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El medio rural reclama medidas concretas y rápidas para frenar la despoblación

De los 731 pueblos que tiene Aragón, más de la mitad tienen menos de 500 habitantes y casi 200 menos de 100

De los 731 pueblos que tiene Aragón, más de la mitad (543) tienen menos de 500 habitantes, casi 200 tienen menos de 100 y en 15 la media de edad supera ya los 65 años. Son datos de este 2018, año en el que la lucha contra la despoblación se ha situado al principio de los discursos de los responsables de las diferentes administraciones.

El gobierno central se ha comprometido a presentar una estrategia contra la pérdida de población en el medio rural antes de las próximas elecciones. Esta misma semana, la delegada del Gobierno central en Aragón y exalcaldesa de la pequeña localidad zaragozana de Used, Carmen Sánchez, se refería a la lucha contra la despoblación en el tradicional discurso con motivo del aniversario de la Constitución. "En los pequeños municipios conocen y asumen que es muy difícil revertir esta situación a corto plazo y, desde luego, prácticamente imposible volver a los censos de población que tenían muchos de nuestros municipios en los años 50", afirmaba. Sin embargo, recordaba que "lo que se reivindica es poder disponer de servicios públicos básicos de calidad, poner medidas que arraiguen a los jóvenes y que permitan también seguir viviendo en las mejores condiciones a los que apostaron hace años por el medio rural como proyecto de vida".

Peticiones de acciones rápidas, concretas y decididas para evitar la sangría de población que afecta al medio rural que llegan desde el propio territorio. El alcalde socialista de Novallas, Jesús Fernández, le pide al presidente de Aragón  políticas efectivas que frenen la despoblación; una exigencia que le trasladó, hace una semana, durante la visita de Lambán a la localidad. "El tema sanitario, el educativo o el tema laboral, que se centraliza en las grandes ciudades y conlleva que la gente se vaya allí y los pueblos, poco a poco, tengamos menos vecinos". La consecuencia es que "hay menos servicios y eso lleva a que la gente busque un mejor bienestar y no lo encuentra en el medio rural pero sí en las grandes ciudades", concluía.

El presidente Lambán le replicaba al alcalde que la despoblación ya es uno de los problemas de su gobierno. "Es absolutamente fundamental para ese empeño, que yo, como presidente, comparto con él y con todos los alcaldes de la comunidad autónoma, de combatir el fenómeno de la despoblación", que significa "vaciado, desaparación", y "cada municipio que desaparece supone la desaparición de un trozo, de un pedazo de nuestra tierra aragonesa, y es algo que no nos podemos permitir".

Críticas al ejecutivo a las que se suma el alcalde popular de Calatayud, José Manuel Aranda, aunque en su caso le propone a Lambán que aplique la receta para paliar el cierre de la térmica de Andorra, llevar empresas a la zona, a todas y cada una de las cabeceras de comarca.

Para Aranda, la despoblación "se combate con una fiscalidad diferente" y, "en estos momentos, el presidente Lambán está hablando de llevar empresas donde desaparece la Térmica". Y lanza esta pregunta: "¿Por qué no lo está haciendo en las cabeceras comarcales? ¿Por qué no se plantea una fiscalidad diferente o unos incentivos fiscales difirentes que hagan llegar empresas a las cabeceras comarcales, que es donde hay que frenar la despoblación?"

Críticas de Aranda a pocos meses de las elecciones, y justo antes de anunciar que la fábrica de pañales AMD ha empezado esta semana el montaje de su tercera línea de producción en el polígono industrial de La Charluca. Esta compañía francesa, con una facturación superior a los 70 millones de euros al año, pretende abastecer a toda España y Portugal desde la planta bilbilitana. Por ello, además de esa tercera línea, ya tiene previsto ampliar sus instalaciones en 20.000 metros cuadrados el próximo 2019. 

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