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"Nos gustan los personajes oscuros e imperfectos, no los héroes de Marvel"

Los novelistas suecos Hans Rosenfeldt y Michael Hjorth, creadores de series como ‘Bron/Broen’ o ‘Los crímenes de Fjällbacka', desgranan las claves del éxito internacional del nordic noir

La sueca Sage Noren y el dañes Martin Rohde, los protagonistas de la serie 'Bron-Broen' ('El Puente') /

Son fríos y cercanos. Comedidos y pasionales. Blancos y oscuros. Michael Hjorth y Hans Rosenfeldt siempre tienen una excusa para matar. Creadores de series como ‘Bron/Broen’ (‘El puente’), ‘Los crímenes de Fjällbacka’ o ‘Marcella’, llevan más de 20 años desmontando el mito sureño de Suecia como un país perfecto. Sus historias retratan una sociedad violenta, perturbada y pervertida, muy alejada de esa imagen del norte como paraíso del bienestar. Ahora se adentran en el mundo de la novela negra con ‘Secretos imperfectos’ (Planeta), el primer volumen de la Serie Bergman.

Con el impulso de los libros de Stieg Larsson, el nordic noir vive una época dorada en televisión y sus producciones se devoran en todo el mundo. Detrás de sus asesinatos, subyace siempre una denuncia a los problemas del sistema. Dicen que no quieren generar discursos políticos, solo emociones para enfrentar al espectador con una realidad cercana que le haga reflexionar. Expertos en construir personajes complejos, atormentados, de una gran profundidad psicológica, rechazan impartir lecciones de moralidad y critican el modelo de héroe clásico que nos vende Marvel.

Con una estética gris, sombría, lluviosa... La frialdad de su pluma se siente en cada capítulo. Novela y series, así funciona este matrimonio adictivo

¿Por qué se hace tan buena novela negra en Suecia? ¿Qué tienen en la cabeza para dominar este género?

Michael Hjorth: "Es una mezcla de muchos factores diferentes. Por un lado tenemos una tradición muy fuerte de escritores de este género desde los años 60 y 70 y, por otro, nos gusta escribir personajes más oscuros. No escribimos personajes como los de EEUU, que son héroes perfectos y maravillosos, sino que los nuestros son imperfectos. También Suecia es un país de éxito y por algún sitio sacan ese lado oscuro que no se refleja en la sociedad".

Hans Rosenfeldt: "En realidad pienso que la cantidad de obras de novela negra, de crimen o policiacas que salen en un país son un reflejo de lo bien que le va a esa sociedad. Son una medida bastante fiel del bienestar, ya que si uno vive en un lugar arrasado por la guerra o con mucha violencia, la tendencia creativa no es escribir sobre esas cosas. Es verdad que nosotros tenemos muchos problemas, como otros países, pero nos podemos permitir escribir este tipo de historias y eso es una señal de que en Suecia nos va bastante bien".

Se han dedicado muchos años a la escritura de televisión y ahora entran en el mundo de la literatura, ¿cómo es el cambio y qué es más difícil?

Rosenfeld: "Como venimos de la televisión seguimos un proceso bastante similar. Siempre empezamos desgranando la trama para saber qué va a pasar. Dónde empiezan los personajes y dónde van a terminar. Y luego escribimos por separado la historia. En ese caso es lo mismo. Lo que cambian son las herramientas. Cuando escribes para televisión o para cine siempre hay mucha gente involucrada en el proceso, tienes actores, escenógrafos, los directores de arte… todos toman decisiones. En el libro, estamos solos, es mucho más trabajo. El producto final en las series se ve influenciado por mucha gente, por ejemplo, la parte del guión involucra a unas veinte personas trabajando y el resultado final está condicionado por unas 200 personas. En cambio, en el libro, somos cuatro, nosotros dos, el editor y la persona que lo publica. Esto es bueno y malo a la vez, pero el resultado final del libro es nuestro totalmente".

Michael Hjorth y Hans Rosenfeldt, durante la entrevista en la embajada de Suecia en Madrid /

Dice Pierre Lemaitre que las series le sirven de inspiración porque unen la narrativa del cine con la inmensidad de la novela. Otro guionista británico, Danny Miller, también pasó de la televisión a la escritura de novela negra. Parece que es un matrimonio perfecto, ¿por qué se complementan tan bien?

Michael Hjorth: "Creo que es mejor matrimonio que el que existe entre cine y novela, y para mí es muy interesante a pesar de que sea más duro porque hay más gente involucrada dando instrucciones. Esa gente puede ser brillante pero también puede ser idiota si no tienes mucha suerte. De todas formas, si todo funciona bien, puede ser muy placentero".

Rosenfeld: "Es más fácil ir de la televisión a los libros y viceversa. El cine es un medio totalmente diferente, pero si quieres hacer una serie necesitas un gran presupuesto y los inversores querrán proteger su dinero. Escribir un libro es muy barato, luego puedes gastarte más o menos dinero en la promoción, pero no necesitas contar con nadie que controle esa inversión".

