lo que está pasando tres calles más allá de donde tú estás. Yo estoy convencido de que la radio de cercanía es fundamental aunque lamentablemente las cadenas tienden a irlas recortando por cuestiones económicas y cada día tenemos menos minutos para hacer radio local.

Cada vez hay más oferta radiofónica fuera del formato tradicional. ¿Eres oyente de podcast?

Sigo siendo oyente de transistor, fíjate.

Lo de escuchar la radio en el móvil….

No, no porque te están llamando continuamente.

A todos los que hacemos radio nos preocupa el relevo generacional ¿Percibes juventud en tu audiencia?

Podemos pensar que nuestra audiencia son personas mayores, madres y abuelas, pero no es así. Cuando comienza algo que mueve a la gente joven, como el mundo de las cofradías, la audiencia cambia de perfil y es gente joven, jovencísima, la que está pendiente de la sintonía. Yo creo que es cuestión de motivaciones.

¿Qué radio te gusta escuchar?

Me gusta la radio de palabra, la radio donde hay coloquio y dialogo. Me reconozco heredero de los grandes clásicos de la radio. Es que yo me enamoré de la radio escuchando a Luis del Olmo, a Iñaki Gabilondo, a Carlos Herrera o a José María García. Soy de esa generación de los 70 que absorbíamos esa radio maravillosa que entonces supuso un cambio, pero también soy de los que disfrutan escuchando un serial con la voz de Juana Ginzo. Y también te confieso que, a veces, me gusta simplemente oír música.

¿Te pasa como a mí que te gusta ver cómo son los estudios de otras emisoras de radio?

Me encanta. Fui con unos amigos a Madrid y todo el mundo quería ir a ver el museo del Prado y yo lo primero que hice fue ir a Prado del Rey para colarme los estudios y ver cómo era un estudio de radio, un estudio de televisión. Quién me iba a decir a mí que algún día yo me iba a sentar delante de un micrófono.

¿Has pensado ya lo que vas a decir el día 12 cuando recibas el premio Córdoba de Periodismo?

No, no

¿Eres muy de guion o eres muy de corazón?

Yo soy muy de corazón. Cuando la gente me pide que les diga las preguntas yo les digo que vamos a charlar. Mi misión es mantener un nivel de coloquio que permita canalizar esa conversación de forma fluida. Les digo que no se preocupen porque sabrán lo que tienen que decir, y siempre ocurre así.

Después de 43 años de profesión ¿Qué entrevista te queda por hacer?

Me queda por hacer la entrevista que haré mañana, cuando me siente en la radio y diga: ¿Hoy a quién me voy a encontrar? Y me voy a encontrar a una chica que estrena un disco, a un director de teatro que ha conseguido movilizar a un montón de personas para poner en pie un texto de Lope de Vega en una iglesia de Córdoba y que luego lo va a representar en el interior de la cárcel. Esa es la entrevista que me queda por hacer. Y la de pasado mañana, en fin, Dios dirá.

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