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El Villa de Aranda matiza su juego pero no cambia su suerte

Un buen arranque y varios intentos de ser competitivo en Nava fueron síntomas leves de mejoría pero insuficientes para aspirar a puntuar (28-24)

El Villa de Aranda mejoró en Nava pero no le dio para puntuar /

Era una salida complicada y quizá lo fue menos de lo esperado. Nava no fue tan fiero, se hizo asequible y accesible pero el BlasGon y Bodegas Ceres no es un equipo que sepa aprovechar oportunidades. Han transcurrido suficientes jornadas como para asumir que, sin cambios substanciales, incluso entrenando mucho, al equipo no le da para ser lo suficientemente competitivo. Lo es por momentos pero no le alcanza para lograr el objetivo final de puntuar.

Magnífico arranque de partido ante un rival notable. Hasta un 4-7 lograron los ribereños en un acto de rebeldía. No pasó de intento. Respuesta segoviana, vuelvo al marcador y el Villa de Aranda otra vez en su máxima expresión. De una renta de tres goles a una desventaja idéntica (15-12 al descanso). El regreso de Braz al pivote le dio mucho al conjunto de Juan Moreno. Los porteros estuvieron impecables.

Nico, indiscutible su calidad individual, es un central sin conceptos de central. Es un verso suelto en medio de la confusión. Una respuesta adecuada para determinados momentos pero, en esa posición, destaca quien hace mejores a sus compañeros, quien da un sentido colectivo a un modelo de balonmano y trabaja para que un equipo actúe como una coral. Nico no lo está haciendo.

El segundo tiempo no tardó en bloquear cualquier desafío visitante. La ventaja segoviana se estiró hasta los cinco goles (21-16). Y no está el BlasGon y Bodegas Ceres para emprender gestas con final feliz. Menos aún cuando se añadió la circunstancia de que los ribereños jugaron muchos minutos en inferioridad numérica. Tuvo un alarde de casta pero, hace tiempo que es una virtud insuficiente para aspirar al triunfo. Es una cualidad sin la que no sobrevives en esta categoría y que se da por supuesta a cualquier equipo. Tenerla no te diferencia. El modelo de juego, o la eficacia de los jugadores, o su calidad, o las decisiones del entrenador….El Villa de Aranda está en un momento en el que sus propios resultados cuestionan todo y a todos, sin excepción. Los brotes verdes no pasan de efímeros actos de fe que, en Nava, permitieron situarse con un 25-23 para abrir los cinco minutos finales. Cualquier final con ese marcador es posible, menos para el Villa de Aranda al que Juan Moreno definió con ironía pero de forma impecable expresando que corteja siempre a la victoria, o casi siempre, pero finaliza con esta sonriendo a otro. La actitud no se puede cuestionar. La aptitud está bajo sospecha y a debate.


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