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Punto, SER y partido

Roland Garros 2011, una cuestión de pelotas

Las nuevas pelotas Babolat de esta edición del torneo parisino están siendo hasta el momento las grandes protagonistas del torneo, incluso por delante de la monstruosa racha de Novak Djokovic. Puede sonar a pataleta de los tenistas tanta queja, pero si extrapolamos al fútbol lo que supone un cambio de balón, tienen derecho a quejarse. En el Mundial de Suráfrica, que posteriormente ganó España, el Jabulani fue golpeado tantas veces en la rueda de prensa como en los propios estadios. Teniendo en cuenta que Nadal, Ferrer y compañía tocan la pelota miles de veces por partido, quizás esté tan legitimados o más que Marchena o Lass a hablar de la pelota. Casi todos los aspirantes al título, los ocho o diez primeros cabezas de serie, se han referido a las nuevas bolas Babolat, y casi todos en una misma dirección: cuando son nuevas, son más rápidas que las anteriores Dunlop. Rafa Nadal, patrocinado por Babolat y al que todos apuntan como gran perjudicado del cambio, regatea esa versión con su diplomacia habitual: “Utilizar la misma bola en todos los torneos sería lo ideal, pero hay temas económicos y de patrocinio”. El número dos, Novak Djokovic, se moja y deja claro su parecer: “Son más rápidas y difíciles de controlar cuando están nuevas, puede que sí ayuden a los sacadores”. Quizás por ello John Isner puso en tantos problemas a Rafa en su debut. Un análisis más sosegado ha hecho Guillermo García, el albaceteño opina que “son muy vivas, es como si jugases en altura. Hay que echarse encima de ellas, y a la que le pegas mal, se descontrola”. En realidad, cada uno define a la pelota con las mismas maneras con las que juegan al tenis. David Ferrer, tan aséptico como siempre asegura que “la pista mide igual y sigue siendo tenis”. Para Pablo Andújar, próximo rival de Nadal, sin embargo “las pelotas son como las de la pasada edición”. Tierra batida azul y cambio de marca de las pelotas, en definitivas cuentas, estrategias de marketing que hacen que últimamente el tenis recuerde al mundo de constantes cambios que es la Fórmula 1.