JANE WILDE HAWKING

“Creo que Stephen Hawking quiere que le recuerden como a Einstein”

La exmujer del científico escribió su historia en 2004, hoy recogida en el filme 'La teoría del todo'

Jane Wilde Hawking, en los estudios de la Cadena SER. / Fotografía: MARÍA HERRERA. Vídeo: J. A. MERAYO

Mientras algunos de los acontecimientos y fechas se retocaron y cambiaron de orden para adecuarlos a la narrativa del cine, La teoría del todo es, según Jane Wilde Hawking —firmante del libro en el que está basada—, fidedigna en lo esencial: la manera en la que cuenta los sentimientos que ella y su marido, el célebre científico Stephen Hawking, desarrollaron hacia el otro y hacia las dificultades que encontraron en su matrimonio. La esclerosis lateral amiotrófica que padecía este último no hizo sino avivar el relato de superación y la fama de un cosmólogo a quien la dolencia no apartó de su afán por ser, según cuenta la misma Wilde, recordado como Einstein. Nada menos.

La autora de Hacia el infinito, —título de la obra de la que parte la película—, recoge en ella sus 25 años de convivencia junto a quien quiso que su mujer y madre de sus tres hijos fuera, además, su única enfermera. Lo relata con más templanza que en 1999, cuando publicó un primer trabajo sobre la vida del científico solo cuatro años después de su divorcio. "Se me acusó de rencor", recuerda Wilde, quien pide comprensión y añade, a la lista de inconveniencias, la fama y la fortuna, las cuales, relata, le dieron todavía más trabajo. Este último libro sí habla más del teórico que sigue buscando esa explicación global a la que alude el título de la película, y no tanto del marido y paciente.

"La cinta me decepcionó y me agobió un poco al principio, porque nuestra vida era más dura de lo que aparece en ella. Con el tiempo, me lo tomé de otra manera", reconoce la autora —y filóloga—, en castellano, que también justificó la publicación de este segundo título: si no lo hubiera hecho ella, sentía, "lo hubiera hecho otro escritor, de manera harto menos veraz". No en vano, la que se casara con Hawking incluso después de conocer su enfermedad, así como el hecho de que los médicos le dieran un horizonte de dos años de vida, sigue viviendo a siete minutos de él y visitándole periódicamente: "Cada dos semanas, para asegurarme de que todo está bien".

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