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La Script

María Guerra

Las críticas de La Script. Este cuerpo está muy vivo

'El Cuerpo'. Un thriller resultón / María Guerra

Oriol Paulo (Barcelona, 1975) pertenece a la nueva generación cineastas que se mueven con comodidad en el género de terror. Es una magnífica noticia para la industria del cine español que los directores se diversifiquen, ya que este delicado híbrido de arte e industria que es el cine necesita películas populares que generen beneficios y conecten con los paladares más variados. Tras el éxito de su guión 'Los Ojos de Julia' (2010), Paulo debuta dirigiendo este largometraje de misterio, en el que de entrada se anuncia la desaparición de un cadáver de la morgue. José Coronado, con un absurdo peinado de mayordomo decimonónico, interpreta a un atormentado comisario que investiga con saña al marido de la víctima, Hugo Silva. El guión es una suerte de montaña rusa de sobresaltos y giros inesperados, que acaba siendo resultón pero tramposo. Paulo fuerza la máquina de la tensión, y aunque a ratos consigue despistar y sorprender, le falla la atmósfera demasiado teatral, acartonada en situaciones extremas. En definitiva, se ve al director mover los hilos de las marionetas. Sus actores se fajan a fondo en el trabajo: Coronado no consigue la hondura de 'No habrá paz para los malvados' (2011), pero defiende a oscuro policía con oficio; Belén Rueda da un recital de patetismo y fiereza, y Hugo Silva, por debajo de sus compañeros, consigue un tono general de descomposción moral de su personaje.

'Amor es todo lo que necesitas'. Comedia para maduritos / Pepa Blanes

'Amor es todo lo que necesitas' supone la incursión de la danesa Susanne Bier, la directora y ganadora del Oscar por 'En un mundo mejor' (2010), en la comedia. El tema del film no es original: una mujer de unos cincuenta años que, tras sufrir un cáncer y descubrir la infidelidad de su marido, decide dar un giro de 180 grados a su vida. Entonces aparece él, el elegante Pierce Brosnan, al que conoce camino de Italia donde sus hijos van a casarse. La originalidad de la cinta está en la forma elegante y sobria en la que Bier firma una comedia donde los personajes parecen de verdad, son creíbles y están bien dibujados, un hecho que no abunda precisamente en este género de comedia romántica. Aunque podría calificarse de obra coral, destaca la protagonista, la madre de la novia, magníficamente interpretada por la actriz danesa Trine Dyrholm. También Pierce Brosnan, aunque más comedido hace un papel similar al de 'Mamma Mía' (2008). Entretenida, divertida y tierna. Esos son sus puntos fuertes que nos ofrece Bier y que mezcla con el dolor y la nostalgia. Lo mejor: cómo trata el cáncer de mama, con delicadeza y realidad. Los puntos débiles, que abarque demasiado: la historia de ella, la de él, la de los hijos, la cuñada, Italia.

'Infancia clandestina'. Pureza en la cámara / María Guerra

El mayor acierto de 'Infancia clandestina' es mantener la pureza de la mirada y la percepción de un niño de 12 años, hijo de una pareja de guerrilleros montoneros en la clandestinidad en la convulsa Argentina de la dictadura de los años 70. El director Benjamín Ávila vuelca en la película su propia historia personal- su madre fue una desaparecida y su hermana pequeña secuestrada por los militares- y la combina hábilmente con las fantasías infantiles de un niño que vive con naturalidad el riesgo extremo del momento, y también, la ternura de su particular familia. Más que una película política, 'Infancia Clandestina' es un relato sentimental desde el punto de vista de un preadolescente arrollado por la brutal violencia de su entorno. El director no pierde en ningún momento el encuadre del niño: las escenas de tiroteo y masacre son magistralmente representadas por imágenes de comic que subjetivizan su vivencia. Ávila se aleja del cine partidista y se centra en las sensaciones de un chaval al que le pasan cosas tan normales como enamorarse por primera vez, y otras tan extraordinarias, como camuflar balas y dinero en cajas de cacahuetes con chocolate. Todo ello narrado con absoluta naturalidad y a ras de suelo, sin subrayados grandilocuentes. La dirección de actores es otro de los pilares de esta historia cruel y tierna, en la que Ernesto Alterio interpreta al tío del niño protagonista (Teo Gutiérrez Moreno) que llena de magia y fantasía la cotidiana angustia de un crío obligado a ir al colegio bajo un nombre falso. Sorprende la falta de reproches hacia sus padres por haberle embarcado a sus hijos en semejante riesgo, y no se percibe como un ajuste de cuentas a su durísimo pasado sino como una tierna mirada a una infancia clandestina y dolorida.

