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Notas de Cine

Antonio Martínez

Korngold, maestro de maestros

Este hombre rechoncho al que el servicio de correos de Estados Unidos dedicó un sello es Erich W. Korngold uno de los pioneros de la música de cine, esos músicos que en la década de los años 30 del siglo XX definieron la banda sonora como género musical independiente. Otros “padres fundadores” de la música de cine como Max Steiner o Alfred Newman son mucho más conocidos por el público pero en opinión de algunos especialistas Korngold es probablemente el compositor más prestigioso y de mayor talla musical con la que ha contado la música de cine. Y eso que sus partituras para la gran pantalla no son muchas, apenas una veintena, pero han ejercido una gran influencia sobre compositores posteriores como Miklos Rozsa o John Williams. Erich Wolfgang Kornogold nació en 1897 en un pueblo austriaco que hoy forma parte de la República Checa y el nombre de Wolfgang no era lo único que compartía con Mozart. Como él con cuatro años ya tocaba el piano y con ocho ya componía sus primeras obras. Richard Strauss y Mahler le apadrinaron y con once años el niño estrenó en el Teatro Imperial de Viena su primer concierto. Antes de cumplir los treinta Korngold era ya uno de los músicos más reputados de Europa gracias a su obra de concierto y a sus óperas, algunas de las cuales como “La ciudad muerta” se siguen representando hoy en día por todo el mundo. Su primer contacto con Hollywood llegó en 1934 cuando fue llamado para que adaptara la música de Mendelsson en una versión cinematográfica de “El sueño de una noche de verano” de Shakespeare. A partir de entonces firmó un contrato con la Warner en el que su prestigio le permitió imponer condiciones muy inusuales en la época. Tenía libertad total para elegir las películas en las que trabajaba o para realizar como quisiera sus composiciones. Debutó con la música de “El capitán Blood”, la primera de las varias películas en las que colaboró con el director Michael Curtiz y el actor Erroll Flynn. Con ella estableció el estilo que habría de ser habitual en sus partituras y que sería seguido por la mayoría de los músicos de cine de la época. Un estilo basado en la espectacularidad orquestal y en su habilidad sinfónica, llena de variaciones de increíble riqueza melódica. Su primer oscar lo ganó en 1936 con la música de “El caballero Adverse”, el segundo en 1938 con la que muchos consideran su gran obra maestra: “Las aventuras de Robin Hood”. Por cierto que este trabajo se puede decir que le salvó la vida. Al principio Korngold no quiso instalarse en Hollywood. Viajaba a Estados Unidos para realizar sus trabajos para el cine pero en cuanto terminaba regresaba a Viena para seguir componiendo sus otras obras de concierto y ópera. Como era habitual fue a Los Ángeles para escribir y grabar la música de Robin Hood y en ese ínterin Hitler se anexionó Austria. Dado que Korngold era judío sus bienes fueron confiscados y algunos familiares suyos llevados a campos de concentración. Esa bien pudiera haber sido su suerte de haber estado en Viena en esos momentos así que el músico se quedó a vivir en los  Estados Unidos. En los años siguientes compondría otras grandes obras como “La vida privada de Elizabeth y Essex”, “El Halcón del mar”, “La ninfa constante”, “Entre dos mundos” o “Engaño”. Sin embargo había algo que entristecía profundamente a Korngold. Su padre era un famoso crítico musical y nunca había aceptado que su hijo se dedicara a componer bandas sonoras, ya que lo consideraba un trabajo menor dentro de la música. En su lecho de muerte volvió a pedirle que regresara a Viena y abandonara su trabajo en Hollywood y esta vez Korngold le hizo caso. En 1947 tomó la decisión de retirarse de la composición cinematográfica, interrumpiendo así bruscamente una de las carreras más notables de su tiempo dentro de la música de cine. Murió diez años después debido a una trombosis cerebral. En el programa de esta semana os contamos su historia y escuchamos algunas de sus obras más destacadas. El actor Gorka Otxoa, conocido por películas como “Lobos de Arga”, “El pagafantas” o el programa de la ETB “Vaya semanita”,  ocupa esta semana el sillón de nuestras “Conversaciones en clave de sol”. Acaba de estrenar la película “Bypass” y hemos aprovechado la ocasión para charlar con él de música. Aunque su hermano Igor Otxoa es un maestro de la txalaparta, ese instrumento musical tradicional vasco, él se considera un negado para la música y solo ha sabido destacar como dantzari¸ dentro de un grupo que interpreta aurreskus y otras danzas vascas. Vamos a darle una escucha a la banda sonora de “Frankenweenie”, la última película de Tim Burton en la que vuelve a contar una vez más con su inseparable Danny Elfman. Con esta son ya 15 colaboraciones en una asociación director-compositor que ya dura 26 años y que probablemente seguirá mucho tiempo más ya que Burton considera la música de Elfman como una parte esencial de su cine. Esta vez el músico americano se ha inspirado en las viejas películas de terror de los años 40 y 50, a las que homenajea el film pero, por lo general, nos encontramos con el estilo característico de Danny Elfman con su fuerza orquestal, la presencia de coros, las melodías juguetonas y ese tono melancólico que tiene siempre su obra. El lanzamiento musical de la película se completa con un segundo disco titulado “Frankenweenie Unleashed” (Frankenweenie sin correa) que recoge canciones inspiradas en la película a cargo de grupos y solistas como los Flaming Lips, Robert Smith o Passion Pit. El musical que revisamos esta semana es “Can-Can”, una película dirigida por Walter Lang en 1960 y que contaba con un reparto estelar encabezado por Frank Sinatra, Shirley MacLaine, Maurice Chevalier y Louis Jordan. Está ambientada en el París de finales del siglo XIX en una época en la que el famoso baile de las faldas alzadas que inmortalizaron Offenbach en sus óperas y Toulouse-Lautrec en sus cuadros estaba prohibido en los cabarets. Y el cine que comentamos cada semana de la programación de los canales TCM nos trae este domingo una auténtica joya cinematográfica. Se trata de “Metrópolis” la obra cumbre del expresionismo alemán dirigida en 1926 por Fritz Lang pero en una versión como el espectador actual nunca ha visto en las pantallas. La película de Lang se estrenó en enero de 1927 en Alemania pero tres meses después fue retirada de los cines. El largometraje fue entonces cortado y remontado y volvió a proyectarse en las salas en una nueva versión. Después, durante la guerra, todo ese material adicional se perdió. Sin embargo una copia completa del film había sido comprada por un exhibidor argentino llamado Adolfo Wilson y así se programó en ese país sudamericano. Con los años la cinta quedó olvidada en los estantes de la cinemateca bonaerense hasta que en 2008 el historiador Fernando Martín Peña dio con ella. Toda esta historia se cuenta en el documental “Metrópolis refundada” que acompaña a la película que esta noche podrán ver los espectadores de TCM. Buen fin de semana a todos y recordad, la cita con “Notas de cine” es en las madrugadas del sábado al domingo de 5 a 6 en el dial de la SER, o si lo preferís en los podcast de cadenaser.com a partir del lunes. También podéis visitarnos en la página web de canaltcm.com,