El cine en A vivir que son dos días

Una comunidad de cine

Los vecinos han sido, son y serán personajes de todo tipo de historias de cine

El fisgón, la acosada, los entrañables ancianos que no lo son tanto, la rubia sexy, el excéntrico, el maniático, el frikie, el que tiene mucho que esconder y el que tiene afán por descubrir. Todos ellos son vecinos y vecinas de un inmueble muy especial que descubrimos a través de la gran pantalla.

César (un Luis Tosar que apunta a su cuarto Goya) es el portero de un edificio de apartamentos, le encanta su trabajo porque le encanta conocer a fondo, secretos incluidos, a todos los inquilinos. En su punto de mira está Clara (Marta Etura), la nueva vecina del 5º B, que pronto se convertirá en una obsesión. La comunidad del inmueble que controla este enfermizo portero en Mientras duermes de Jaume Balagueró forman parte de ese amplio grupo de personajes que han servido de fuente de inspiración en el cine: los vecinos.

Vecinos que aterrorizan

Vecinos entrañables como la pareja de ancianos formada por Roman y Minnie Castevet (Ruth Gordon), que colman de atenciones a los nuevos inquilinos, los Woodhouse. Pero detrás de tanta atención hay algo más y la pobre Rosemary lo sufre en sus propias carnes y en las del hijo que lleva dentro, La semilla del diablo (1968), uno de los mejores Polanski.

El cine de terror se ha nutrido muchas veces de los vecinos para hacernos pasar miedo, con más o menos acierto. Ahí están los inquilinos infectados en REC (2007), otro gran Balagueró; o ese vecino que es en realidad un vampiro en Noche de miedo (1985); o Eli, la misteriosa vecina del pequeño Oskar, que intenta iniciar una amistad a pesar del miedo y le pide Déjame entrar (2008) de Tomas Alfredson.

Vecinos de lo más curiosos

Una particularidad que se repite entre estos vecinos de cine es sus ansias de fisgonear. Entre los más, un James Stewart enyesado que se distrae observando a sus vecinos, armado con unos prismáticos, a través de La ventana indiscreta (1954); hasta que intuye que algo pasa con el vecino de enfrente. Algo similar le sucede al joven Kale (Shia LeBouf) en Disturbia (2007). Otra fisgona ilustre es Carol Lipton (Diane Keaton), las sospechas que su vecina ha sido asesinada y sus ansias detectivescas, la empujan a investigar al "afectado" viudo, a pesar de la oposición de su esquizofrénico marido (genial Woody Allen), todo vale para descubrir un Misterioso asesinato en Manhattan (1993).

Comedias vecinales

La comedia es otro género que se ha nutrido de vecinos y vecinas para construir personajes inolvidables. Comedias clásicas como La tentación vive arriba (1955) de Billy Wilder, donde Marilyn ejerce de tentadora vecina; o Descalzos por el parque (1967) de Gene Saks, donde Charles Boyer es Velasco, el excéntrico y genial vecino de un joven matrimonio (Robert Redford y Jane Fonda) a los que ofrecerá otra visión de la vida, a ellos y a la tradicional madre de ella (divertidísima y genial Mildred Natwick).

Melvin es el vecino que nadie querría tener: es un maniático obsesivo, es un desagradecido, es desagradable y que lleva muy mal la convivencia con sus vecinos. Pero sólo el cine hace posible lo imposible y consigue que Jack Nicholson se convierta en mejor persona en Mejor... Imposible (1997) de James L. Brooks.

"Nuestros" vecinos

Acabamos con un escaparate de vecinos españoles. Empezando por la fauna más frikie y diversa surgida de la mente de Álex de la Iglesias; son los vecinos que forman La comunidad (2000), con un administrador sin escrúpulos al frente (Emilio Gutiérrez Caba), enfrentados todos ellos a Julia (Carmen Maura) cargada con una maleta de 300 millones.

Otra tipología de vecinos son los que comparten parcela en la Sierra, allí ven cumplidos sus sueños: aislarse el fin de semana del mundanal ruido de la ciudad. José Luis Garci supo retratar esos sueños rotos en Las verdes praderas (1979). Y nadie como Luis García Berlanga pudo retratar mejor a esos vecinos de un pueblo utópico e imaginario llamado Calabuch (1956) o los ilusionados vecinos de Villar del Río ante la posibilidad de gritar ¡Bienvenido Míster Marshall! (1953). Sin olvidarnos de los surrealistas vecinos del pueblo más surrealista y genial de la historia del cine donde Amanece, que no es poco (1988) de José Luis Cuerda.

¿Con qué vecino o vecina os gustaría compartir rellano?

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