Hjorth: "La gente no entiende hasta qué punto el presupuesto afecta a la libertad de un creador. Si eres el guionista de una película de Marvel tu libertad como escritor es minúscula, si quieres hacer un giro de guión, habrá 20.000 personas que te dirán que no, porque hay que vender ese juguete en las tiendas. Son decisiones con millones de dólares en juego. Lo maravilloso de escribir un libro es que es la forma de arte menos comprometida que hay porque carece del componente económico".

En países como España tenemos muy idealizada la vida en Suecia. Es un referente de bienestar social y estas novelas rompen ese mito ¿Son estos textos un grito para desmontar esa percepción?

Rosenfeld: "No hay que ir tan al sur como España para ver que ese mito es cierto, ya en Alemania se tiene esta idea de que Suecia es una sociedad perfecta en la que nadie se queda atrás y que aporta bienestar para todos. Por supuesto, esto no es cierto. Quizá es lo que hace tan atractiva la novela nórdica. Cuando aparece algo que demuestra que la percepción es errónea –también hay asesinatos y pobreza-, es atractivo y la gente lo busca. Es bueno saber que en sitios idealizados pasan esas cosas".

Hjorth: "Al escribir, no pensamos así, no vivimos en ese mito en el que nos ven. Sabemos que la vida no es así y no tenemos la misión de romper el mito de que la sueca es una sociedad perfecta".

Además de un género policíaco  o criminal, ¿es la novela negra, televisada o escrita, el gran relato social?

Rosenfeld: "Sí, sin duda, aunque no es algo que busquemos hacer desde el principio. Hay colegas escritores que se interesan en tratar temas como problemas de género, el tráfico de personas o las drogas, nosotros intentamos contar la historia de la mejor manera posible. Sin embargo, es inevitable que cuando escribes sobre crímenes los resultados sean un reflejo de la realidad, ya que ahora los asesinatos que se cometen no son iguales que hace 50o 60 años. Siempre van a ser un espejo de la sociedad. Es algo que hacemos porque el género lo exige. No es nuestro propósito, pero sí, claro que lo hacemos (risas)"

Muchos de los asesinatos en estas historias afectan a mujeres en el entorno familiar fruto de la violencia machista, un tema que nos preocupa mucho en España. Aunque no busquen deliberadamente reflejar la realidad, ¿creen en la televisión y la novela como medio de denuncia de ciertos problemas sociales?

Hjorth: "Es una pregunta muy complicada. Cualquier expresión artística debería reflejar una sociedad, pero personalmente creo que cuando el arte se vuelve demasiado político, resulta aburrido. No es algo que nos toque hacer a nosotros, para mí eso es propaganda. Lo que tenemos que hacer es escribir una historia que sea real, en la que los personajes se desenvuelvan en una sociedad que sea un reflejo de las calles. En ese momento, los ciudadanos también se verá reflejados. Pero a su vez, no contar una historia latente en una sociedad, como omitir la violencia de género, también creo que es un tipo de propaganda".

Rosenfeld: "Lo que sí puedes intentar hacer es sacar esa crítica social de una manera emocional. Si lo haces intentando que la gente piense o sienta de una determinada manera, al final estás generando un discurso, algo que nunca será tan eficaz como generar una emoción, más orgánica y real. Existe una larga tradición de que sean siempre mujeres jóvenes las que son asesinadas en este tipo de libros, incluso en series tan buenas como ‘The Fall’. Nosotros necesitamos cadáveres en nuestras historias, pero ¿tienen que ser siempre mujeres jóvenes? Y si es así, ¿por qué no reflexionamos sobre las circunstancias de esa muerte? Se puede hacer de mil maneras diferentes, al fin y al cabo escribimos ficción y no somos políticos, sino artistas".

El éxito de muchas series ha llevado a su adaptación en otros países, pero no todas han tenido la misma suerte. Por ejemplo, 'The bridge' fue adaptada en EEUU y Francia  ¿Por qué  estos remakes no han funcionado?

Hjorth: "Como vivimos en un planeta cada vez más interconectado, lo que ocurre cuando se compra el formato es que mucha gente ya ha visto el original, y, como en todo, el original siempre es mejor. Se pierde la frescura en las adaptaciones.

Rosenfeld: "Hace 20 años, si hubiéramos visto una serie americana que era una adaptación de una alemana, es muy posible que nunca hubiéramos visto la original y no pudiéramos comparar. Ahora se hace el producto para el mercado objetivo, y 'The bridge', ya sea en su remake americano o franco-británico, estaba adaptada sin saber que iba a ser un éxito".

Hjorth: "El factor económico también importa. Puedes tomar un fenómeno como el de 'The bridge' o el de Stieg Larsson y juntar un montón de dinero para exportarlo a otro país. De esta forma, al querer proteger esa cuantiosa inversión, se van generando pequeños cambios para adaptarse al mercado, de forma que se cargan la frescura y la sorpresa inicial.

