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LA ENTREVISTA

"Buero lo fue todo en mi vida"

Charlamos con Victoria Rodríguez, actriz, Premio Nacional de Teatro (1958) y viuda del escritor Antonio Buero Vallejo

“Aún le amo demasiado”, confiesa con los ojos humedecidos. “Antonio fue todo en mi vida. Hace ya dieciséis años que murió y aún está presente en todos los rincones. Entre los libros, los cuadros o en los dibujos que lucen orgullosos en las paredes. En cualquier parte.”

Victoria Rodríguez en su domicilio madrileño

Esta declaración de amor la hace Victoria Rodríguez, actriz, Premio Nacional de Teatro (1958) y viuda de uno de los más grandes dramaturgos del siglo XX español, Antonio Buero Vallejo. Él tenía 38 y ella 22, fue entonces cuando recibió un telegrama en el que le ofrecían estrenar una obra de Buero en el Teatro María Guerrero. La actriz no conocía su obra pero tampoco le importó, lo único que quería era “hacer un Buero” así que aceptó las condiciones. Se conocieron ensayando, él iba todos los días al ensayo y luego tomaban algo en el Café Gijón, empezaron yendo con un grupo pero terminaron solos en una mesa. Antonio la fue conquistando poco a poco: “Era un galán, un hombre educadísimo. Me encantaba hablar con él”. Se casaron en 1959 y tuvieron dos hijos.

Buero Vallejo (Guadalajara 1916 – Madrid 2000) sintetizó como pocos la esencia de la dramaturgia de una España herida por la Guerra Civil y la dictadura. Pese a la oscuridad de aquellos años, y logrando burlar todo tipo de censura, su producción teatral traspasó fronteras y se hizo un hueco en la historia de la literatura con obras como Historia de una escalera, El concierto de San Ovidio o El Tragaluz. Supo analizar la sociedad de su tiempo con una maestría inigualable, sus libros escondían sutilmente la crítica más feroz. Despertar conciencias, esa fue su obsesión.

Finalizada la Guerra Civil su compromiso con la libertad le llevó a colaborar en la reorganización del Partido Comunista trabajando en la confección de documentos y sellos falsificados para la lucha clandestina: “Como dibujaba muy bien, falsificaba muy bien”, confiesa Victoria. Poco después fue encarcelado en las prisiones de Porlier y Yeserías e incluso condenado a muerte. “Durante su periplo por las cárceles vivió situaciones inhumanas, vio a muchos camaradas morir. Pero no hablaba mucho de todo aquello ya que era, sobre todo, un hombre optimista”, nos comenta. Pese a todo, el dramaturgo conoció el éxito, por ejemplo, el Premio Cervantes en 1986 o el ingreso en la Real Academia Española en 1971.

El centenario del dramaturgo alcarreño se celebra este año con diversos actos y exposiciones como la que acaba de inaugurar la Biblioteca Nacional. “Del dibujo a la palabra” propone un recorrido sobre su trayectoria como escritor y dibujante a través de diversos documentos inéditos.

Retrato de Miguel Hernández dibujado por Buero

La actriz nos ha recibido en su domicilio madrileño. El salón de los Buero invita a la conversación, sus paredes incitan a viajar por cientos de recuerdos. La charla transcurre entretenida y animada. Hablamos de teatro: “Están acabando con el teatro” y de lo mucho que le duele ver cómo está España: “La están destrozando”. Victoria va desgranando anécdotas con voz solemne y con cierta sorna, a sus casi 85 años desprende una vitalidad y un humor envidiables. Y se sincera contando la historia de su matrimonio que es un pedazo de la historia del teatro de este país: “Siempre acompañé al Buero aunque aquello supuso quedar relegada a un segundo plano”.

Acabada la entrevista, volvemos a hacer un recorrido por el “Viola” que preside la salita, el “Miró” que uno encuentra nada más entrar, el retrato del escritor Miguel Hernández o la colección de pipas que luce en todo su esplendor. Todo seguirá como siempre, como “el Buero” lo dejó. Atravesando el pasillo para despedirnos la actriz me confiesa que habla mucho con él: “Le regaño mucho. Todos los días le pregunto por qué se fue, por qué me ha dejado tan sola”.

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