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Milenio 3: 'La costa de las cabezas cortadas'

Muy cerca del pequeño pueblo de Dingle (Irlanda) se sitúa el Fuerte del Oro o Fuerte de Smerwick. Un lugar misterioso marcado por la muerte de más de 600 personas en 1580.

Desde entonces, es considerada por muchos como una zona maldita y ocasionalmente, aparecen vecinos que atestiguan todo tipo de fenómenos extraños.

Las verdes tierras del sudoeste de Irlanda fueron testigo en el siglo XVI de una de las matanzas más trágicas de su historia. Eran tiempos de guerra y por entonces, el enfrentamiento directo entre los valedores del Catolicismo y los defensores del Protestantismo configuró un panorama político y religioso totalmente intranquilo. Como resultado, más de 600 personas fueron brutalmente asesinadas.

Los hechos tuvieron lugar a partir del 10 de septiembre de 1580, cuando un numeroso grupo de españoles e italianos, acompañados por el capitán Sebastiano de San Giuseppe, llegaron en barco a la costa irlandesa para prestar su apoyo a las tropas católicas locales. Sin embargo, tras varios meses establecidos en el denominado Fuerte del Oro o Fuerte de Smerwick (Dún an Óir, en gaélico), fueron sorprendidos por más de 4.000 soldados británicos que les acorralaron por tierra y mar.

La muralla, testigo de la masacre

El asedio duró muy poco tiempo. En tan sólo tres días, Sebastiano de San Giuseppe se rindió, a pesar de tener víveres suficientes para resistir y contar con el apoyo de todos sus valientes soldados como el del español Hércules de Pisano.

De esta manera, las tropas británicas de Lord Grey de Wilton entraron en la fortaleza y ordenaron la matanza de los más de 600 españoles, italianos e irlandeses que habían acudido hasta allí en busca de protección. Hombres, mujeres y niños fueron maniatados y uno a uno, fueron degollados delante de sus propios compañeros.

Tras la tragedia, los cuerpos fueron arrojados por el acantilado cercano a Dún an Óir y cuentan, que semana tras semana, muchos de ellos aparecían flotando en el mar, cerca de la bahía de Smerwick.

Las huellas de la violencia

Desde un primer momento, los lugareños que iban hallando los restos de los caídos procedieron a enterrarlos en las dunas de arena de las playas aledañas. Un hecho que ha producido que, siglos después, se hayan seguido encontrando piezas óseas en aquel lugar.

Un entorno del que ya quedan pocos recuerdos. Tan sólo un monolito conmemorativo y alguna que otra piedra de la antigua fortificación. Sin embargo, son muchos los vecinos que aseguran, a día de hoy, que Smerwick está maldito y que, en ocasiones, pueden escucharse los desgarradores gritos y lamentos del pasado.

Milenio 3, 1ª Hora (23/01/11)

Milenio 3, 2ª Hora (23/01/11)

Milenio 3, 3ª Hora (23/01/11)

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