'El alucinante mundo de Norman'. El bullying infantil toma la animación / María Mur

‘El alucinante mundo de Normanes una historia más de zombis. O una historia más sobre el bullying infantil y los niños raritos e incomprendidos. Elijan la que más les guste. Las dos sirven por igual. Los mismos que nos regalaron ‘Los mundos de Coraline (Focus Features y Laika Entertainment) firman esta película de la que se sacan dos conclusiones claras. Una: La obsesión de los estudios de animación por hacer cine de terror para niños (Hotel Transilvania y Frankenweenie, por ejemplo). ¡Cuántas camas se han debido mojar esta temporada con tanto monstruo! Y dos: el momento inmejorable que atraviesa la animación en stop-motion, el famoso fotograma a fotograma. Las espingardas marionetas de la última aventura catártica de Tim Burton, los corsarios narizones de ‘¡Piratas!’ y los ancianos decrépitos de ‘O Apostolo’ no tienen precio. Los muñecos de ‘El alucinante mundo de Norman’ tampoco. Y sino, fíjense en el chándal rosa de la hermana choni y en los músculos del vecino con encefalograma plano; cobran vida propia. Lo mejor de toda la película, las charlas que Norman tiene en el salón de su casa con el fantasma de su abuela.  

'Las sesiones'. Como 'Intocable', pero con sexo / Pepa Blanes

  John Hawkes encarna en ‘Las sesiones’ al escritor Mark O’Brien, postrado en cama por culpa de la polio y conectado a un pulmón artificial. Basada en un artículo del propio O'Brien -poeta y escritor- titulado 'Cita con la terapeuta sexual', esta cinta de Ben Lewin ('Golpe de suerte', 1994) retrata el empeño del protagonista por practicar sexo, lo que no siempre es fácil por su situación física y por la educación católica que el enfermo ha recibido. 'Las sesiones' trata uno de esos temas de los que la gente prefiere rehuir, como es ayudar a que los discapacitados puedan disfrutar del sexo. Lo trata con dulzura, con intimidad y con bastante realismo, sin que eso acabe convirtiendo la comedia en algo zafio y brusco. Los protagonistas sobresalen en una cinta que peca de dulcificadaca. Helent Hunt -nominada a los Globos de Oro- aparece tan natural como siempre y John Hawkes (camaleónico tras 'Winter's bone', de Debra Granik y 'Martha Marcy May Marlene' de Sean Durkin) supera el reto de encarnar a un hombre enfermo y atormentado pero con un carisma asombroso.  Lo mejor de la cinta es el humor. Ese que aparece en las conversaciones con el cura (William H. Macy) o en las conversaciones con sus cuidadores.  Y es que la cinta de Lewin es una de esas comedias que, como la francesa 'Intocable' (2011), conecta con el público (ganó el premio del público en el Festival de Cine de San Sebastián) y abre las puertas a recibir premios por su simpático protagonista y por algunos de los secundarios.

'Los días no vividos'. Apocalipsis urbano / María Mur

Si los mayas levantasen la cabeza, seguro que alucinarían con el pavor universal que se ha montado en torno al fin de los fines. Y todo, parece ser, porque se les acabó la piedra en donde escribían el calendario del mundo. El caso es que esta supuesta hecatombe, esta inquietante aniquilación de la humanidad no es la primera vez que se lleva al cine. Hay un largo etcétera de películas apocalípticas. ‘Los días no vividos’ es una historia de urbanitas modernos que afrontan la muerte fumando porros de marihuana a tamaño puro y lamentándose de no encontrar consuelo por no haber tenido una educación cristiana. Javier Godino salva con creces esta cinta de presupuesto humilde a la que siendo generosos le sobran minutos. Principalmente por la falta de ritmo y la falta de profundidad de los personajes.