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Hoy por hoy

Gemma Nierga y Pepa Bueno

De 06:00 a 12:20
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Ya no quedan tragaderas

CADENA SER / Pepa Bueno, durante la presentación de la nueva temporada de Cadena SER, en la que dirigirá - junto a Gemma Nierga - 'Hoy por Hoy'

Esta semana que empieza este lunes, marcada por el caso Bárcenas y los supuestos sobresueldos en negro del PP, es muy importante. No es una semana importante para conocer la verdad de cada asunto, porque su resolución aún tardará tiempo. Es una semana muy importante para saber si el Partido Popular y sus máximos dirigentes, el principal de ellos el presidente del Gobierno, han entendido algo. Hoy el PP y mañana el PSOE si se ve afectado por casos similares.

Sería lo mejor que nos podría pasar a todos. Que la dirección de los 'populares' emitiera señales de que ha comprendido el alcance de estos casos por los que asoma la corrupción.

Si lo han entendido, tienen una secuencia lógica y plausible de decisiones que adoptar con urgencia. La mejor muestra de conexión con la realidad sería que abrieran una auténtica comisión de investigación, con declaración de los afectados, con observadores externos que acrediten que todo el manejo y la procedencia de las cuentas es intachable. Y si encuentran anomalías, recurrir a la mano firme que promete Rajoy.

Rajoy debería comunicarse con los ciudadanos directamente. No a través de mensajes previsibles, automáticos, de manual. y que suenan huecos en actos de partido. Aún no ha dado explicaciones. Y van ya cuatro días.

Montoro lleva el mismo retraso que Rajoy en aclarar si Bárcenas, a través de una sociedad, limpió 10 millones en su amnistía fiscal. Si -como dice su abogado- lo ha hecho, estamos ante la duda razonable de si otros imputados en distintos casos han podido saltarse los controles utilizando sociedades, como el extesorero y exsenador del PP.

Si han entendido algo, sabrán que no es el tiempo del "no me consta". Sabrán que de nada sirve jugar al juego patético del "y tú más", ni al tacticismo político. Y sabrán que todo ha cambiado, que la sociedad está harta y no tiene ya indulgencias de reserva ni para los corruptos ni para quienes siguen tratándolos como ciudadanos de segunda.

Si han entendido la cuestión sabrán que no tiene sentido amenazar con querellas a los medios que deciden informar y tratar el asunto a fondo. Sabrán que la ciudadanía española, acogotada por los recortes y asqueada por la corrupción, tenía un límite que se sobrepasó con mucho hace tiempo. Vamos, que ya no quedan tragaderas.

Decía el domingo José Ignacio Torreblanca en un artículo que se ha roto el contrato entre electores y elegidos. No se puede resumir mejor el estado de las cosas.

Si nos demuestran esta semana que han comprendido lo ocurrido y su trascendencia, aún tendremos una oportunidad como país. Si no es así, el lunes próximo estaremos aún mucho peor que este, un lunes que amanece empapado por la lluvia tóxica de las sospechas de corrupción.

Soledad Gallego-Díaz: "No les funcionará la táctica de dilación". 

Pepa Bueno: "Ya no quedan tragaderas". 

José Ignacio Torreblanca: "Sin confianza no vamos a poder salir de la crisis".