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ENTREVISTA

Nazario: “A mí Facebook me ha cerrado la página cuatro veces”

El transgresor viñetista, que presenta sus memorias 'La vida cotidiana del dibujante underground', asegura que sigue existiendo la censura

El dibujante, pintor y fotógrafo Nazario, referente de la Barcelona libertaria durante la Transición, posa con motivo de la publicación de sus memorias bajo el título "La vida cotidiana del dibujante underground", donde da testimonio de sus inicios en el mundo del cómic y de unos años marcados por la transgresión y los excesos con el sexo, las drogas y el alcohol. / ()

El dibujante, pintor y padre del cómic underground que siempre ha mostrado la Barcelona transgresora y llena de excentricidades a través de sus viñetas en las que reivindicaba la libertad sexual, plasma ahora todas esas experiencias vividas en la ciudad condal durante los años setenta y ochenta en el libro La vida cotidiana del dibujante underground. Más de cuatro décadas después, Nazario Luque Vera, de nombre artístico Nazario, considera que la censura sigue subsistiendo hoy en día. “Facebook me ha cerrado la página tres o cuatro veces y me ha obligado a eliminar alguna foto”, ha asegurado en Hoy por Hoy con Gemma Nierga.

Nacido en el pueblecito sevillano de Castilleja del Campo llegó a los 30 años a una Barcelona cosmopolita con sus dibujos y una guitarra bajo el brazo buscando vivir su homosexualidad –la suya y la de sus cómics– con total libertad. Así creó, entre otros tebeos, Anarcoma, su célebre detective transexual que le ha acompañado por siempre.

En esta biografía, el dibujante relata minuciosamente, como buen voyeur, cada detalle vivido en la desconocida movida barcelonesa. “Yo me asomo a la ventana y estoy pendiente de cada movimiento, cada amago de pelea o discusión e intento plasmarlo con mi cámara”. Como ya hacía en sus viñetas.

Las drogas son un capítulo que, tanto por la época como por el ambiente en el que Nazario se movía, no puede faltar en estas memorias. Él mismo admite que el alcohol era lo que mejor le colocaba, hasta que descubrió que tenía una enfermedad. “Me daba mucha brillantez y me ayudaba a comunicarme. Esto era fantástico hasta que asumí que era alcohólico”, ha explicado y ha añadido que, aunque le costó, logró curarse sin ninguna ayuda. Eso sí, siempre habla con orgullo de su verdadera adicción: “El sexo es una adicción que no me preocupa porque me siento muy feliz practicándolo”.

Pero compaginar la vida canalla con la vida profesional no fue fácil para el viñetista, que ha detallado que pocas veces entregaba a tiempo su trabajo porque se distraía con mucha facilidad. “Nunca he sido profesional, no tenía disciplina”.

Aunque son muchas las experiencias que se recogen en estas memorias, no están todas. El dibujante ha escrito más de mil páginas pero aconsejado por su editor han decidido ir poco a poco. “Espero que haya gente joven que le pueda interesar leer el libro para conocer qué hay detrás de Anarcoma que, aunque yo no soy travesti, el mundo que retrato es el mío”.


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