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MIGUEL DE LA QUADRA-SALCEDO

Se nos fue uno de los grandes

Se nos había marchado Miguel de la Quadra-Salcedo, el gran Miguel. Para todos los que de una forma u otra nos dedicamos al mundo del viaje y la aventura fue todo un referente desde hace muchos años.

Fotografía de archivo del reportero y deportista Miguel de la Quadra-Salcedo que ha muerto el pasado viernes en su casa de Madrid a los 84 años /

El pasado viernes me desperté temprano como todos los días, parecía que sería un día más, el fin de semana estaba a tiro de piedra. Pero enseguida se tornó en un día triste. Recibí un mensaje telefónico corto pero contundente de mi amigo José Antonio Ponseti: “Miguel ha muerto”. No por esperado, estaba enfermo desde hace tiempo, fue menos impactante. Se nos había marchado Miguel de la Cuadra Salcedo, el gran Miguel. Para todos los que de una forma u otra nos dedicamos al mundo del viaje y la aventura fue todo un referente desde hace muchos años. Con sus documentales soñamos en conocer lejanos países y emprender aventuras y expediciones, queríamos emularle, aunque pronto nos daríamos cuenta que eso era imposible, Miguel era único.

Recuerdo haber visto por televisión cuando era niño, La ruta de Orellana, un documental sobre el Amazonas, allí quería ir yo, quería vivir en primera persona lo que Miguel nos mostraba en imágenes. Pasaron los años, deje de ser niño y por fin pude volar hasta Iquitos, desde esta ciudad peruana recorrí junto a unos amigos, en un viaje increíble, parte de la selva del Amazonas. Fue mi primera experiencia selvática, luego ha habido otras muchas, pero aquella sin duda me marco y Miguel, con sus cautivadoras historias, y aun sin él saberlo, había sido el gran culpable para que yo iniciara aquel viaje. Una y mil gracias maestro.

Miguel fue deportista, explorador, aventurero, corresponsal, un tipo muy culto, de memoria prodigiosa y una persona capaz de embelesar a cualquiera con sus andanzas y conocimientos. Enamorado de muchas geografías era la selva donde más feliz se encontraba. Su físico era impresionante y su mirada sincera y limpia, siempre tenía una palabra de ánimo y aliento y además un gran sentido del humor. Los que trabajaron con él, yo lamentablemente no tuve esa gran suerte, afirman que era especialista en meterse en líos pero también en solucionarlos. Líos y bromas que todos recuerdan con una tremenda sonrisa.

En estos momentos la tristeza se mezcla con la alegría. Tristeza por no tenerle más entre nosotros para poder seguir disfrutando de sus historias y sus proyectos y alegría por saber que un nómada como Miguel no podía quedarse quieto, él lo sabía y por eso decidió irse, además lo hizo el mismo día, 20 de mayo, en que también lo hizo Cristóbal Colon, quizás su navegante favorito. Grande Miguel. Te recordaremos con cariño y con agradecimiento por todo lo que nos trasmitiste y regalaste.

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