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Un punto de optimismo

Los azules tuvieron opciones de ganar el encuentro, pero unas veces la falta de acierto y otras las decisiones arbitrales, les privaron de llevarse la victoria ante la UD Las Palmas.

Ibrahima presiona un balón sobre David García. /

Buen partido del Real Oviedo a nivel general que, con su solidez defensiva y su buen juego durante buena parte de la primera mitad, mereció algo más de premio. El cuadro de Anquela, que ha sumado siete puntos de los últimos nueve, plantó cara en el Estadio de Gran Canaria y, de haber tenido una dosis de fortuna y una pizca de acierto se hubiese llevado el partido. Incluso el árbitro también tuvo su papel protagonista tras no pitar dos penaltis claros sobre Toché y Viti, y expulsando a Christian Fernández en los minutos finales.

Buena primera parte del Oviedo presionando arriba, robando en zonas de peligro y trenzando buenas jugadas. La más clara de los carbayones fue nada más comenzar el choque cuando en el minuto uno un gran centro de Diegui al segundo palo fue rematado por Mossa, pero su tiro salió mordido y se fue alto cuando lo tenía todo a favor. Fue la oportunidad más clara del Oviedo durante los 90 minutos. La única pega que se le pudo poner al conjunto azul en este primer tiempo fue tener una defensa tan adelantada, fruto de la presión alta, pero que provocaba mucho espacio entre la zaga y el portero Champagne. Esto lo aprovechó el equipo canario en un par de ocasiones y una de ellas Rubén Castro se plantó solo ante el guardameta argentino que aguantó bien y pudo rechazar el lanzamiento del delantero. El Oviedo también lo intentó desde fuera del área con disparos de Javi Muñoz y Diegui Johannesson, pero sendos golpeos fueron rechazados por la defensa a córner. Alanís también tuvo una volea en la frontal que se marchó desviada por muy poco.

Las claves del cambio de planteamiento de Anquela eran las posiciones de Mossa y Tejera. El centrocampista catalán, que tuvo libertad absoluta en ataque, se encontraba muchas veces casi de segundo punta escorado un poco a la izquierda, mucho más adelantado de lo habitual, y sus intervenciones con balón y sin él fueron de gran utilidad para los suyos. Además ayudaba a que Ibrahima no estuviese tan solo como en otros partidos. Por su parte, Mossa, en defensa actuaba de lateral echando una mano a Javi Hernández pero en ataque era extremo y puso varios centros que sembraron muchas dudas en la defensa amarilla. Los movimientos de estos dos futbolistas desconcertaron por completo al equipo de Paco Herrera que no fue capaz de contrarrestarlos durante los primeros 45 minutos.

Pero todo ese ritmo que impuso el Oviedo se diluyó en la segunda parte, las combinaciones ya no fueron ni mucho menos tan fluidas y el encuentro entró en una dinámica más tranquila, con la sensación de que el equipo que marcase primero se iba a llevar los tres puntos. La presión de los azules ya no fue tan insistente, aunque los canarios tampoco inquietaron la portería visitante en ningún momento. El miedo a perder se palpaba en el ambiente por parte de ambos conjuntos. A falta de doce minutos para el final Anquela dio entrada a Toché por Ibrahima y los carbayones dieron un paso adelante mostrando más ambición que los locales pero sin llegar a tener presencia en el área de Nauzet. En los últimos instantes el Oviedo reclamó dos penaltis, uno a Toché y otro a Viti por agarrones claros que el árbitro no interpretó como suficientes para pitar la pena máxima.

Ya en el tiempo añadido el colegiado expulsó a Christian Fernández por doble amarilla. Con este resultado el Oviedo se queda en décima posición con 23 puntos a 4 de play off y la próxima jornada se medirá al Almería en el Carlos Tartiere (sábado, 20:30 horas).

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