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#DESCUBRIENDO

Eugenia de Montijo y Don Quijote

Nacho Ares nos acerca hasta la ampliación del farónico Canal de Suez y Julio Llamazares nos relata su periplo recorriendo la ruta del hidalgo de La Mancha

"Os lo prometimos.Aquí lo tenéis." reza la publicidad de la inauguración del renovado Canal de Suez. /

La semana pasada se inauguraba la ampliación del Canal de Suez, el corredor marítimo que une Mar Rojo y Mar Mediterráneo, un pasillo de agua que se extiende a lo largo de 72 km y que permitirá que aumente el flujo de navíos diarios pasando de los 47 actuales hasta casi un centenar.

Nacho Ares, egiptólogo y compañero de esta casa, nos da unas breves pinceladas de cómo se ha construido y lo que representa para el pueblo egipcio esta obra faraónica moderna.

Fue en el año de 1869 cuando se inaugura el primer tramo de este Canal, que constituye actualmente la primera fuente económica del país del Nilo. Y se cree que para que se finalizase, perecieron hasta 100.000 personas. Pero ha trascendido mucho más la proeza de la construcción y lo que ha supuesto para el país, que la catástrofe de la pérdida de vidas.

Hoy Egipto es un país que se sigue modernizando paulatinamente, y que se siente orgulloso de su propia identidad. El empoderamiento nacional hace que esté todo lleno de banderas, se entonen cánticos y la comunión entre poder y pueblo sea total.

Pero no es la única obra colosal moderna del país, ya la presa de Asuán (que derivó en que ahora en Madrid podamos presumir del templo de Debod) ya fue toda una proeza de la ingeniería.

Proezas que se remontan décadas atrás, como aquella avenida gigantesca que secciona El Cairo en dos, para conducir por una vía perfecta hasta la meseta de Giza. Esta ruta, fue diseñada por un enfebrecido Ismail Pachá (Jedive de Egipto por aquel entonces), para agasajar a la granadina Eugenia de Montijo, emperatriz consorte de Francia, por su matrimonio con Napoleón III Bonaparte.

La española fue de las primeras personas en cruzar el Canal de Suez, concebido por el diplomático francés Ferdinand de Lesseps. Obra que era el destino original de la Estatua de la Libertad, que no pudo llegar a su objetivo por motivos logísticos y terminó luciendo en su emplazamiento actual, frente a la isla de Manhattan, en Nueva York.

De ruta quijotesca

De vuelta a nuestro país, damos un rápido repaso por tierras de Castilla La Mancha para conocer sus parques, sus molinos, volcanes y castillos emblemáticos, para finalizar con un repaso por toda la ruta cervantina de la mano del y periodista Julio Llamazares.

El también periodista, está publicando en el diario El País los pasos que sigue su excursión tras las huellas del ingenioso hidalgo, que atraviesa el tuétano de la península ibérica en sus correrías y aventuras hasta llegar a Barcelona, donde finalmente es derrotado por el Caballero de la Media Luna, que le obliga a retornar a casa.

Llamazares alude al paisaje que se encuentra como onírico y moldeable, donde se degusta un claro poso cervantino "a veces tragicómico, como en el caso de Puerto Lápice, atestado de turistas japoneses".

"Cervantes cervantizó el paisaje español, no solo La Mancha, también el Ebro, Cataluña... y su particular mirada pasó a formar parte del imaginario colectivo".

El autor finaliza con una reflexión que nace del término Geopoesía, acuñado por el profesor Pedro García Martín, y afirma que "el escritor convierte en poesía la geografía y el paisaje acaba imitando las descripciones del escritor". "Uno ya no puede cruzar la Mancha sin verla con los ojos de Cervantes. La Mancha es el alma de Don Quijote".

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