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El fin del mundo puede esperar

Los augurios de colapso en la ciudad con la entrada en vigor de Madrid Central no se han cumplido y el tráfico rodado se ha reducido en el primer día de restricciones que se han puesto en marcha sin incidentes

Así ha amanecido la Gran Vía este viernes /

Situar el debate sobre Madrid Central solamente en la esfera local es el primer error de los que se pueden cometer al abordar este asunto. Las restricciones que este viernes se ponen en marcha en la capital superan los límites geográficos de la ciudad por eso es necesario situar esta cuestión no solo en el qué (las medidas) o cómo (la aplicación de las mismas).

¿Por qué Madrid Central?

Durante años hemos vivido con la amenaza europea de sanciones multimillonarias que no pagan los madrileños sino todos los españoles. Nuestro país ha sorteado estas multas con compromisos firmes como los adoptados en esta legislatura y antes, con los gobiernos del PP, impulsando las primeras zonas de acceso restringido (APR) o los incipientes primeros planes de calidad del aire. Europa nos ha dado una tregua y ha valorado estos esfuerzos.

La OMS y diferentes estudios alertan del riesgo para la salud que provoca la contaminación, causa de muerte y de enfermedades respiratorias que han empeorado estos años en las grandes ciudades.

Se puede cuestionar si se ha informado bien o no, si ha faltado diálogo con los sectores afectados o si se podría haber sido más estricto en la aplicación de la medida. Es decir, se puede sobre discutir sobre el qué y el cómo pero nunca sobre el origen del problema que nos ha traído hasta aquí. La contaminación, mata.

Madrid no es Pontevedra

El calendario electoral aprieta y los discursos se han visto agitados por la proximidad de las urnas. El PP ha llegado a decir este viernes por la mañana a través de uno de sus alcaldes más ultraconservadores, que Madrid Central le recuerda al Muro de Berlín.

La frágil memoria lleva al Partido Popular a olvidar que con Gallardón se instauraron las primeras zonas limitadas al tráfico, abiertas solo a residentes. Algunos recordamos perfectamente la que se montó en el barrio de los Letras, que prácticamente iba a desaparecer según los peores augurios. Lejos de eso y de los nefastos efectos de la turistificación, ese barrio o la zona de Ópera se han convertido en los más prósperos de la ciudad. No ha desaparecido el comercio ni la vida en la calle.

Los críticos sostienen que Madrid no es Pontevedra o Vitoria. Es cierto, pero también lo es que las experiencias previas aquí siempre han sido positivas también desde el punto de vista económico.

Los problemas del pequeño comercio en las grandes ciudades, en realidad, comenzaron mucho antes y están causados por otros motivos ajenos a la movilidad.

FOTOGALERÍA | El primer día de las restricciones de tráfico en el centro de Madrid, en imágenes / .

No es el fin del mundo

Para los que estén más despistados, mensaje de tranquilidad. Madrid seguirá siendo la "ciudad del abrazo" y recibiendo incluso en el centro a los que nos visitan. Qué nadie se alarme. Esto no es el fin del mundo. Con Madrid Central, se limita el tráfico rodado de paso. Se busca un uso responsable del coche pero se puede venir.

Aunque la tendencia es hacia un uso responsable del vehículo privado y la utilización del transporte público, se puede seguir usando el vehículo aunque no se podrá utilizar el centro como zona de paso en caso de no ser residente o de no pertenecer a los grupos excluidos de la restricción.

Es decir, si alguien tiene un familiar que vive dentro de Madrid Central, también puede venir. Valga el sarcasmo, en este caso. No le hará falta un pasaporte. Cada ciudadano tiene 20 autorizaciones al mes.

Entra el reparto, el transporte público, los transportes de los hoteles, los coches ecológicos... Hay quien plantea que se han añadido tantas excepciones que la medida se podría haber quedado corta.

En pruebas y sin multas

Para todos aquellos que vengan a Madrid en el puente de diciembre, deben conocer que hay dos líneas rojas señaladas en el asfalto que marcan la entrada en Madrid Central. Pero tenemos un tiempo para acostumbrarnos. Los de aquí y los que nos visitan.

Se abre un tiempo de prueba. Se va a informar en los accesos antes de multar. Y aunque no hay fecha se espera que como en febrero o marzo, comiencen las sanciones de verdad.

En el primer día se ha registrado -todavía no sabemos si fruto de la responsabilidad o de la casualidad- una leve reducción del tráfico rodado. Pero lo más importante, la ciudad no ha amanecido sumida en el caos. Madrid es desde hoy pionera en un tema que nos afecta a todos, la contaminación.

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