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#DESCUBRIENDO

Flores lavanda para las tumbas perdidas

Desde los sepulcros desparecidos de los grandes nombres de la Historia hasta los campos purpurados de la Alcarria

Cultivos de lavandín y espliego se doran a la luz del atardecer en Guadalajara. /

¿Dónde está Velázquez? ¿Y Quevedo? ¿Se sabe a ciencia cierta que éste último yace en Villanueva de los Infantes? No. Por lo tanto, sus tumbas se encuentran en paradero desconocido, como la de García Lorca,  William Shakespeare o Diego Velázquez. Aunque recientemente se ha empezado a indagar en la supuesta sepultura, que se cree, contiene los restos del más ilustre de los escritores en castellano, Miguel de Cervantes. Pero las certezas son siempre sibilinas y escuálidas cuando no se pueden cotejar los datos obtenidos al 100%.

El egiptólo Nacho Ares planea sobre el sino de grandes personajes de la Historia y sus enigmáticos y, hasta ahora, perdidos enterramientos. Como el de la reina Cleopatra o el mismo Alejandro Magno. Nada se sabe a ciencia cierta. Nada. Sólo quedan bosquejos y legajos antiguos que nos sitúan más o menos en una ciudad, en un territorio o en un país, como en el caso de Gengis Kan, del que se cree, descansa en algún lugar remoto de las mesetas áridas de Mongolia. Allí, entre yurtas y montañas, entre nómadas trashumantes, puede que reposen los restos del azote de oriente.

Igualmente, en el otro lado del mundo se sufre la misma tesitura. Atahualpa, el último emperador inca se encuentra en algún lugar ignoto de la selva amazónica del Perú o, quien sabe, quizá fuera del país. Precisamente en este territorio, ahora inmerso en problemas de otra índole bien distinta, se encuentra el rapero Chojín, que continúa su periplo por Iberoamérica en busca de sinergias con artistas indígenas, dentro de la actividad de su gira social. Y es que en el país del Tahuantinsuyo ha encontrado nuevas alianzas con grupos locales para seguir trabajando su proyecto de rap contra el racismo.

La Provenza española

El final del viaje de hoy acaba en casa. En pleno corazón de la península ibérica. Concretamente en un lugar que sirvió a Camilo José Cela para emprender su más ilustre viaje. La Alcarria. Es aquí, en esta región famosa por su miel y su aceite, donde ponemos la lupa íbera para fijarnos en lugares que se suelen escapar de las ofertas turísticas convencionales.

Es así el caso de Brihuega, que alberga, entre otros tesoros, una antigua alcazaba árabe denominada ahora Castillo de la peña bermeja, por supuesto no exento de leyenda, o el Museo de Miniaturas del Profesor Max, en honor a Juan Elegido Millán, un prestidigitador de los años 60 que comenzó a coleccionar miniaturas en sus múltiples viajes alrededor del globo, hasta alcanzar la friolera de 35.000 piezas. De hecho, el museo conserva una pajarita de papel realizada por D. Miguel de Unamuno, considerada una de las más pequeñas del mundo.

Pero no solo esto nos puede ofrecer la localidad, sino también una red de galerías subterráneas de los siglos X y XI, y como colofón, una versión en miniatura de la Provenza. Sí, la Provenza alcarreña; puesto que la ciudad está rodeada por hectáreas y hectáreas de preciosos campos violetas, en las que se cultivan diversos tipos de lavándula, una familia de plantas aromáticas muy cotizada en la aromaterapia y la industria perfumista.

Lavandín supra, grosso o abrial, junto con espliego o lavanda, es lo que podremos encontrar en los campos que rodean el municipio briocense y que tiñen los campos de la Alcarria de un intenso color malva al atardecer.

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