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Venciendo a los monstruos del miedo

Los juegos de rol están comenzando a utilizarse como método para ayudar a los niños a socializarse y a vencer inseguridades y terrores nocturnos

A veces roban pequeños objetos de la casa. Otras veces se esconden. Algunos hacen travesuras, mientras que otros están tristes. Habitan en el armario, debajo de la cama. Prefieren aparecer cuando es de noche. Los monstruos pueblan las pesadillas y temores de muchos niños, pero no es imposible vencer esos terrores. 

Ese es el objetivo de "Pequeños detectives de monstruos", juego de rol escrito por dos jóvenes, Álvaro Corcín y Patricia de Blas, que es a la vez entretenimiento y herramienta para que los más pequeños puedan resolver sus preocupaciones cotidianas. Los pequeños, y sus padres con ellos, forman parte de una agencia de detectives que debe encontrar a un monstruo en concreto por la casa. Interactúan unos con otros con búsquedas y adivinanzas. "El juego se planteó desde un principio de manera que pudiera ser utilizado con el fin de ayudar a superar los miedos infantiles", nos cuenta Corcín. Aquí los monstruos no son tan malos como los pintaban e incluso se pueden convertir en buenos gracias al trabajo en equipo de pequeños y mayores. La colaboración es fundamental para ir resolviendo misterios.  "Ya no serán esos monstruos que aparecen cuando estamos solos y asustados, sino que serán más bien los monstruos que juegan con nosotros y nuestros padres". No hay daños ni armas. Y el premio tiene la forma de medallas y pegatinas por los éxitos conseguidos.

El rol en la educación

La obra de Corcín y De Blas se dirige sobre todo a niños muy pequeños, pero el papel de la interacción y la resolución de problemas mediante el juego también se está introduciendo poco a poco en las aulas. "Rol Educa" es un proyecto que recoge esa intención para implementar mecánicas propias de los juegos de rol en la escuela.

Su fundador, David Gutiérrez, comenzará a probarlo en enero en dos colegios de Algeciras. "Potenciamos los conocimientos, habilidades y actitudes que el alumno necesita para su desarrollo personal, ejercer debidamente la ciudadanía, incorporarse a la vida adulta y ser capaz de continuar aprendiendo a lo largo de la vida", dice David, quien recuerda que esas son las competencias básicas exigidas por el propio Ministerio de Educación. El proyecto impulsa la creación de juegos con la participación de profesores y padres en los que se deben seguir unas reglas de comportamiento, pero donde se evitan las referencias violentas. Se busca además fomentar el buen ambiente en los centros de estudio: "el papel que desempeña el profesor es fundamental y es una forma especial de que la relación alumno-profesor sea más grata y amena". Esos juegos pueden desarrollarse en clase, pero también fuera, abriendo la puerta a nuevas actividades extraescolares que ayuden a la formación escolar mediante el juego.

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