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José Luis Munuera: "El arbitraje ha sido la universidad y mi famila"

Nos acercamos a la vida de un colegiado internacional, que reparte su tiempo entre el arbitraje, su empresa y los más necesitados

 

José Luis Munuera Montero es un árbitro jienense, nacido en 1983, residente en Córdoba, y perteneciente al colegio de árbitros de Andalucía. Llegó a Primera división tras llevar 19 vinculado al arbitraje. Militó 5 temporadas en Tercera División, 3 en Segunda B, 3 en Segunda A. Su trabajo y buen hacer le ha llevado a convertirse el próximo mes de enero en árbitro internacional FIFA. Además del arbitraje, y de ser licenciado en Filología Hispánica, se ha metido de lleno en el mundo empresarial montando su negocio particular, Cafetería Colombia 50 Café en la capital cordobesa. El poco tiempo libre del que dispone lo dedica a ayudar a los más desfavorecidos en el comedor social, Centro de Día de Santa Clara de Jaén, su ciudad natal.

¿Cómo llegó al mundo del arbitraje?

Son ya muchos años los que llevo, 20 años. Empecé con 15 años. Yo jugaba al fútbol en el equipo de mi colegio y tras no sacar equipo en la edad que me correspondía, me fijé en mi hermano que ya llevaba dos años en el mundo del arbitraje y dije de probar. Desde entonces han pasado 20 años.

¿De dónde os viene esa pasión por el arbitraje?

Soy el sexto de diez hermanos. Dos de ellos fueron árbitros, ya no lo son, y el pequeño, Ángel, está ya en Segunda B, así que cuatro hermanos hemos estado involucrados en el mundo del arbitraje. A mí la pasión me viene porque me gusta mucho el fútbol, ahora juego poco, pero me encanta. Tengo el curso de Director Deportivo y todo. Al dejar de jugar vi el arbitraje como una manera de seguir vinculado a este deporte.

El Comité Técnico de Árbitros considera que usted debe ser árbitro internacional a partir del próximo 1 de enero del 2019. ¿Qué significa para usted este reconocimiento?

En enero me ha propuesto el Comité Técnico de Árbitros a FIFA y si todo va bien darán el visto bueno. Ahora echo la vista atrás y son muchos años y mucho esfuerzo hasta que he llegado aquí. El arbitraje ha cambiado mucho y tanto es así que hasta hace 10 meses he tratado de compaginar mi trabajo con la industria farmacéutica que era a lo que me dedicaba, pero ha sido imposible. Ahora con la llegada de VAR tengo que estar subiendo a Madrid todos los fines de semana y encima con el nombramiento internacional hay que añadir más viaje y me ha sido imposible compaginar todo. En el trabajo me ha concedido una excedencia y estoy muy contento y así puedo dedicarme a arbitrar hasta que me dejen.

¿Cómo es el día a día de un árbitro internacional hoy en día?

La verdad que te deja poco tiempo. Nosotros solemos entrenar 3 horas diarias, llega el fin de semana y si no te toca arbitrar, tienes VAR. Ahora hay que sumar los viajes entre semana... Son muchos viajes, pero al menos ya son todos relacionados con el arbitraje (antes también eran por el trabajo en la industria farmacéutica). Pero ahora me ha salido la vena empresarial y he montado una cafetería Colombia 50 Café, en la Plaza de Bañuelos, al lado de Las Tendillas, junto con dos socios más.

Es una persona con muchas inquietudes, su cabeza no para, ¿no?

(Sonríe). Ten encuentra que cuando tienes 9 hermanos y tienes que lidiar en esa infancia tan bonita con mis padres y hermanos tienes que ser ingenioso. Yo vengo de una familia humilde y trabajadora y mi sueño era llegar a ser árbitro de Primera e Internacional, pero la vena empresarial también la tenía. Soy muy sociable me gusta comunicarme y conocer gente y el tema de la cafetería era por tener trato con gente y ofrecer algo diferente que no había en la ciudad. Aprovecho la cafetería para practicar inglés, como vienen muchos extranjeros, me siento con ellos, les pregunto, la verdad que estoy ilusionado.

¿Cuáles son los requisitos para llegar a ser árbitro internacional?

El aspecto físico es fundamental. Cada mes tenemos un control físico en Las Rozas y hay que cuidarse mucho, hacer deporte. Además, es muy importante ver mucho fútbol, que te apasione para entender muchas cosas. La personalidad la adquieres conforme pasan los años, con la madurez. Los buenos momentos y los malos sirven para aprender y adquirir conocimiento y por supuesto la pasión que le pongas a las cosas.

