PALMERAS SALVAJES

Tics teocráticos de Facebook

Facebook ha inventado un modo nuevo de comunicarse. Y ha elegido en ese modo nuevo una política conservadora, a veces ultra, en la que no tienen cabida los pezones, las nalgas

Facebook es una empresa privada que ofrece un servicio gratuito. Una empresa que por su actividad tiene una función parecida a la de una nación. Una nación que regula la convivencia y propicia la interacción de más de 1.500 millones de personas. Para mucha de esa gente Facebook es imprescindible para su trabajo y para su vida. Por eso los debates sobre Facebook tienen siempre una parte especialmente escabrosa. Hasta qué punto una empresa que se ha hecho tan fundamental en la vida de la gente adquiere un compromiso con ella.

Manuel Jabois en los estudios de la Ser / CADENA SER

Eso es imposible. Y el equilibrio tampoco. Cualquiera puede decir: oiga, ellos pueden hacer lo que les da la gana. Como Ikea, si Ikea fuese el único fabricante de muebles del mundo y te prohíbe la entrada. Para eso está la competencia y el libre mercado. Con el matiz de que las redes sociales tienen diez años. Y las sillas unos cuantos siglos. Facebook ha inventado un modo nuevo de comunicarse. Y ha elegido en ese modo nuevo una política conservadora, a veces ultra, en la que no tienen cabida los pezones, las nalgas, en la que se fomenta la delación anónima. Una política en la que están permitidas los videos de decapitaciones del Estado Islámico.

El libro de Luna Miguel, sin embargo, no llegaba a violar ninguna de esas normas. Ni desnudos, ni lenguaje que incita al odio ni violencia o contenido explícito. Nada. Un libro titulado 'El dedo. Breves apuntes sobre la masturbación femenina'. Luna llevaba años en Facebook y allí tenía un álbum de 4.000 fotografías, miles de mensajes, conversaciones, correos, en fin. Nació en los noventa, así que supongo que Facebook en su vida tiene una dimensión diferente a la nuestra. Pero Luna es el ejemplo de hoy. Hay cientos sometidos al capricho y al delirio de Facebook, muchos fulminados de la red por motivos aleatorios o estúpidos. ¿Merece la pena Facebook pese a esto? Desde luego. Pero si tienen tics de teocracia, y hay víctimas de esos tics, supongo que se puede decir.

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