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Aumenta la vulnerabilidad del consumidor frente a la pobreza energética

pobreza-energetica-Espana-aumenta-anosEl pasado 27 de marzo de 2014 la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA) presentó el estudio “Pobreza Energética de España. Análisis de tendencias”, en el CaixaForum de Madrid gracias a la colaboración de la Obra Social “la Caixa”, La Fundación La Casa que Ahorra, Gest-Solidaridad y el apoyo de la Fundación Conama. Este segundo estudio, precedido por el del año 2012, se ha realizado con el fin de profundizar en el conocimiento de esta problemática y de cuantificar y observar la tendencia en España de los indicadores de vulnerabilidad. La pobreza energética puede definirse como la incapacidad de un hogar para pagar una cantidad mínima de servicios de la energía que permita satisfacer sus necesidades básicas domésticas, como mantener la vivienda en unas condiciones de climatización adecuadas para la salud, cocinar, disponer de agua caliente o de iluminación, entre otros. También se considera que el hogar está en situación de vulnerabilidad frente a la pobreza energética cuando está pudiendo satisfacer sus necesidades básicas domésticas pero a costa de destinar un porcentaje desproporcionado de sus ingresos (más del 10% de sus ingresos) al pago de las facturas de la energía doméstica. En base a esta definición y siguiendo las metodologías utilizadas en otros países europeos el estudio recientemente presentado concluye que el 17% de los hogares españoles, lo que representa a más de 7 millones de personas, tienen dificultades para pagar las facturas de energía doméstica al verse obligados a destinar más de un 10 por ciento de sus ingresos a tal fin y que el 9% de los hogares se declara incapaz de mantener su vivienda a una temperatura adecuada durante los meses fríos del año, es decir, unos 4 millones de personas. AA012680La pobreza energética se produce como una combinación de tres factores; los precios de la energía doméstica, los ingresos del hogar y la calidad o eficiencia energética de la vivienda. El análisis realizado muestra como estos tres factores no han evolucionado favorablemente en los últimos años, todo lo contrario, los indicadores analizados muestran que la vulnerabilidad de los consumidores frente a la pobreza energética se ha incrementado desde el inicio de la crisis económica. Se ha observado, además, que existen diferencias en función de la situación laboral de la persona de referencia, de la comunidad autónoma o de si se trata de una zona rural o urbana. Así, en el año 2012 uno de cada tres hogares en paro, aproximadamente 1,2 millones de personas, destinaba más del 10% de sus ingresos al pago de la energía doméstica en concreto un 34% de hogares frente al 14 % registrado en 2007, es decir se ha producido un incremento de 142% en 5 años, confirmándose que los hogares en paro se sitúan como los más vulnerables a esta problemática. Además, algunas comunidades autónomas muestran tasas de vulnerabilidad elevadas bajo los dos enfoques analizados, es el caso de Murcia, Andalucía, Extremadura, Cataluña o Castilla-La Mancha, frente a otras que han registrado indicadores inferiores a la media estatal como País Vasco o Madrid. Por otro lado, a pesar de que las zonas urbanas (densamente pobladas) aglutinan un porcentaje de población mucho mayor (22 millones de habitantes) que las zonas rurales o escasamente pobladas (11 millones de habitantes), son estas últimas las que tienen un mayor número de habitantes que tienen gastos desproporcionados en el pago de las facturas energéticas: 3 millones de habitantes, frente a los 2,5 millones de habitantes de las zonas urbanas. Por tanto, las zonas rurales son, a la vista de los datos, más vulnerables a la pobreza energética. La importancia de la pobreza energética radica, entre otras cuestiones, en que tiene graves consecuencias sobre la salud de las personas. Habitar en una vivienda con temperaturas por debajo de niveles recomendables está relacionado con un mayor riesgo de sufrir enfermedades respiratorias y cardiovasculares, una de las causas del aumento estacional de la mortalidad durante los meses de invierno entre personas de edad avanzada. En aras a buscar soluciones para prevenir, paliar y mitigar este problema, la ACA propone la definición de una estrategia estatal que integre a las distintas administraciones competentes de la Administración General del Estado e introduzca orientaciones para una acción coordinada entre la administración central, autonómica y local en materia de prevención y mitigación de pobreza energética. Para desarrollar esa estrategia se propone, entre otros, la redefinición del actual bono social, la involucración de todos los actores implicados, incluidos el consumidor y las compañías energéticas, y la puesta en marcha de un plan de rehabilitación energética que contemple la pobreza energética en su diseño y en las políticas y mecanismos de financiación, dado que es la única solución a largo plazo y la que puede erradicar el problema de raíz.     aca

José Luis López 

Coordinador Estudio Pobreza Energética

de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA)

   

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