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Punto de fuga

Pablo Morán

DOMINGOS, de 03:00 a 05:00H
PUNTO DE FUGA

El desafío de un fanático

Dice Anders Breivik que su figura representa un sueño o una ideología para los militares nacionalistas sin referentes desde la Segunda Guerra Mundial. El autor confeso de los atentados de Oslo y Utoya ha justificado así su matanza en la primera semana de juicio en Noruega en la que, en tono frío y desafiante, ha ensalzado el discurso y la escenificación ultra más repugnante. El tribunal se enfrenta a la difícil tarea de neutralizar esa amenaza para una Europa desorientada y debilitada.

La estrategia de defensa de Breivik en esta primera semana de juicio ha estado marcada por la ausencia total de arrepentimiento y la plena reivindicación de la matanza. En tono frío y desafiante, este nuevo referente de la ultraderecha europea ha dicho que actuó en defensa propia y en la de su país, que se inspiró en Al Qaeda para ejecutar el ataque contra la "islamización" de Noruega y que volvería a hacerlo.

Breivik considera que el tribunal que le juzga es heredero del multiculturalismo de su país, por eso no lo reconoce y le reta a dos únicas alternativas para resolver el caso: la absolución o la pena de muerte que está abolida en Noruega. El terrorista ha dicho que no la desea pero que "una pena de 21 años de cárcel sería patética".

Esteban Ibarra, Presidente de Movimiento contra la Intolerancia, defiende a capa y espada que Breivik no está loco, lo define como un "destructor y terrorista de odio" y considera que su objetivo es "destrozar la sociedad democrática y humanista que poco a poco y con muchísima dificultad se va construyendo". Los psiquiatras que actúan en el juicio han descartado que Breivik sufra alguna patología mental que le excluya de su responsabilidad. Este nuevo informe enmienda uno previo que le diagnosticaba una esquizofrenia paranoide y obligaba a los jueces a enviarlo a un manicomio. Las críticas forzaron a la realización de un segundo examen.

¿Puede una persona cuerda matar a 77 personas y reivindicar el odio como única salida en Europa? El psicólogo Bernabé Tierno dice que sí y lo explica científicamente. El doctor lo explica a través de redes neuronales que una persona puede llegar a desarrollar a través de una actitud negativa propia y el ambiente. "Un fanático no nace, se hace. El ambiente influye mucho más de lo que pensamos. A esta persona la han formado. Si a una persona se la educa para la violencia, para odiar y para la agresividad es muy difícil que no lo haga".

El propio Breivik ha reconocido ante el tribunal que se sometió a un programa de "deshumanización" extendido en los ejércitos para conseguir que los soldados puedan matar a su enemigo. Un cambio muy profundo desde su infancia cuando era un chico agradable, inteligente y leal, según un amigo de la infancia. Para muchos, Breivik está ya en la siniestra galería de iconos ultra. El castigo de la justicia noruega será clave para que esa imagen gane fuerza. "Llama poderosamente cómo le escriben cartas, muchas de ellas mujeres que se ofrecen a ser sus esposas", advierte Esteban Ibarra.

Escucha el análisis de Esteban Ibarra, presidente de Movimiento contra la Intolerancia, y del psicólogo Bernabé Tierno en el avance de 'Punto de Fuga' (en el audio adjunto).

El desafío de un fanático - Avance de 'Punto de Fuga' (22/04/2012).