¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

Pieles Rojas

Este libro es una historia sucinta de las principales naciones y tribus indígenas de Canadá y Estados Unidos basada en los relatos de los exploradores que sucesivamente fueron entrando en contacto con ellas.

De este modo es también la historia de la penetración de los europeos en Norteamérica, acompañada de breves biografías de los hombres extraordinarios que la hicieron posible.

Aun siendo conscientes de que los términos “pieles rojas” e “indios” están actualmente en desuso en los Estados Unidos, y de que se prefiere sustituirlos por “indígenas”, “nativos” o “primeros americanos”, lo hemos preferido a todos ellos para dar título a este libro por ser el que mejor y más concisamente delimita nuestro tema: un recorrido por las distintas tribus que poblaban América del Norte, excepto los esquimales y aleuts, cuyas características antropológicas y culturales los hacen muy diferentes a los demás nativos americanos. Además de que “pieles rojas” e “indios” eran los nombres que los europeos y sus descendientes les dieron en el dilatado periodo de tiempo que abarca este trabajo: desde finales del siglo XV, cuando los blancos avistaron por primera vez a los indios, hasta finales del siglo XIX y principios del XX, cuando cesaron definitivamente los enfrentamientos de las últimas tribus guerreras con el gobierno de los Estados Unidos.

Aunque existen miles de trabajos serios y rigurosos sobre los indios americanos, y a pesar de que la literatura, el cine y la televisión han difundido hasta la saciedad muchos aspectos de la cultura india (atuendos, penachos, danzas, cánticos, armas, costumbres guerreras...), es muy poco lo que conoce el público en general sobre la historia de estos pueblos. Se da además la circunstancia que lo que estos últimos medios han difundido son retazos, más o menos verídicos, sobre las naciones más belicosas, como los apaches y las que vivían en las grandes llanuras que se extienden al este de las Rocosas (sioux, cheyennes, comanches, kiowas, etc.), y que estos relatos frecuentemente reflejan sólo una época determinada: mediados del siglo XIX.

Los indios no conocían la escritura. Todo lo que se sabe de ellos antes de la llegada de los blancos está basado en sus tradiciones orales sobre su origen, sobre las hazañas de sus antepasados, o sobre sus creencias religiosas, más algunas pictografías y algunos restos arqueológicos; no es, por lo tanto, Historia, sino Prehistoria. Su Historia comienza cuando aparecen los primeros testimonios escritos sobre ellos, tras sus encuentros con los exploradores blancos, que tuvieron lugar en el siguiente orden: españoles, franceses, ingleses, holandeses, suecos, rusos y americanos.

Basándonos en sus relatos, a veces escritos por ellos mismos (diarios, memorias, cartas) o recogidos por los cronistas de sus versiones orales sobre sus observaciones y las experiencias vividas, nuestro propósito es exponer, de la manera más objetiva posible -y también lo más amena posible, porque los hechos históricos pueden ser tan apasionantes como una buena novela- cuándo y dónde se produjeron los primeros encuentros, en qué ambiente se desarrollaron, quiénes fueron los exploradores y quiénes fueron los indios que los protagonizaron y, finalmente, cuáles fueron las reacciones inmediatas y las consecuencias a largo plazo de estos primeros contactos.

El largo periodo en el que se fueron produciendo los primeros encuentros se inicia en 1513, cuando la expedición de Ponce de León desembarcó por primera vez en Florida y termina en 1806, cuando regresó a San Luis, entre la enorme alegría de sus compatriotas y después de dos años de ausencia, la expedición, que ya se creía perdida, y que había sido enviada por el presidente Jefferson para llegar a la costa del Pacífico desde el interior, descubrir toda una extensa zona hasta entonces inexplorada y entrar en contacto con las últimas tribus desconocidas.

Al hablar de los primeros contactos entre blancos e indios nos referimos, como es lógico, a los que se realizaban con el conocimiento y la aprobación de los gobiernos de los países de origen de los primeros expedicionarios, y que son de los que ha quedado testimonio documental. Sin duda que hubo otros muchos de los que no han quedado noticias, posiblemente porque la mayoría fueron ilegales y se hacían sin permiso de las autoridades correspondientes: aventureros excéntricos, buscadores de tesoros, cazadores furtivos, traficantes y contrabandistas de toda laya y, sobretodo, los brutales y temidos cazadores de esclavos. El violento rechazo de algunas tribus a los extranjeros, sin que previamente hubiera mediado gesto o palabra alguna evidenciaban que aquellas gentes habían sufrido ya desagradables experiencias con otros blancos.

Este libro es a la vez la historia de la entrada e instalación europea en América del Norte, y de los diferentes objetivos, modos de actuar y comportamiento con los indígenas por parte de exploradores y colonos según sus países de procedencia, así como de los últimos resultados de los distintos puntos de vista y actuaciones.

Por último, hemos querido revivir la denodada lucha contra los blancos de los jefes y grandes guerreros indios en defensa de sus tierras, de sus modos de vida y de su libertad y, sin que esto represente contradicción alguna con lo anterior, también hemos pretendido rememorar la gesta de los pioneros que emprendieron la ingente aventura de internarse en territorios desconocidos y plagados de peligros, sin más recursos que su audacia, su valor, su capacidad para afrontar las mayores privaciones y su tenacidad en llevar a término unas empresas, que aunque no siempre fueron coronadas por el éxito, en nada eso desmerece su esfuerzo ni es obstáculo para que reciban el honor del recuerdo.

Cargando