Otra de las características del nordic noir son unos personajes muy complejos, con profundidad emocional, atormentados. Decía David Simon que la moralidad era aburrida ¿Están de acuerdo? ¿Creen que ha muerto el héroe clásico?

Hjorth: "Siempre va a haber personajes como Tom Cruise o Tom Hanks en el cine, o películas de Marvel, pero es verdad que eso ha cambiado en televisión. Se debe en parte a que ahora las series se pueden ver seguidas en Internet y eso genera una demanda de ideas más grandes y complejas. Eso hace que se busquen más protagonistas como el de 'Breaking Bad' y menos como MacGyver. Antiguamente, solían sucederse en televisión casos que se abrían y se cerraban, pero la tendencia ahora es generar una historia más larga y compleja como la de 'The bridge', lo cual conlleva a un relato más oscuro".

Rosenfeld: "La credibilidad ahora es un factor muy importante porque incluso con un personaje que sea un agente de policía, ya no buscamos una sola dimensión. Es difícil creerse a alguien que es solo bueno o solo malo, necesitamos una escala de grises. Siempre van a existir series como CSI, el enfrentamiento entre el bien y el mal absoluto, pero lo que quedará para la historia serán los personajes que integren el bien y el mal dentro de uno mismo. Si lo que quieres es crear una historia que perdure, tendrás que generar esa mezcla. Creo que ahí también está la respuesta al éxito de la novela nórdica, porque allí hay una tradición de comprender mejor el punto de vista del asesino y de hacer más comprensible ese crimen. También sabemos que el policía no es 100% bueno todo el rato, también tiene su parte oscura".

 Las series nórdicas también han creado personajes de mujeres fuertes, independientes, a las que le cuesta conciliar entre su vida profesional y personal.  Muchas de ellas presentan trastornos ¿No tienen miedo a que este perfil se convierta en un estereotipo?

Hjorth: "Deseamos que la relevancia de la mujer sea cada vez mayor, pero también es verdad que Suecia tiene una tradición muy arraigada de proteger el papel de la mujer desde la época de los vikingos. Históricamente siempre ha tenido una posición más fuerte que en otros países europeos, aunque no tanto como la del hombre, pero es algo que está cambiando. Existe un riesgo de convertirlo en estereotipo, pero quizá debemos aspirar a ello y se deba buscar como objetivo".

Rosenfeld: "En Escandinavia se ha llegado muy lejos respecto a la igualdad entre el hombre y la mujer. No hemos llegado al final del camino, pero sí mucho más lejos que otros países, y esto se refleja en la creación de tantos personajes femeninos con tanta fuerza. Pero después de las mujeres que hemos visto en 'The killing' o en 'Homeland', va a ser difícil seguir creando personajes femeninos con enfermedades mentales. El caso de Gillian Anderson en 'The fall' es diferente, pues es un personaje femenino fuerte sin ese diagnóstico. Siempre vamos a buscar protagonistas con algún tipo de tara, ya sean hombres o mujeres, pero creo que los días de los personajes femeninos con estos trastornos han terminado".

¿Cómo es el modelo de financiación en Suecia para hacer series de televisión?

Hjorth: "He trabajado bastantes años como productor y he podido ver cómo funciona. Creo que es uno de los secretos que explica por qué funciona tan bien el nordic noir fuera de Suecia. Tradicionalmente siempre hemos necesitado financiar nuestras producciones nacionales con dinero extranjero. Siempre se trataba de una coproducción entre Suecia y Alemania, y cuando tenía éxito, se exportaba al exterior. Es sencillo. Suecia generalmente aporta un 30% de la financiación y el resto lo ponen otros países. En la televisión pública, siempre hay un goteo de dinero constante, por lo que es fácil para ellos planificar a largo plazo. En cambio, en las televisiones privadas sólo se hacen estas series cuando entra dinero. Es muy raro que la televisión pública SVT, por ejemplo, pague la serie al completo, se da entre un 30 o 50% y el resto se financia con capital extranjero o fundaciones de cine. Dado que es imposible llevar a cabo estas producciones sin capital extranjero, no se pueden centrar en los ocho millones de suecos que viven en Suecia, sino que hay que hacer algo más atractivo a nivel universal".

¿Cuál es la historia que aún no han contado y les gustaría escribir?

Rosenfeld: "Dado que trabajó mucho con Dinamarca últimamente, veo la forma en la que ellos están produciendo, y en todas las reuniones piden un documento llamado ‘la otra historia’ que debe detallar las razones por las que esa serie tiene lugar ahora y no en el pasado o el futuro. Es algo imprescindible para hacer la serie. Se trata de buscar una historia en la que sea muy importante lo que está pasando en este momento y que refleje la sociedad actual. Si supiera la historia que me queda por contar, me iría ahora a trabajar y me haría millonario con ella, pero lo que viene creo que serán dramas centrados en el aquí y en el ahora. Debido a las grandes cantidades de dinero que se necesitan para llevarlas a cabo, el mero entretenimiento está llegando a su fin".

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