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María Guerra

Reportaje:

Antonio Mingote y el cine

El veterano humorista tuvo una importancia clave en el 'desarrollismo' del cine español de la segunda mitad del siglo XX | Más cine, en 'La Script'

Varios trabajos de Antonio Mingote para las películas '40 grados a la sombra' y '¡Cómo está el servicio!'

Todos tenemos en mente la faceta como gran humorista gráfico de Antonio Mingote, que ha fallecido este martes en Madrid, pero a veces se olvida su decisiva contribución a una etapa del cine español; en concreto, a la que en los años 60 reflejó los efectos del 'desarrollismo' y la prosperidad de la naciente clase media, a menudo reflejada en sus viñetas. Películas como '40 grados a la sombra' o '¡Cómo está el servicio!' se beneficiaron de sus diseños, pero su trabajo con el mundo del cine se ha extendido hasta el pasado año 2011, cuando diseñó el cartel de 'Los muertos no se tocan, nene', un homenaje a su amigo Rafael Azcona.

En los materiales de prensa de la película, Antonio Mingote decía sobre sí mismo que no era cartelista: "Soy ilustrador, pero este cartel lo he hecho con todo el amor del mundo por el recuerdo de Rafael... Cuando una cosa se cuenta bien, se hace creíble, por rara y estrafaleria que sea... eso hacía Rafael". En conversación con la Cadena SER, el director José Luis García Sánchez, artífice de 'Los muertos no se tocan, nene', asegura que "nunca hubiera hecho el cartel si no lo hubiera gustado la película, era un hombre de una exigencia estética e intelectual muy alta, para nosotros fue una gran ayuda, una especie de espaldarazo".

La conversación con García Sánchez ha derivado en la relación de Mingote con las tertulias, y dentro de ellas, con el mundo del cine. "La tertulia se ha opuesto siempre al poder como la guerrilla, y Mingote ha sido un punto absolutamente importante como lo fue Neville o como lo fue Tono. Para la gente del cine, Mingote fue una luminaria, porque era muy amigo de la gente que hacía el cine. Por ejemplo fue íntimo amigo de [José Luis] Dibildos. Yo creo que Mingote influyó muy poderosamente en la vida de Dibildos y de Rafael Azcona", dice el cineasta. Sobre su último trabajo juntos, García Sánchez recuerda el placer de ir a visitar al humorista: "La viuda de Mingote era la secretaria de Edgar Neville, su casa era cine, respiraba cine por todas partes".

El retrato exagerado del español medio

Películas que marcaron una época, como '40 grados a la sombra' (1967) o '¡Cómo está el servicio!' (1968), dos éxitos consecutivos de Mariano Ozores que reflejaron el éxito del desarrollismo español -es decir, la llegada del servicio a ciertos domicilios... y el fenómeno de las vacaciones y de las suecas- contaban con comienzos muy similares. Ambas cintas arrancan con pequeños montajes humorísticos, firmados por Mingote, que ponen en situación al espectador ante la comedia que está a punto de presenciar. Lo mismo ocurre con 'Amor a la española', de Dibildos. El mundo del cine le pagó su gratitud con papeles anecdóticos, como un señor de luto en 'La colmena', y también prestó su talento a la televisión en aquel proyecto personalísimo de Chicho Ibáñez Serrador que se llamó 'Historias para no dormir'. Como ejemplo, 'El asfalto'.

José Luis García Sánchez: "La casa de Mingote respiraba cine". 

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