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A vivir que son dos días

Javier del Pino

SÁBADOS Y DOMINGOS, de 08:00 a 12:00H

Lo que nos pasa en los hoteles

Bienvenidos al Hotel 'A vivir que son dos días'. Entren por su propia voluntad y dejen con nosotros alguna de las historias que traen consigo...

Los hoteles son algo más que un espacio para dormir y ducharse en vacaciones o durante un viaje de negocios. En ellos comemos, bebemos, amamos y en ocasiones incluso morimos. Hay hoteles históricos y legendarios. Hoteles literarios. De los low cost al superlujo de un 7 estrellas. Y entre sus paredes, todo un mundo de detalles y anécdotas que les invitamos a contarnos.

Pongamos, para empezar, un poco de música que nos ponga en situación. Algo relajante y suave. Algo como esto. Explica Manu Berástegui que no se trata de un género sino de "un fenómeno musical que ha recibido varios nombres: música lounge, música de cóctel, música de ambiente, música ligera o easy-listening y los más peyorativos términos: de ascensor y de sala de espera".

José Aguilar Romero ha trabajado durante 40 años en la conserjería de varios hoteles. Durante todo ese tiempo ha acumulado historias y experiencias que pueden leerse en su libro: "Anécdotas de hoteles" (libros Cúpula). En sus inicios sólo había cinco hoteles de lujo en toda España y él trabajaba en uno de ellos. Hotel Don Pepe de Marbella. Cuenta José que lo primordial era complacer al cliente en lo que pidiera. En una ocasión, año 1969, un huésped se empeñó en ir a ver a torear al Cordobés. Pero el diestro estaba de gira en Colombia. Contactaron con el apoderado, consiguieron dos entradas y sacaron los billetes de ida y vuelta en avión. Cliente satisfecho, aunque la corrida le salió cara...

Años más tarde, ese concepto del servicio exclusivo tiene un nombre: "whatever/whenever" (lo que quiera, cuando quiera) y el Hotel W Barcelona, conocido como hotel Vela, lo ofrece a sus clientes. Lo que se les antoje siempre y cuando sea legal, claro está. El hotel más lujoso del mundo, el Burj Al Arab de Dubai, también lo ofrece.

Hasta tal punto te puedes sentir cómodo en un hotel que es posible que se convierta en hogar o en residencia habitual y lugar de trabajo. Como en el Hotel Chelsea de Nueva York, que recientemente cerró sus puertas. Allí se alojaron algunas de las mentes creativas más reconocidas: Dylan, Arthur Miller, Tennessee Williams, Sartre, Kubrick, Patti Smith...

Luis Alegre cuenta la anécdota de un buen amigo suyo, el guionista y actor Perico Beltrán. Nunca tenía un duro pero siempre se alojaba en un hotel o pensión. Enseguida se ganaba el afecto y la simpatía de los dueños y empleados. Cuando ya debía demasiado decía que se iba de viaje y ya nunca volvía por el hotel. Murió en la habitación de su última pensión hace cuatro años.

No todos tienen tan buena disposición para alojar actores. Se cuenta del Ritz, que comenzó a rechazar a actores y gente de la farándula desde que un día Ava Gardner, borracha, se orinó en la alfombra del hall. Tiempo después Víctor Mature -que tenía fama de mal actor - quiso alojarse pero no se lo permitían, aludiendo a su condición de actor. Entonces Víctor Mature volvió con un montón de críticas de sus películas que insinuaban que él no era actor...

La temporada de verano está terminando y seguro de vuestras vacaciones os traéis un montón de "anécdotas hoteleras". Compártelas con nosotros.

Hotel, dulce hotel.