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Notas de Cine

Antonio Martínez

De 05:00 a 06:00

La diosa del amor fue también la diosa de la danza

“Nunca hubo otra mujer como Gilda” decía la publicidad de su película más famosa. Y es verdad. Aunque sí hubo una Rita Hayworth con otros rostros que desgraciadamente han quedado sepultados por el personaje que marcó toda su carrera. Un mito tan grande que jamás pudo desprenderse de él. Pero sí, estaba la actriz dramática que brilló en películas como La Dama de Shangai y estaba también la esforzada bailarina que protagonizó un buen puñado de musicales. Porque mucho antes de que aquel strip tease de guantes le convirtiera en “La diosa del amor”, tal y como la bautizó la revista Life, Rita Hayworth había sido adorada como “La diosa de la danza”. De hecho ella empezó en el mundo del espectáculo bailando. Su padre era Eduardo Cansino, un bailarín español emigrado a los Estados Unidos a comienzos del siglo XX y cuando su hija Margarita cumplió los quince años, sustituyó a su tía como pareja de baile del padre formando los Dancing Cansino. Los Dancing Cansino paseaban su espectáculo por clubes, casinos y fiestas privadas y fue en una de esas fiestas donde los ejecutivos de Hollywood le echaron el ojo a la chica. Sin embargo aún pasarían algunos años antes de que pudiera brillar en las pantallas y no fue sino gracias a Edward Judson un hombre de negocios 20 años mayor que ella que se casó con Margarita cuando apenas tenía 18 años y que gracias a sus contactos en el mundo del cine consiguió que Harry Cohn, el jefazo de la Columbia, le firmara un contrato. En el estudio le hicieron adelgazar y cambiar radicalmente su aspecto, quitarse el aire latino. Mediante electro depilación le ampliaron la frente y tiñeron de rojo su cabellera. Como lo de Margarita Cansino sonaba demasiado español acortaron el nombre a Rita y tomaron como apellido el de soltera de su madre: Hayworth. Curiosamente su primer gran éxito le llegó haciendo de española. En “Sangre y arena”, adaptación de la novela de Blasco Ibáñez, daba vida a una Doña Sol caprichosa y fatal. En una escena toreaba como a un becerro a Tyrone Power y al final le cogía por el cabello besándole apasionadamente. El público silbaba en los cines entusiasmado. Había nacido el mito erótico. En la Columbia decidieron orientarla hacia los musicales aprovechando su experiencia como bailarina. Bailó con Fred Astaire en “Desde aquel beso” y en “Bailando nace el amor” y junto a Gene Kelly en “Las Modelos”. Rita era una gran bailarina, hasta el punto de que Astaire la citó siempre como su pareja favorita entre todas las que tuvo a lo largo de su carrera. Protagonizó otros musicales como “Mi chica favorita” o “Esta noche y todas las noches” pero en estas llegó “Gilda” y lo cambió todo. A partir de ese momento siempre sería identificada con aquel personaje. Y eso que Rita Hayworth siguió bailando. Hizo de diosa de la danza en la película del mismo título; bailó la danza de los siete velos en “Salomé” y baile español en “Los amores de Carmen” y cantó blues para los americanos atrapados en la isla de Samoa en “La bella del Pacífico”. Bueno, más bien hizo que cantaba porque al estudio no le gustaba su voz y en todas sus películas fue doblada por cantantes como Nan Wynn, Anita Ellis o Jo Ann Greer. No importa, para nosotros siempre será nuestra pelirroja favorita del cine y en Notas de cine le rendimos homenaje en este programa dedicándole un capítulo de nuestro “Libro gordo de la música de cine.” No dejamos  el cine clásico porque el lunes que viene se cumplen 70 años del estreno de “Casablanca” y aprovechando que el canal TCM le dedica el día entero de su programación, con un buen montón de piezas y documentales sobre el film además de varios pases de la película, nosotros vamos a darle una vuelta al mito que representa la historia de Rick e Ilsa. Vamos a recordar no el argumento, que ya lo conocemos todos, sino las reacciones que en estos 70 años ha despertado la película. Por ejemplo, se han hecho todo tipo de interpretaciones sobre su famoso final pero lo cierto es que el guión se escribía sobre la marcha y ni los actores ni el director sabían como acabaría el film hasta casi el momento de su rodaje. Esta semana charlamos con la actriz Emma Suárez que es una de las protagonistas de la película “Buscando a Eimish”, ahora mismo en las pantallas. A Emma le hemos propuesto un pequeño juego. Vamos a editar de forma figurada un disco con la música y las canciones que han sonado en algunas de las películas en las que ha intervenido como “Sobreviviré” o “Besos para todos” y además le añadimos algunas de sus músicas favoritas. Los comentarios corren de su cuenta. La banda sonora que destacamos esta semana es la de la película “Sin Ley” que viene firmada por el guionista del film. La cosa sería curiosa de no ser porque este guionista es el músico australiano Nick Cave, viejo amigo del director de la película John Hillcoat, y para el que ya había compuesto otras bandas sonoras y escrito guiones como el western “La proposición” o la apocalíptica “La carretera”. Se trata de una banda sonora en la que hay poca música incidental y sí en cambio bastantes canciones. La película está ambientada en la América rural de los años 30 y la música se basa en el bluegrass, el country y otros géneros de raíces. Dado que Cave es australiano para esta incursión en la música tradicional norteamericana ha decidido, sabiamente, rodearse de expertos en la materia. Él y su compinche habitual Warren Ellis, han formado una banda para la ocasión llamada The Bootleggers en la que además de otros músicos aparecen diversos cantantes invitados como los clásicos del country Willie Nelson o Emmylou Harris o el octogenario Ralph Stanley, una auténtica leyenda viva del bluegrass. El musical que recordamos esta semana es una de las cumbres del género: “Gigi”, dirigida por Vincente Minnelli en 1958 y protagonizada por Leslie Caron, Maurice Chevalier y Louis Jordan. Se trata de uno de los musicales más coloristas y alegres de toda la historia y fue un gran éxito en su día. Ganó nueve Oscar convirtiéndose en la película que más premios había ganado hasta aquel momento. Luego vendrían otros largometrajes como “Ben-Hur”. “Titanic” o “El señor de los anillos” que batirían ese registro pero “Gigi” todavía sigue manteniendo un récord divertido. Es el film con el título más breve que ha ganado la estatuilla a la mejor película. Si queréis ponerle música a todas estas historias la cita es en la madrugada del sábado al domingo de 5 a 6. En la SER. En “Notas de cine”.