¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

Los Jemeres Rojos, al banquillo por forzar matrimonios: "Sólo había dos historias, o casarse y vivir u oponerse y morir"

Más de 210.000 camboyanos fueron forzados a contraer matrimonio con extraños en ceremonias en masa a las que ni sus familiares podían asistir. El objetivo era dar hijos fieles al régimen

  • Escucha el reportaje de Marisa López

El régimen de Los Jemeres Rojos, que gobernó Camboya entre 1975 y 1979, sembró el terror en su población. Se estima que durante los cuatro años que se mantuvieron en el poder, el llamado genocidio camboyano acabó con la vida de 1,7 millones de personas.

Sin embargo, quizás, una de las prácticas que menos se conocen del régimen son los matrimonios forzados que tuvieron que contraer al menos 210.000 personas, casi un 3% de la población total.

Camboyanos de entre 15 y 35 años fueron obligados a casarse en ceremonias en masa que iban de dos a 300 parejas, formadas entre desconocidos que jamás habían cruzado una palabra entre sí.

"Sólo había dos historias: casarse y vivir u oponerse y morir", cuenta Oknha Mong en el documental 'Matrimonios forzados bajo el régimen de los Jemeres Rojos' del medio 'Phnom Penh Post', que recoge los testimonios de algunas víctimas. El objetivo era convertir la familia en una institución más del régimen. Las parejas tenían que producir hijos leales al gobierno y, por ello, algunas incluso fueron vigiladas durante los primeros años para asegurarse de que mantenían relaciones sexuales.

"Yo nunca olvidaré que yo no pude tener una boda, no pude conocer el amor... nunca habíamos hablado el uno con el otro. No hubo acuerdo, ni una celebración matrimonial... no había maquillaje, los amigos no podían unirse a la celebración... es algo que nunca podré olvidar...", relata otra víctima, Im Bu Cheoun.

El tribunal que juzga los crímenes de esta guerrilla comunista, denominado 'Salas Extraordinarias de las Cortes de Camboya' ha sentado en sus banquillos al número dos del Jemer Rojo, Nuon Chea, de 88 años, y al jefe de Estado de la entonces llamada Kampuchea Democrática, Khieu Samphan, de 83 años.

Sin embargo, Lars Olsen, jefe del gabinete de comunicación de este tribunal reconoce la dificultad que entraña juzgar estos crímenes: "Muchos de los culpables no han llegado a ser acusados (...) La corte se ha establecido más de 30 años después de los hechos, algunas de las personas han muerto antes de que los tribunales hayan podido resolver lo que pasó. Además, hay muchas otras, de edad avanzada, que ya no quieren luchar porque saben que el procedimiento es largo hasta que finalmente se pueda llegar a alguna conclusión".

Desde 2006 este tribunal juzga a los escasos jefes de los jemeres rojos que siguen vivos. Pol Pot, su líder y uno de los mayores genocidas de la historia, murió en 1998 sin rendir cuentas y que en la única entrevista que concedió en su vida, al medio Far East Economic Rew confesó tener con la conciencia muy tranquila.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?