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MIÉNTEME CINE

Un mundo oscuro

SÁBADO 10:00H. Carlos López-Tapia viaja hasta el siglo XVIII, a la última generación de occidentales que vivió rodeada de velas, palmatorias y similares, un mundo bastante oscuro

Instituto de Energía Solar de la Universidad Politécnica de Madrid

Esta imagen que muestra una treintena de placas solares, algunos tubos de captación de gases y elementos de otros experimentos, concentra algo más que los fotones que llegan a ella tras un viaje de ocho minutos y 150 millones de kilómetros, desde el Sol. También representa un esfuerzo continuado en el terreno de la energía solar que nos hace ocupar una posición que nuestro país desearía tener en muchos otros aspectos, porque supera las posibilidades que una nación con nuestra renta per cápita suele poder permitirse.

El profesor y padre de la energía solar, Antonio Luque, creador del primer rayo láser español y del primer Instituto de Energía solar de Europa -posiblemente del segundo del mundo-, nos cuenta en el audio de la sección la situación ante la que nos encontramos respecto a esta energía. Tenemos una red de distribución y gestión eléctrica de las más competentes del mundo, empresas capaces de ofrecer energía solar a comunidades californianas de casi cien mil personas, podemos representar a Europa en la investigación internacional, pero la política energética ha perdido potencia respecto a una situación sin alternativa, la única opción sostenible de energía: la solar. Luque, que se prodiga poco en los medios de comunicación, nos recuerda que hace seis años España era la primera productora y vendedora de células solares del mundo, mientras que hoy no ha conseguido todavía la financiación necesaria para el proyecto que podría resolver el gran reto de la energía solar en este momento: su almacenamiento.

Antonio Luque / Instituto Energía Solar

A sus más de setenta años, Luque continúa siendo el alma de la organización que concentra a estudiantes y científicos que más influirán en la vida cotidiana de las dos siguientes generaciones, la fuerza que iluminará y calentará el futuro. La base es la unidad de energía bautizada hace ya noventa años como Fotón, un diminuto fragmento de energía liberada al colisionar dos átomos de hidrógeno en el interior de una estrella, y fundamento de la física cuántica.

el Instituto de Energía Solar localizado en la Universidad Politécnica de Madrid, acoge a medio centenar de personas, entre profesores y estudiantes, que muestran en el video, editado por los propios alumnos para nuestra sección, la esencia de su trabajo.

En la primera década de este siglo, el director del Museo Británico seleccionó cien objetos de su institución para reflejar toda la historia de la humanidad. al alcanzar el final de la obra se pregunta: ¿Cómo debería terminar esta historia del mundo? ¿Qué objeto podría resumir el mundo en 2010, encarnar los intereses y aspiraciones de la humanidad, hablar de experiencia universal y al mismo tiempo tener una importancia práctica, material, para muchos de nosotros en el mundo de hoy?

Tras algunas discusiones se aceptó que el objeto número 100 que cerraría la historia tenía que ser un objeto tecnológico, y el principal candidato fue un Smartphone, porque une instantáneamente a millones de personas, convoca a enormes multitudes con mayor eficacia que ningún tambor de guerra, y, donde se dispone de acceso a internet, lleva el conocimiento mucho más allá de lo que soñara la Ilustración. Pero el teléfono fue desechado cuando alguien señaló que dependen de que haya siempre electricidad disponible; sin electricidad, los teléfonos móviles resultan inútiles.

Así que el objeto elegido fue un generador de electricidad que podría suministrar energía a los 1.600 millones de personas que hoy carecen de acceso a una red eléctrica. Pero hace mucho más, porque podría transformar su forma de vivir. Se trata de una lámpara que funciona con energía solar; un pequeño kit integrado por un panel fotovoltaico del tamaño de un marco de sobremesa para fotos y una linterna de plástico que contiene una batería recargable. Cuando el panel solar se expone a ocho horas de sol brillante, la lámpara puede proporcionar hasta 100 horas seguidas de luz blanca. A plena carga puede iluminar una habitación entera, lo suficiente para permitir a una familia que carezca de electricidad vivir de una forma completamente nueva. El kit completo cuesta unos 32 euros.

A LA LUZ DE LAS VELAS

Barry Lindon (Kubrik 1975)

Para muchos hispanohablantes el término elucubrar es sinónimo de proyección mental; para nuestros antepasados grecorromanos equivalía a alumbrarse. La palabra latina "lucubrare", significaba trabajar a la luz de una lámpara.

La luz artificial que nos ha iluminado en exclusiva a la mayoría de los humanos hasta el siglo XIX ha sido la que desprende el fuego, y es habitual creer que el soporte más frecuente era una vela. No es así. el aceite en lámpara, luz muy incómoda para representar en las imágenes del pasado que deposita el cine en nuestra memoria visual, ha sido el combustible más empleado. Un mecánico de Yorkshire en la Inglaterra en pleno crecimiento industrial del siglo XIX, Thomas Wood, no ganaba lo suficiente para comprar una vela, y aunque no dejaba de alquilar a muy bajo precio el periódico, cuando carecía ya de actualidad, lo tenía que leer a la luz de la lumbre.

Aún así, Stanley Kubrick decidió que para hacer la película histórica más fiel que nunca se hubiera hecho, lo idóneo era la luz de las velas; al fin y al cabo su protagonista, Barry Lindon, se movería en una sociedad de nobles y burgueses que podían permitírselas. algunos de los esfuerzos y problemas que supuso el rodaje se reflejan en el audio de la sección.

Test de combustión. A la izquierda vela de parafina. A la derecha la de cera de abeja / Paqui Ramos

Jesús Villena, responsable de la fábrica de velas ARLIT atendió nuestra propuesta de realizar un test de combustión con dos velas de tamaño similar, una de cera de abeja al cien por cien y otra de parafina de la mejor calidad. Aunque renunciamos a la idea original de realizar toda la sección a la luz de las velas, por razones de seguridad, si pudimos valorar al final de la sección cual es la opción más adecuada para elegir cera o parafina.

Lagar de cera romano en el Aula Apícola de Azuqueca / Paqui Ramos

Para profundizar un poco más en la historia de las velas nos acercamos a la Alcarria,  al Aula Apícola Municipal de Azuqueca de Henares. Su coordinador Agustín Arias Martínez, nos muestra un antiguo lagar de cera romano. Antiguamente, una vez castrado el panal, se llevaban los panales y se fundían en las calderas de cobre de la hornilla. La cera líquida se vierte en el macho alternándola con capas de esparto para filtrar las impurezas. Cuando el macho está cargado de cera se acciona el pisón con la palanca y se prensa. Se enfría y ya está la torta de cera preparada para manipular.

Percha para bañar bujías y hacer velas / Paqui Ramos

Ya en el taller del Aula se enseña a hacer velas tanto con moldes como con maquinarias mucho más antiguas, como esta percha para bañar bujías: Se colgaban los pabilos en unas perchas en forma de rueda que se colocaban sobre la paila (donde se ponían la cera derretida). El cerero vertía cera sobre cada pabilo e iba haciendo girar la rueda. A cada vuelta completa, se añadía una capa más de cera hasta llegar al grosor deseado. Para hacer cirios se unían varias de estas velas y se bañaban de cera hasta unificarlas.

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