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Notas de Cine

Antonio Martínez

De 05:00 a 06:00

La primera sex symbol oficial del cine sonoro

En el capítulo de esta semana de nuestro “Libro gordo de la música de cine” viajamos a los años 20 y 30 del siglo XX para conocer en su mejor época a una de las estrellas más polémicas que ha dado el cine: Mae West. Aunque no hizo ninguna película musical propiamente dicha aparece en nuestro libro porque en todas las que rodó interpretaba siempre algunas canciones ya que habitualmente daba vida a cantantes, artistas y cabareteras. Mae West fue la chica mala del Hollywood de los años treinta, la primera sex symbol oficial del cine sonoro y la primera de esa serie de mujeres atrevidas del cine que provocarían la ira de los sectores más puritanos de la sociedad. Vestida siempre con ropas ajustadas, sedas aparatosas y sombreros desproporcionados Mae caminaba de forma chulesca y se exhibía en poses lánguidas y provocativas. Fue la reina de la ironía y los dobles sentidos. Su especialidad eran las frases llenas de malicia y en ese sentido ha regalado al cine algunas de las líneas de diálogos más famosas de la historia: “¿Llevas una pistola en el bolsillo o es que te alegras de verme?” o la no menos célebre: “Cuando soy buena soy muy buena cuando soy mala soy mucho mejor”. Mae West nació en 1893 en Brooklyn, Nueva York. Con diez años ya cantaba y bailaba en los escenarios y se hacía llamar “The Baby Vamp”, la niña vampiresa. En poco tiempo se hizo muy famosa en el mundo del music hall y el cabaret, en buena medida gracias a sus escándalos. El primero lo proporcionó en 1918 al popularizar en sus espectáculos un baile provocativo, conocido como el Shimmy, en el que agitaba frenéticamente sus pechos mientras mantenía los hombros quietos. El baile acabaría siendo prohibido en diversas ciudades. Otro gran escándalo llegó en 1926. Mae escribió, dirigió y protagonizó un musical llamado “Sexo” por el que fue acusada de obscenidad y condenada a pasar diez días en prisión. Su siguiente obra, titulada “Drag”, fue directamente prohibida en Nueva York ya que en ella se defendía abiertamente la homosexualidad. Pero entre escándalo y escándalo también lograba grandes éxitos. Su musical, “Lady Lou”, fue una de las obras más populares en Broadway durante la década de los 20. Mae West era toda una estrella en los escenarios pero su salto al cine no llegó hasta 1932 cuando a actriz tenía ya 39 años. En su primera película, “Noche tras noche”, interpretaba un personaje secundario, pero sus simpáticas apariciones llenas de chispa y picardía eran jaleadas desde el patio de butacas. Viendo el tirón popular que tenía la Paramount le firmó un contrato en el que ella impuso cláusulas muy inusuales para cualquier estrella de la época. Por ejemplo, podía escribir sus propios diálogos y de hecho acabaría firmando muchos de los guiones de sus películas. También tenía derecho a elegir a sus compañeros de reparto. “Si sabe hablar me lo quedo”, se dijo al ver a un joven y atractivo actor británico deambulando por los estudios. La Paramount le había hecho algunas pruebas y le tenía bajo contrato pero aún no le había incluido en ningún reparto. Mae en cambio no dudó en ofrecerle ser su partener en sus dos siguientes films que constituyen dos de sus títulos más clásicos: “Nacida para pecar” y  “No soy ningún ángel”. Así comenzó la carrera de actor de aquel joven llamado Cary Grant. A lo largo de los años 30 Mae West se convirtió en uno de los personajes cinematográficos más populares de Hollywood y en una de las actrices más rentables también para los estudios. En 1934, por ejemplo, era la actriz mejor pagada del cine americano. Además de protagonizar sus films casi siempre escribía los guiones y ahí sus encontronazos con la censura eran constantes. Quizá por ello su filmografía no es muy grande, apenas una docena de películas. En cambio su impacto en la cultura popular es enorme. Dicen que sus curvas inspiraron el dibujo animado de Betty Boop y el diseño de la botella de Coca-Cola. Y los chalecos salvavidas del ejército fueron bautizados con su nombre en homenaje a sus pechos, ya que se colocaban de tal manera que la parte que reposaba sobre el pecho era realmente voluminosa. En 