Para llegar hasta lo ha hecho, ha tenido que dejar de lado muchas cosas de la juventud ¿Cree que el fútbol le ha devuelto todo lo que por obligación tuve que renunciar?

Es verdad que cuando comienzas con 16 años tienes que arbitrar partidos los domingos por la mañana y eso te priva de que puedas salir con los amigos. Pero al final todo es positivo. El arbitraje me ha dado tanto que ha sido mi escuela y mi universidad, he adquirido valores, he conocido la amistad, el compañerismo, la tolerancia y por supuesto que sí, que me ha devuelto mucho en lo personal y me ha forjado como persona en todos estos años.

Ha pitado a equipos con los mejores jugadores del mundo. Ha cumplido el sueño de muchas personas que le hubiese gustado estar en su situación. ¿Qué significa eso para usted?

Yo siempre digo lo mismo, son once contra once, como cuando arbitraba a juveniles en mi tierra. Pero si es verdad, que la velocidad cambia hay jugadores que son realmente fantásticos tanto personalmente como técnicamente y lo que siento es responsabilidad. Es un sentimiento de responsabilidad de querer hacerlo bien y ser consciente de lo mediático que es el fútbol y de saber que tiene que trabajar muy bien para que todo salga bien y no tengas problemas.

Con la llegada del vídeo arbitraje, una semana está sobre el césped y otra en el despacho arbitrando con la TV, ¿os sentís los colegiados más vigilados?

Para nosotros, los árbitros, la incorporación del VAR es un acierto. Nos está ayudando muchísimo, es una herramienta que el árbitro de campo tiene en un momento en un error claro y manifiesto y hace el fútbol mucho más justo. El árbitro sabe que en una situación complicada va a tener un ángel de la guarda que le va a sacar del error y eso que podría estar coleteando toda la semana se va a corregir sobre la marcha. El árbitro tendrá una nota negativa por ese error pero se soluciona en el mismo partido y se evita que se hable toda una semana sobre esa situación.

Desde el punto de vista del arbitraje, aunque esté con el vídeo ¿es difícil tomar una decisión que implica la corrección de un compañero?

Son sensaciones tan diferentes el estar en el campo y el estar en la habitación. Hay que adaptarse. El VAR es una herramienta nueva y que nosotros hemos tenido que innovar para adaptarnos y dar un buen servicio. Yo lo paso mal cuando estoy de responsable del VAR porque velo más en ayudar al compañero que en otra cosa. Antes del partido tenemos una charla para cerrar un vocabulario específico y al final del partido también solemos tener comunicación.

Además de estar en lo más alto en el mundo del arbitraje, ejerce una labor social ejemplarizante y muy valorada, ayuda en la medida de lo posible al comedor social, Centro de Día de Santa Clara de Jaén, su ciudad natal. ¿Qué le aporta en su vida personal y estar codo con codo con los más necesitados?

Esa labor se la debo a mi padre. Tengo una familia muy numerosa y hemos pasado momentos difíciles y eso hace que haya una mayor unión. Mi padre cuando se jubiló comenzó a colaborar con ellos y yo iba con él. Antes iba más, pero entre los partidos internacionales y los nacionales, cuando puedo y coincido siempre voy con mi padre. A mí me ha ayudado mucho a relativizar y saber lo que es importante es esta vida.

El poquito tiempo libre que le queda, ¿a qué lo dedica?

Me encanta el cine, pero voy poco. No tengo mucho tiempo, pero me gusta ir a la montaña, a Cazorla, a Sierra Morena perderme, dar un paseo, pero poca cosa más. Me gusta nadar y estoy pensando en comprarme un tarje de neopreno para nadar al aire libre.

¿Es de los colegiados que le gusta perderse por las ciudades a las que va a arbitrar, conocer lugares nuevos?

Sí, me encanta. He coincidido con varios compañeros en los últimos encuentros y siempre aprovechamos para dar un paseo por la ciudad. Como nos obligan a estar en la ciudad del partido un día antes del encuentro, pues por la mañana solemos pasear una hora por la ciudad. La última que estuve fue Praga y me encanto, aprovecho para dar un paseo y tomar un café y así veo si hay alguno más bueno que el que tengo yo (se ríe).

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