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#LaMúsicaDeCarrusel Especial MUSE

volvieron Muse. Anoche aterrizó el trio Británico con sus drones, en un espectáculo que será recordado sin lugar a dudas

Desplegaron su maquinaria de destrucción masiva, con un escenario giratorio que les permitió ser accesibles y bien vistos por los 16.000 espectadores que esperaban ser bombardeados por su sonido más potente. Porque ‘Drones’, su séptimo disco, se aleja de sintetizadores e himnos pausados para destrozar a guitarrazos a su legión de seguidores. Se apagaron las luces y comenzaron a salir Navy Seals que rodearon el mastodóntico escenario. Cuatro drones sobrevolaban la pista cuando el pegadizo riff de Bellamy en Psycho destrozó gargantas y puso al público a botar. Sin descanso descargaron ‘Reaper’ y ‘Plugin Baby’.

Sonaron muchos de los ‘hits’ de la banda. No todos, es imposible meterlos en las 2 horas que duró el espectáculo. Pero no dejaron insatisfecho a nadie. ‘The Handler’ fue el primer momento de la noche donde hicieron uso de las enormes lonas que cubrían el escenario. Bellamy, Wolstenholme y Howard eran dirigidos por unas gigantes manos como si se tratara de tres marionetas.

Se dejaba entrever cuales eran las canciones que, del nuevo disco, más orgullosos se sienten y mejor defienden en directo.

El alegato antibelicista, en contra del despliegue armado, los bombardeos y el uso de los drones con objetivo militar llegarían con ‘Uprising’ y ‘Mercy’, uno de los grandes momentos del concierto. Potentes cañones a pie del escenario escupieron una especie de confeti que no era otra cosa que figuras de personas mutiladas.

Y se marcharon. Tras Knights of Cydonia Bellamy apoyó su guitarra en el suelo, Wolstenholme dejó caer su bajo y Howard dio gracias con el clásico ‘Thank you Madrid’. Se fueron sin bises. No volvieron a salir. Igual porque nadie pidió otra. No hacía falta. Muse había ganado de sobra la batalla.

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