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OPINIÓN

Fraude Volkswagen: ¿No somos clientes como los americanos?

El mundo del motor ha vuelto esta semana a las primeras páginas de los periódicos y los informativos, y no por buenas noticias: sus motores, y específicamente su faceta medioambiental, están dando demasiados problemas. Por un lado, el grupo Volkswagen ha ofrecido recomprar en EEUU casi 500.000 vehículos afectados por el fraude de las emisiones. Por otro, Mitsubishi ha reconocido que miles de sus vehículos también pueden estar afectados por el mal de las falsas emisiones. Y Alemania ha detectado irregularidades en 16 marcas de coche.

Pero vayamos por partes: los alemanes de Volkswagen no han sido capaces de convencer a las autoridades medioambientales americanas de las bondades de sus “retoques” a los coches afectados y han tenido que doblegarse - para evitar juicios - y buscar una operación de recompra y una indemnización a los afectados de unos 5.000 dólares. Es una solución. Lógicamente, los americanos han presionado al límite y ahora se dilucida si aquellos coches que sí tienen “arreglo técnico” también recibirán la indemnización. Unos 10.000 millones de dólares les puede costar la broma. Vamos, la chapuza.

El problema llega ahora para Europa. No puede decirse ni mucho menos que las autoridades europeas – recordemos, por si acaso, que hablamos de una industria alemana – hayan ejercido mucha presión para forzar una salida airosa para sus consumidores afectados. Hay algunas vías judiciales abiertas, sí, pero aquí ya se anuncian para mayo los “arreglos” de los coches, al menos para algunos modelos, como los Audi y los Seat. Nada que ver con la “vía” americana. Y las asociaciones de consumidores, lógicamente, ven una clara discriminación con respecto a los clientes de Volkswagen en EEUU. Algunas, como OCU o Facua han llegado a denunciar la actitud del dimitido ministro José Manuel Soria, que lejos de defender los intereses de los consumidores españoles – unos 700.000 – se ha mostrado condescendiente con la multinacional.

OCU, que pidió inicialmente una indemnización compensatoria de 1.000 euros, que fue rechazada, la misma que sin embargo ofreció Volkswagen a los afectados de EEUU, también exige ahora el mismo trato, como Facua, para los usuarios españoles. Recordemos que hace unas semanas, OCU puso en marcha una campaña, a la que se han unido 6.000 afectados, con el objetivo de plantear una demanda colectiva y que sean los tribunales los que obliguen al fabricante alemán a compensar “adecuadamente a los afectados por este escándalo”. Normal que se sientan discriminados y normal que se anuncien recursos en los tribunales donde, seguramente, perderán tarde o temprano. ¿Tiene algún sentido que unos clientes sean de primera y otros de tercera? ¿Acaso han pagado menos por sus coches?

Por si esto fuera poco, Mitsubishi reconocía hace unos días una manipulación con las emisiones similar en miles de coches, anunciaba que revisará otros modelos de coches posiblemente también afectados y Alemania anunciaba que ha detectado irregularidades similares en 16 marcas, entre las que están las más prestigiosas: Mercedes, Renault, Suzuki, Nissan, Fiat, Alfa Romeo, Jaguar, Hyundai, Land Rover… Vamos, que no se salva ninguna.

¿Sorpresa? Hasta cierto punto, porque se veía venir. El caso es que ahora se van a revisar millones de coches, que es lo mínimo que pueden hacer. “Es increíble que prácticamente todos los fabricantes alemanes hayan hecho trampas y engañado a las normas europeas sobre gases contaminantes”, dijo el portavoz de transportes, Sören Bartol.

Es increíble, sí, pero el desastre para la industria y el engaño a los millones de usuarios afectados debe ser un serio toque de atención para las autoridades europeas y sus dudosos controles. Ahora queda abordar el problemón con soluciones que no sean una rémora técnica ni económica para los afectados. Sin miramientos con un sector tan potente económicamente como chapucero y, a lo que se ve, poco fiable. Y hasta tramposo.

Pero, también, que se pongan mecanismos de control para evitar los fraudes, que ya se venían denunciando desde hace años y ante los que no se han movido ni un ápice. Por lo que se está evidenciando, son un auténtico coladero. Aunque sería todavía peor que hayan mirado demasiado para otro lado para no ver la realidad. Deberán mirarse en el espejo de EEUU, por mucho que allí tengan otros intereses con sus industrias...

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