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Un plan perfecto

La crisis está siendo un éxito para los grandes patrimonios que se hincharon con la burbuja inmobiliaria. Ya han recuperado lo que perdieron, están aumentando su riqueza y en el camino han ganado ventajas sobre los trabajadores. Según se publicó hace unos días, las tristemente famosas SICAV en las que la mayoría de estos ricachos invierten porque apenas tributan al 1%, han vuelto a niveles de renta anteriores a la crisis y alcanzarán máximos históricos al final de este año. Los ricos han salido de la crisis en la que nunca entraron, han dejado de perder para volver a ganar dinero a espuertas. En las mismas fechas se publicaba que somos el segundo país de Europa, detrás de Grecia, en el que más han caído los sueldos este año, a pesar de la tímida recuperación. Es evidente que el aumento de la riqueza se queda arriba y no llega abajo. Somos el país de la OCDE en el que más ha aumentado la desigualdad entre 2007 y 2011. Y según un informe de UNICEF, los hogares con hijos en los que los padres están en paro han aumentado un 190%. Pero los dos últimos gobiernos han recortado el presupuesto para la infancia. La crisis es como un vampiro: les chupamos la sangre a los más débiles para fortalecer aún más a los fuertes. Y cuanto más chupan, más quieren. Hace unos días, la Patronal pidió que el despido sea gratis en el primer año de contrato fijo, como ya lo es en los temporales y que se amplíe la edad para contratos de formación más allá de los 30, o sea, que se nos pague como aprendices aunque peinemos canas. En el barullo, nos van colando goles y por si tenéis idea de protestarle al árbitro, también quiere la Patronal que se limite el derecho de huelga. Los ricos aprovechan que estamos por los suelos para desvalijarnos y pisarnos la cabeza para seguir ascendiendo. Lo peor es que han contado con la ayuda inestimable de quienes tienen la misión de evitarlo. Ayer supimos que el Tribunal de Cuentas que debe vigilar que no nos estafen, tiene un 10% de amigos y familiares del gobierno. Al mismo tiempo la policía está deteniendo a miembros de UGT Andalucía por robar el dinero de los parados. Estamos desarmados en manos de desalmados y los que tenían que protegernos han vendido su alma al diablo. Y a ellos les aforan como a reyezuelos. No hay más que ver la reforma fiscal recién presentada. Le ponen un impuesto al finiquito de despido pero no se tocan las prebendas de las grandes fortunas donde está el gran agujero de fraude. Ya dijo Montoro que "no es momento de revisar la fiscalidad de las SICAV". Pero sí para hacerles una amnistía fiscal. Los de arriba suben cada vez más porque están escalando una montaña de pobres cada vez más alta. Es un plan perfecto. Y podría ser un crimen perfecto si no hubiéramos descubierto a los culpables. Ahora hace falta que podamos atraparlos.

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