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Lo viejo y lo nuevo

A menudo parece que no avanzamos, que nuestra democracia y nuestros derechos solo retroceden, que lo único que conseguimos es evitar que nos obliguen a dar aún más pasos atrás. Pero basta pararse un momento para ver que lo que se repliega, lenta pero inexorablemente, es ese viejo mundo que hasta ahora avanzaba para arrinconarnos. Esa vieja política es como la marea. Al principio no percibes que se retira porque siguen llegando las olas pero cuando te quieres dar cuenta, han dejado libre la mitad de la playa. Lo viejo está dejando paso a lo nuevo. Se va Rubalcaba, llega Ada Colau. Se va de la política uno de los mastodontes de ese antiguo régimen de partidos piramidales y aplastantes que han caído en el autismo, se presenta a unas elecciones municipales por Barcelona uno de los símbolos de la política ciudadana de iguales. Se va esa gran política que vive tan arriba que no ve lo que pasa abajo, llega la política pequeña que trata de resolver los grandes problemas. Y llega desde abajo, desde los municipios, desde la calle. Se va la vieja política porque la nueva forma de entender la política exige a los responsables políticos que asuman sus responsabilidades. Se va Willy Meyer de Izquierda Unida por tener un fondo de pensiones en una Sicav y esto obliga a Cayo Lara a anunciar un proceso de primarias para abrir el partido y asumir la renovación que ha estado evitando durante demasiados años. Se va también Magdalena Álvarez porque está imputada en un caso de corrupción. Pero aún se tienen que ir cientos de imputados que ensombrecen las listas con su nombre. Aún se tiene que ir la cara más oscura de lo viejo. Hoy cinco personas eran detenidas por intentar evitar el desahucio de una familia con un bebé de 20 días en el barrio madrileño de Usera y unos policías eran fotografiados riéndose durante el desalojo. Esa prepotencia insensible de los que mandan puede que no se vaya nunca pero ahora su risa idiota queda retratada y les deja en evidencia. Lo viejo aún se ríe pero empieza a tener la sonrisa congelada porque ve que ya no manda tanto como antes. El gobierno afora al viejo rey por un procedimiento exprés muy discutible pero no puede impedir que un juez impute a su hija por colaboración en delitos muy graves. La vieja política ya no lo tiene todo bajo control y por eso da puñetazos en la mesa de los despachos y las redacciones. No hay más que ver la ridícula campaña de demonización de Podemos y Pablo Iglesias. No se dan cuenta de que sus puñetazos prolongan y amplifican el terremoto que desató la nueva política en las urnas. Por supuesto ni todo lo viejo se irá ni todo debe irse sino solo aquello que corrompe este país. Tampoco lo nuevo es bueno por el hecho de ser joven, pero es evidente que necesitamos una nueva forma de actuar que entierre nuestros peores errores del pasado. La marea de lo viejo se retrae aunque volverá a golpear una y mil veces. Pero ahora están dejando un hueco en la orilla. En lugar de retroceder, demos un paso adelante.

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