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La canción que quiso cambiar el mundo

dylan600Las canciones excepcionales son las que consiguen captar el latir del mundo, de la sociedad y de su tiempo. No hay muchos artistas que hayan conseguido firmar obras de este calado. Los que lo han logrado han trascendido en el tiempo dando la eternidad a su obra.

Pocas canciones tienen ese poder, muchas son evocadoras o están asociadas a recuerdos personales pero no hay muchas que contengan esos elementos, esos mimbres, que hacen que unas notas musicales reflejen el sentir de una generación o de un pueblo. Una de esas canciones es ‘The times they are a-changin', el tema que dio nombre al tercer álbum de estudio de Bob Dylan, que este mes de enero cumple 50 años.

La canción de Dylan es un tema sencillo que sigue el estilo de las canciones protesta de la época con guitarra acústica, armónica, un ritmo pegadizo y unas letras largas y cargadas de rabia, de la fuerza de una generación de jóvenes que querían cambiar el mundo, que querían cambiar las reglas y derribar las barreras que sus mayores habían puesto en su camino.

‘The times they are a-changin’ es la banda sonora de los sesenta y de sus luchas: del camino a la igualdad racial, de las protestas contra la guerra de Vietnam. Las palabras del aquel joven músico, que tenía tan solo 22 años, reflejaban el estado de ánimo de su generación, las ganas de que todo cambiase. “Madres y padres de todo el mundo / no critiquéis lo que no podéis entender / vuestros hijos e hijas están más allá de vuestro control / vuestro viejo camino envejece rápidamente / por favor, salid del nuevo / porque los tiempos están cambiando”. Dylan tiene palabras para los mayores, pero también para los gobernantes. “Senadores y congresistas escuchad la llamada / no os quedéis en la puerta / no bloqueéis el paso / porque el que saldrá herido será el que se ha quedado atrás / fuera hay una batalla y es brutal / pronto sacudirá vuestras ventanas y hará temblar vuestras paredes”.

Aquellos versos, publicados hace medio siglo, siguen teniendo hoy el mismo efecto porque la demanda de cambio es intrínseca a la evolución de la sociedad, a los jóvenes de cada tiempo. Escuchar esos acordes remite a una época en la que el cambio parecía posible, incluso irremediable.  La canción sigue rugiendo con la misma fuerza porque el compositor consiguió trascender a la música con un mensaje evocador, positivo y combativo. Un mensaje de ilusión que no caduca, que se fortalece y que, como el vino, envejece con elegancia.  Volver a ‘The times they are a-changin’ revitaliza los ánimos,  renueva energías y da ganas de alzar la voz, de no conformarse, de querer luchar, de derribar todas las barreras porque el mundo, la vida, siguen cambiando. Aquel chico adolescente resumió el sentir de los jóvenes, entendió sus necesidades y las comprimió en una canción que se convirtió en himno.

Twitter: AcardenalR

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