1943, cansada de sus batallas con la censura, decidió abandonar el cine. Se dedicó a escribir un tiempo, ya que también era novelista, y en los años 50 regresó al mundo del espectáculo. Montó shows en Las Vegas, grabó discos e hizo apariciones en radio y televisión. En los 60 sus viejas películas fueron descubiertas por las nuevas generaciones y se convirtieron en obras de culto. Mae resurgió entonces como una especie de diva camp. En los 70 se atrevió a regresar al cine. En 1972 rodó junto a Rachel Welch “Myra Breckinridge” y en 1978 “Seis maridos para Marlo” con Tony Curtis, estrellas del rock como Ringo Starr o Keith Moon y los culturistas que vemos en la imagen. Por entonces la actriz tenía ya 85 años pero mantenía una excelente forma física. Sin embargo su salud de hierro falló dos años después. El 22 de noviembre de 1980 fallecía a causa de varias embolias a los 87 años de edad. Su cuerpo reposa desde entonces en un pequeño cementerio de Brooklyn pero siempre podemos recordarla viendo sus películas, escuchando sus discos o visitando el Museo Dalí en Figueras. Allí está la habitación surrealista que Mae West inspiró al artista. Su pelo son las cortinas que dan paso a la habitación; cada ojo un cuadro, la nariz toma la forma de una chimenea y sus carnosos labios se convierten en un sofá. Esos labios de los que se dijo que no eran capaces de cantar una canción de cuna sin darle un toque sexy. Otra actriz bella y sexy pero de nuestro cine, Bárbara Goenaga, se sienta esta semana no en un sofá sino en nuestro sillón de las “Conversaciones en clave de sol”. La actriz donostiarra regresará a la pequeña pantalla a partir de enero en la continuación de la serie “Amar en tiempos revueltos” que se emitirá en Antena 3 con el título de “Amar es para siempre”. A Bárbara Goenaga la hemos visto también en películas como “Los cronocrímenes”, “Agnosia” o más recientemente “Bypass” pero nosotros hemos charlado con ella sobre todo de música algo que, dice, no se le da nada mal. Esta semana se ha editado la banda sonora de “Django Desencadenado”, la nueva película de Quentin Tarantino que sin embargo no llegará a nuestras pantallas hasta el 25 de enero de 2013. Para el director la música en sus películas nunca es un elemento secundario sino protagonista y a menudo determina la acción. El disco tiene todo lo que podemos esperar de una banda sonora de Tarantino. Por ejemplo, una de las habilidades del director es apropiarse de temas creados para otras bandas sonoras y conseguir que se adapten como un guante a su película. En ésta, tratándose de una puesta al día del género spaghetti-western, hay obviamente mucha música de viejos films italianos de los 60 a cargo de Ennio Morricone, Riz Ortolani o Luis Bacalov. También utiliza algunas viejas canciones de su discoteca personal pero lo más novedoso es que por primera vez en su carrera Tarantino ha pedido a diferentes artistas que compongan canciones especialmente para la película. Así nos encontramos con una canción compuesta por el propio Morricone y otros temas nuevos de gente como el rapero Rick Ross o la estrella del neosoul John Legend. El musical clásico que revisamos esta semana es “La bella de Moscú” un remake musical de la célebre “Ninotchka” la película que en su día dirigió Ernest Lubitch y protagonizó Greta Garbo. “La bella de Moscú” se estrenó en 1958 y más o menos seguía el argumento de la película original pero aderezado todo ello con bailes y canciones de una de las parejas más elegantes que ha dado el género, la que formaban Fred Astaire y Cyd Charisse. Solo por verlos bailar juntos merece la pena recordar la película. Con el “Popurrí” repasamos de forma musical la programación de los canales TCM y TCM Autor y esta semana hablamos como película destacada de “Bitelchús” uno de los primeros éxitos de Tim Burton en los años 80 y que lanzó de paso la carrera de Michael Keaton y Winona Ryder. La música era como es habitual en el cine de Burton de su inseparable Danny Elfman pero además había una serie de escenas muy divertidas a propósito del calypso de Harry Belafonte. Ya sabéis nuestro horario, de cinco a seis la madrugada del sábado al domingo. Allí le podréis poner sonido y música a todos estos contenidos. Ah, y que no se nos pase: ¡Feliz Navidad!