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El país que une a Snowden, Assange y Obama

Wirtland es la nación virtual con más ciudadanos. Tienen bandera, moneda y documento de identidad. Ha dado asilo a dos de los hombres más perseguidos y les sigue el propio presidente de EEUU

No tiene territorio. Ni montañas ni costa. Ni capital. Pero más de 5000 personas aseguran ser ciudadanos de pleno derecho de este país. Wirtland es una nación virtual nacida en 2008. Internet es su territorio y desde allí han ido creciendo en población y creando distintos elementos distintivos.

"Acogemos a quienes están descontentos con su nacionalidad. Es cierto que no podemos darles de momento beneficios materiales, pero sí la sensación de pertenecer a una comunidad en la que las cosas se hacen de otra manera". Quien habla así es Christopher Luengo, Ministro de Exteriores de esta nación virtual. Añade que su objetivo final es ser reconocidos como país, aunque creen que probablemente las sociedades actuales no están preparadas para ese cambio. Mientras tanto, han buscado notoriedad otorgando la nacionalidad a Julian Assange y a Edward Snowden. Además, la cuenta oficial de Barack Obama en Twitter les sigue en las redes sociales.

Moneda, pasaporte y bandera

Wirtland tiene sus propios símbolos, los cuales carecen de toda validez internacional. También tiene un periódico digital y un instituto en el que economistas y juristas analizan la viabilidad futura de un Estado cibernético. Además, convertirse en ciudadano de este país es un proceso tan sencillo como enviar un correo electrónico solicitándolo. Si la persona así lo desea, recibirá además un carné de identidad plastificado. En la búsqueda de reconocimiento internacional, se plantean adquirir algún territorio pequeño en el Pacífico o bien intentar lograr un estatus similar al de la Orden de Malta, que carece de territorio, pero actúa en algunos campos como un país soberano.

"Cuando tengamos la población suficiente, instauraremos un sistema parlamentario y de participación política por Internet", nos cuenta Luengo, "mientras tanto, funcionamos como una monarquía con un canciller". Sus monedas se han convertido en un primer método de lograr ingresos con los que al menos mantener sus servidores, ya que son piezas preciadas para coleccionistas.

Ofrece también la posibilidad de convertirse en un lugar en el que establecer la sede de empresas cuyos negocios estén centralizados en la Red, aunque la falta de instituciones reconocidas hace que de momento esta intención no pase de ser un proyecto a futuro. Los dirigentes de Wirtland toman como ejemplo la influencia que un territorio no reconocido como Estado independiente como es Silicon Valley tiene sobre las decisiones empresariales en todo el mundo. En ese camino hacia lo que aún es una utopía destacan también sus analistas que en sociedades virtuales es más difícil llegar a conflictos armados. 

De momento, este país virtual está muy lejos de ser más que una anécdota, pero entre tanto es un lugar donde no hay contaminación, atascos, catástrofes naturales o presiones de ninguna troika.

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