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JUEGOS

Jugar no es cosa de niños

Los juegos de rol y los de mesa viven una segunda juventud. En este 2014 se cumplen cuarenta años de la publicación del primer juego de rol en nuestro país

Dungeons & Dragons ha cumplido cuarenta años en este 2014. El primer juego de rol publicado en nuestro país estaba en manos de adolescentes de hace dos décadas que a día de hoy mantienen esa afición y siguen jugando... cuando no tienen que cambiar pañales. Hay canas, muchos tienen hijos, y los juegos de rol, como los de mesa, siguen siendo su hobby prioritario. “Estamos empezando a ver padres que meten en el juego a sus hijos y no sabemos en el futuro que saldrá de esa temprana iniciación en esta afición”. Quien así habla es Pablo Jaime Conill, más cerca de los cuarenta años que de los veinte, y uno de los creadores y editores de un juego publicado por sus propios medios este mismo año: Walküre, una obra que parte de la base de que la II Guerra Mundial terminó en empate y aliados, nazis y soviéticos siguen disputándose el dominio del espacio. Este juego español logró recaudar mediante un mecenazgo en Internet más de 22.000 euros que han permitido que vea la luz. También ha dejado atrás su infancia Jorge Coto, editor independiente de una revista dedicada a esta afición. Suma más de dos décadas jugando. Cree que los tiempos en los que el rol tenía mala prensa han ido quedando atrás, pero aún quedan rescoldos: “Es una afición como cualquier otra. Debido a ello, pueden gustarle a personas de todo tipo”. Eso sí, reconoce que el paso tiempo ha provocado que la media de edad de los jugadores haya aumentado: “me gustaría que el público al que vamos fuera joven, pero sabemos que no lo es”.

El juego como elemento socializador y creativo se mantiene después de la infancia y adolescencia. Tanto es así que en Estados Unidos se ha puesto en marcha un Instituto Nacional que estudia los beneficios de seguir jugando en la edad adulta. En España, el juego sigue siendo un modo de entretenimiento social que queda reducido al ámbito privado. Más de veinte años lleva jugando Justo Molina, quien desde hace más de uno mantiene un canal en Youtube especializado en reseñas de juegos: “es ocio social y creativo. Y el hecho de que gente conocida como Álex de la Iglesia o George R.R.Martin juegue ha hecho que tengamos mejor prensa”. Martin, el conocido autor de Juego de Tronos, ha bendecido el juego de rol basado en su obra y ha supervisado toda la edición. El cineasta español es un reconocido aficionado, editor de módulos de juego no oficiales e incluso fundador a finales de los 80 de un club de jugadores en Bilbao.

Cerca de 3000 personas siguen también la labor de Jesús, un gallego dedicado ahora a su propio canal de Youtube después de más de 15 años de afición: “En este momento de mi vida los juegos de rol son una forma de conocer gente nueva y también una manera de expresar mi creatividad”.

Clásicos que resucitan

Dungeons & Dragons inició un camino que durante los años 80 recorrieron nuevos juegos que seguían la estela de películas o libros de éxito, como Star Trek, Star Wars o El Señor de los Anillos (que este año también está de aniversario como juego: tres décadas tiene ya). La obra de Lovecraft ha alcanzado mayor repercusión en España por el juego de La Llamada de Cthulhu (cuya primera edición es de 1981) que por la venta de sus propios libros. Vampiro La Mascarada adaptaba en 1991 el mito del no-muerto; y a día de hoy este ser sobrenatural sigue siendo protagonista de películas, libros y series. Este pasado mes de septiembre, más de medio millar de aficionados celebraban la reedición de este juego en un hotel de Madrid. Muchos de ellos compraron la primera edición cuando eran niños y ahora manejan una nueva versión que quizá llegue a sus propios hijos. Es el caso de Alfonso Barceló, que lleva una asociación dedicada a estos juegos en Zaragoza y vino hasta Madrid para celebrar el aniversario de Vampiro. Tiene un niño pequeño: “mantengo las ganas de seguir y de jugar. Con el niño me organizo gracias a la ayuda de la madre”. A ella la conoció precisamente por compartir esta misma afición. El juego, sea de rol, mesa o de otro tipo, forma parte del crecimiento de todo niño, pero hacerlo de adulto es más complicado: “la estabilidad ayuda, pero está claro que no se puede jugar tanto como antes. Ahora bien, en circunstancias normales, los hijos no son excusa para dejar la afición. Tengo un amigo de otro club de Zaragoza que tiene tres”. Y sigue tirando dados. 

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